Las dudas acerca de las vacunas contra la Covid-19 que ya están empezando a administrarse algunos países (España prevé comenzar en las próximas semanas) son más que legítimas.

Y es que, aunque se presupone que en el proceso de desarrollo de cualquier tratamiento médico se respetan al máximo el principio de precaución y las garantías de seguridad, en el caso de esta vacuna hay 4 aspectos muy serios de los que apenas se habla, pero que resultan clave.

1. Reglas básicas de seguridad incumplidas.

Todo el mundo sabe que las investigaciones para dar con la primera vacuna se están desarrollando a contrarreloj. Y -todo hay que decirlo- ello no se debe solo a que la situación económica y sanitaria apremie.

La farmacéutica que consiga dar con la tecla en primer lugar se habrá ganado un lugar “de honor” en los anales de la Historia (y una abultada cuenta en el banco).

Y por eso en esta carrera por “la vacuna a cualquier precio” algunos laboratorios no solo tratan de ir rápido, sino que pretenden ser el primero cueste lo que cueste.

Por desgracia, en esta ocasión concreta también algunas autoridades sanitarias han presionado al máximo, anunciando incluso desde el principio que las reglas serían mucho más laxas de lo habitual.

Así, la Comisión Europea anunció ya en julio de este año que la autorización de las vacunas contra el coronavirus se basaría en menos datos que en el caso de cualquier otra vacuna. (1)

Y eso que ya de por sí los tratamientos profilácticos son una de las técnicas sanitarias más complejas del mundo médico…

2. Los propios fabricantes de vacunas sienten que “no están preparados

Dentro de algunos laboratorios se alzan voces muy autocríticas que reconocen que “no están preparados”.

Por ejemplo, tras unos resultados decepcionantes -y sin duda ante la dificultad de garantizar la seguridad de la población- los laboratorios Sanofi y GSK han retrasado el lanzamiento de su vacuna a finales de 2021, es decir, hasta un año más tarde que las primeras aprobadas. (2)

Asimismo, en Australia se ha suspendido una vacuna en la primera fase de ensayos en la Universidad de Queensland tras descubrir que el tratamiento desencadena una respuesta de anticuerpos que puede interferir con la prueba del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana, causante del sida). (3)

Y a pesar de esto en las vacunas que continúan en marcha sigue habiendo muchas preguntas sin respuesta, así como demasiadas áreas grises. Por ejemplo:

  • La duración de la protección que ofrece la vacuna.
  • La seguridad de las nuevas formas de vacuna de ARN.
  • La eficacia de estos tratamientos contra la forma más grave del virus.
  • El efecto sobre la transmisión de las personas asintomáticas. (4)

3. Protocolos apresurados, estudios fallidos

La siguiente tabla habla por sí sola.

Resume el tiempo necesario para el desarrollo de cada una de las principales vacunas que se utilizan en la actualidad. (5)

Vacuna

Duración del desarrollo

Covid-19

De 5 a 8 meses

Ébola

5 años

Rotavirus

15 años

Papilomavirus

15 años

Influenza

28 años

Varicela

28 años

¿Es o no es increíble?

Está claro que los recursos de todo el mundo están volcados en la nueva enfermedad, pero no deja de resultar llamativo que tantos investigadores hayan tenido éxito a la vez y en unos pocos meses cuando el mismo proceso llevó 10, 20 ó incluso 30 años en el caso de TODAS las demás enfermedades importantes.

¡Y eso con un coronavirus particularmente agresivo e incontrolable!

Els Torreel, exjefa de la campaña de “Acceso a medicamentos”de Médicos Sin Fronteras ha denunciado el diseño de los ensayos clínicos realizados, que solo busca que estos “den el mejor resultado posible”. 

En su opinión, la efectividad de las vacunas no se está midiendo de forma homogénea porque:

  • Las poblaciones vacunadas no son las mismas.
  • Tampoco lo son los placebos. 

En esta línea, AstraZeneca y Oxford habrían excluido por completo de un grupo de participantes, en una de sus pruebas, a los mayores de 55 años. ¡Lamentable! (6)

4. Vacunas… ¡basadas en transgénicos!

Último punto y quizás el más grave de todos, pero del que casi no se habla: de entre las vacunas ya disponibles (o a punto de estarlo), tres estarían hechas a base de organismos modificados genéticamente (OMG).

Se trata de las vacunas de AstraZeneca, Johnson & Johnson y la rusa Sputnik. (7)

Esto es escandaloso porque la tecnología de las vacunas transgénicas (así como la de las vacunas de ADN y de ARNm, de las que sí se habla más), nunca han sido aprobadas en humanos y todavía son experimentales. (8)

Los OMG están en entredicho en el cultivo y ahora quieren inyectárnoslo… ¡en nuestro propio cuerpo!

Y luego les extraña que tanta gente dude acerca de si vacunarse…

Expertos del nivel del reputado Axel Kahn, genetista, especialista en ética y presidente de la “Liga Contra el Cáncer” francesa, ha dicho abiertamente que no está seguro de si utilizará personalmente estas vacunas.

Tenemos que “exigir un estudio de seguridad muy completo”, alegó al ser preguntado al respecto. (9)

Y lo que se requiere para eso es tiempo.

Tiempo para estudiar todas las soluciones en profundidad y para decidir cuál es la mejor de todas ellas con pleno conocimiento de los hechos. 

Y, desde luego, también se necesita mucha transparencia.

Antes de despedirme, me gustaría invitarle a dejar su opinión sobre este tema a través de un comentario. ¿Cree que se ha ido demasiado rápido en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus? ¿Se vacunará usted en cuanto tenga oportunidad?