La exposición prolongada a las partículas diésel (cientos de compuestos químicos de tamaño infinitesimal -entre 0,02 y 0,5 µm- derivados de la combustión de este hidrocarburo y que entran directamente en los pulmones) no solo agrava las crisis de asma, sino que también puede ser el origen de esta patología respiratoria. Es lo que ha confirmado un equipo de investigadores(1) tras analizar 150 estudios previos sobre el papel de estas partículas en el agravamiento de esta enfermedad.

En concreto quisieron comprobar si esas partículas guardaban relación con el origen de la patología, lo que no se había estudiado hasta entonces. Y los resultados han sido claros: al llegar al pulmón aumentan el estrés oxidativo, ya que los mecanismos de defensa de este órgano no dan abasto con semejante carga de agentes nocivos. Como consecuencia se desencadena un proceso inflamatorio y significativas alteraciones del sistema inmunitario y, en última instancia, el asma.

Y por si esto fuera poco también han confirmado que esas partículas afectan al intestino, ya que alteran la microbiota intestinal. Es decir, que no solo son responsables del origen y agravamiento del asma, sino que también van a conllevar otras patologías, pues de la microbiota depende el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

 

Fuentes:

  1. Muñoz, E. Barreiro, V. Bustamante et al.: “Diesel exhausts particles: Their role in increasing the incidence of asthma. Reviewing the evidence of a causal link”. Science of The Total Environment. 2019.