La Clostridium difficile es la bacteria responsable de la mayoría de infecciones intestinales dentro de los centros sanitarios, especialmente entre las personas de mayor edad, quienes además suelen responder peor al tratamiento. Pero a esto hay que añadir el riesgo de propagación de la infección en el paciente, lo que puede ocasionar un grave deterioro cognitivo y funcional e incluso la muerte apenas unos meses después de que se haya producido la infección.

Esta es la conclusión obtenida por un estudio que analizó a 106 pacientes mayores de 60 años con Clostridium difficile, dos terceras partes de los cuales la contrajeron tras haber sido hospitalizados por otros motivos(1). Los investigadores compararon su evolución con la de otros pacientes hospitalizados con una edad y un estado de salud similares, si bien no sufrían la infección bacteriana.

Observaron así que, estando todavía ingresados, la mortalidad fue del 11% entre los pacientes con la infección, frente a solo el 2% en el grupo que no la tenía. Asimismo, los afectados por la bacteria experimentaron el doble de episodios de delirio con respecto al grupo de control, lo que se asoció a deterioro cognitivo y demencia, declive funcional y, finalmente, la muerte del paciente.

Estos datos confirman que la bacteria Clostridium difficile no solo altera la microbiota intestinal, provocando graves casos de diarrea, sino que además, a través del llamado “eje intestino-cerebro” por el que ambos órganos están comunicados, acaba afectando al sistema nervioso central, lo que aumenta considerablemente el riesgo de mortalidad.

 

Fuentes:

  1. Maria-Jose Fernandez-Cotarelo, Stephanie E. Nagy-Agren, Mark E. Smolkin et al.: “Functional and Cognitive Status in Clostridium difficile Infection in the Hospitalized Elderly: a Retrospective Study of Two Sites”. The Journal of General Internal Medicine. 2019.