Quién lo iba a decir, pero la moda también afecta a una práctica tan privada como es depilarse o no el vello púbico. Así, si hasta hace no mucho lo común era dejar crecer libremente el vello de esa zona, a partir de los años 70 se asistió a una cada vez mayor reducción hasta llegar a la década de 2010, en que directamente se le declaró la guerra.

Hoy por hoy lo que se estila es la depilación de los labios y del pubis a excepción de una fina banda pilosa (ingles brasileñas), o bien la eliminación total del vello.

Según un estudio de la Universidad de California, más de la mitad de las mujeres practica la depilación integral. De ellas el 21% lo hace para satisfacer a su pareja, mientras que el 50% lo hace por razones de higiene. (1)

Pero esta idea es completamente errónea, ya que es precisamente la depilación del vello púbico lo que aumenta el riesgo de infección en la zona más íntima de la mujer.

Una práctica que no es de ayer

Nueva York, años 1920: el fotógrafo Man Ray, disfrazado de barbero, afeita el pubis de una mujer desnuda frente a la cámara de Duchamp, uno de los artistas más polémicos dentro de la corriente de las vanguardias. Este acto, no exento de polémica, le servirá para renegar abiertamente de lo que él llamaba “abominables abrigos de piel”.

No obstante, pese a que esta performance sería recordada durante décadas, no es a los artistas de las vanguardias a quienes debemos la moda de la depilación integral del sexo femenino. Mucho antes de ellos, en la época del Imperio Babilónico (siglo XVIII a.C), éste era el castigo por traición que se reservaba a las mujeres.

Hay más ejemplos en la Historia sobre esta práctica. En el Antiguo Egipto los faraones, sus mujeres y la mayoría de los aristócratas se depilaban todo el cuerpo como signo de pureza. Pero en el Renacimiento este simbolismo cambió radicalmente, ya que depilarse esa zona pasó a ser una práctica común entre las cortesanas como señal de que ellas también podían disfrutar libremente de un sexo sin tapujos.

¿Y qué pasa hoy día? Pues actualmente esta práctica se ha convertido en una moda preocupante ya que, a fuerza de declararle la guerra al vello púbico, se ha olvidado el papel fundamental que desempeña.

No está ahí por casualidad

Si a lo largo de su evolución biológica el ser humano ha conservado vello en algunas zonas del cuerpo, es por un motivo. Y es que este vello desempeña cuatro funciones esenciales:

  • Protege la piel más delicada del roce provocado por la ropa o la piel de la pareja durante la práctica sexual.
  • Sirve de barrera contra los virus y bacterias.
  • Controla la humedad, que favorece las infecciones por levaduras.
  • Transmite mensajes moleculares entre las parejas sexualmente activas, siguiendo el ciclo menstrual, al ser un “captador de feromonas”.

Por todo ello la depilación integral puede suponer un grave riesgo para la salud más íntima. Y de ahí la preocupación por esta moda cada vez más extendida: en otro estudio realizado en Estados Unidos que contó con más de 3.000 mujeres de entre 18 y 65 años, el 62% admitió que realizaba la depilación integral. (2)

Aunque lo más alarmante es que muchas jóvenes piensan que si no llevan a cabo esta práctica tienen más riesgo de sufrir infecciones, cuando ya ha visto que es todo lo contrario. Y eso por no hablar de los riesgos que entraña la propia práctica de la depilación integral.

Cortes y heridas provocadas por las cuchillas o maquinillas de afeitar (que son puertas de entrada a bacterias y virus), pustulosis (desarrollo de pústulas, pequeños abscesos locales con contenido purulento), condilomas (pequeñas verrugas que aparecen en el área genital), herpes genital y numerosas enfermedades de transmisión sexual son sólo algunos ejemplos.

Unos científicos estadounidenses del ASAP Science pusieron de relieve los graves problemas que genera la eliminación del vello púbico, al suponer un riesgo de microheridas con irritación e inflamación de los folículos pilosos de la zona (parte de la piel en la que crece el cabello). (3)

En el caso de las cuchillas es más fácil que se produzcan estos cortes si no se manejan con cuidado. Pero eso no significa que el riesgo desaparezca si se opta por otros métodos. Por ejemplo, si se usa cera, que arranca completamente el vello, los pelos deben atravesar de nuevo la piel para volver a crecer, pero si no son capaces de “romper” esa capa de piel lo que hacen es seguir creciendo hacia abajo, hacia la epidermis; es entonces cuando se enquistan, lo que puede ser el origen de infecciones de considerable gravedad.

Investigadores de la Universidad de Texas realizaron una encuesta sobre este tema a 333 mujeres, en la que el 87% señaló que se depilaba completamente o en parte. De ellas un 60% aseguró haber sufrido al menos una complicación debido a la depilación. Se confirmó además que las mujeres con sobrepeso tenían el doble de riesgo de sufrir estos problemas y casi el triple en el caso de que la depilación fuera integral.

Aunque uno de los aspectos más preocupantes de este estudio fue observar que sólo el 4% de las encuestadas había consultado con un ginecólogo qué riesgos entrañaba esta práctica para su salud. (4)

Aumento de las enfermedades sexuales

Otra consecuencia de la depilación integral ha sido el sorprendente aumento de algunos tipos de enfermedades de transmisión sexual, como son los condilomas causados por el virus del papiloma humano (VPH), así como el virus MCV (virus del Molluscum contagiosum).

Como consecuencia de este último aparecen unos granitos sumamente contagiosos que, al rascarse, favorecen otras infecciones como las verrugas genitales. Lo más extraño es que este virus lo presentaban generalmente personas inmunodeprimidas y rara vez era debido a transmisiones sexuales, pero su incidencia ha crecido en la última década. (5)

¿Cómo es posible?

Lo que ocurre es que la piel de esa zona está sometida a constante fricción. Pero no sólo la que se produce cuando se tienen relaciones sexuales, sino también en el día a día. Por ejemplo, al llevar ropa interior especialmente ajustada y que acaba provocando irritaciones.

Esta situación, además, puede complicarse aún más en el caso de las deportistas que deciden optar por la depilación integral, ya que a la falta de esta protección natural que es el vello se suman una serie de factores como el calor o el sudor, que acaban convirtiendo la zona íntima en calvo de cultivo para hongos y bacterias. Así ocurre con la Staphylococcus aureus, que puede provocar una foliculitis o inflamación del folículo piloso.

Por tanto, aquellas mujeres que practican deporte deben extremar su higiene íntima, utilizando jabones especiales y manteniendo la zona siempre limpia y fresca. Y, por supuesto, no depilarse por completo.

¿Depilarse o no depilarse?

Para muchas mujeres la depilación es sinónimo de comodidad y de sentirse más atractivas. Pero en lugar de la integral siempre es mejor optar por otras variantes que no afecten a la región de las mucosas y a la vulva.

Por último, estos son algunos consejos que haría bien en seguir cuando se esté depilando para evitar futuros problemas de salud:

  • Evite la cuchilla de afeitar. Un estudio francés llevado a cabo entre 30 mujeres afectadas por Molluscum contagiosum reveló que el 93% se había sometido a una depilación: el 70% había utilizado una cuchilla, el 13% una maquinilla eléctrica y el 10% cera. (6)
  • Mantenga una higiene estricta. No comparta nunca su maquinilla, la depiladora o las espátulas para aplicar la cera. Además, debe cambiar la espátula para cada zona y evitar la ropa interior sintética, ya que produce rozaduras e irritación.

Y sobre todo ¡no deje que nadie decida por usted! El camino de la liberación de la mujer ha sido largo (y en algunos aspectos todavía queda mucho por recorrer), como para que ahora, a la hora de elegir lo que quieren hacer con la zona más íntima de su cuerpo, su decisión venga dada por imposiciones estéticas. Y más aún cuando éstas pueden afectar a su salud.

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Fuentes:

  1. Tami S. Rowen, Thomas W. Gaither, Mohannad A. Awad, et al.: “Pubic Hair Grooming Prevalence and Motivation Among Women in the United States”. JAMA Dermatol 2016. 152(10): 1106-1113.
  2. Tami S. Rowen, MD, MS1; Thomas W. Gaither, BS; Mohannad A. Awad, et al: “Pubic Hair Grooming Prevalence and Motivation Among Women in the United States”. JAMA. 2016.
  3. Vídeo divulgativo de Thought Café y ASAP Science. Puede verlo a continuación
  4. Flores M, Hirth J, Berenson A, DeMaria A.: “Complications related to pubic hair removal”. American Journal of Obstetrics & Gynecology. 2014. 
  5. François Desruelles, Solveig Argeseanu Cunningham, Dominique Dubois: “Pubic hair removal: a risk factor for ‘minor’ STI such as molluscum contagiosum?” 
  6. François Desruelles, et al.: “Sex Transm Infect”. 2013.