Consumir cafeína de manera continuada podría tener efectos negativos en los pacientes de alzhéimer, especialmente en las primeras etapas de la patología(1), ya que empeoraría los síntomas neuropsiquiátricos, que son otra de las características de esta enfermedad.

Y es que por regla general se piensa sólo en los problemas cognitivos y de memoria como los principales síntomas del alzhéimer. Sin embargo, junto a ellos también están los síntomas neuropsiquiátricos, que se agrupan bajo el nombre de “síntomas conductuales y psicológicos de la demencia” (BPSD, por sus siglas en inglés). Entre ellos se incluyen la ansiedad y la depresión, así como la apatía o la paranoia.

Para averiguar cuál era el efecto de la cafeína sobre estos síntomas en concreto se llevó a cabo un estudio con ratones, que dividieron en dos grupos: a los del primero les habían inducido los síntomas del deterioro cognitivo propio de la enfermedad de alzhéimer y a los del segundo no. Los resultados confirmaron que la cafeína alteraba el comportamiento de los ratones sanos, empeorando además los síntomas neuropsiquiátricos entre los que sí tenían alzhéimer. En este último grupo se vieron especialmente afectados los síntomas asociados a la ansiedad, sobre todo la que surgía ante situaciones nuevas (neofobia).

Fuentes:

  1. Raquel Baeta-Corral, Björn Johansson and Lydia Giménez-Llort: “Long-term Treatment with Low-Dose Caffeine Worsens BPSD-Like Profile in 3xTg-AD Mice Model of Alzheimer’s Disease and Affects Mice with Normal Aging”. Frontiers in Pharmacology. 2018.