La esquizofrenia continúa siendo a día de hoy una enfermedad cuyo origen no se conoce con exactitud. Una hipótesis apunta al estrés oxidativo como posible desencadenante y, a partir de esta teoría, muchos investigadores se han interesado por el ginkgo (Ginkgo biloba), una planta de enormes virtudes antioxidantes.

Para analizarlo en profundidad se puso en marcha un metaanálisis que compiló numerosos estudios centrados en el ginkgo y la esquizofrenia, lo que permitió evaluar simultáneamente los datos de 1.033 pacientes. Y de ese modo se constató que los enfermos que toman ginkgo junto al tratamiento farmacológico habitual obtienen mejores resultados que aquellos que solo toman los medicamentos.

Los mayores beneficios se registraron en dosis de entre 240 y 360 mg/día tomados durante un período de entre 8 y 12 semanas. Asimismo, uno de los estudios advirtió que no era recomendable que la dosis superara los 480 mg/día, pues con ella había riesgo de que empeoraran los síntomas.

Fuentes:
1. Chen X, Hong Y, Zheng P.: “Efficacy and safety of extract of Ginkgo biloba as an adjunct therapy in chronic schizophrenia: A systematic review of randomized, double-blind, placebo-controlled studies with meta-analysis”. Psychiatry Res 2015; 228(1): 121-127.