La sal (cloruro sódico) puede actuar como agente viricida ante el SARS-CoV-2. Así se indica en un informe del CSIC elaborado este verano sobre la transmisión del virus en playas y piscinas(1).

Esta propiedad se debe a que la sal provoca un desequilibrio celular y hace que los elementos patógenos (ya sean bacterias o virus) acaben deshidratados y, por tanto, inactivos. De este modo inhalar sal -siempre de manera controlada- ejercería un efecto antibacteriano y antiséptico. Asimismo, respirar en un ambiente saturado de sal de roca hace que las micropartículas de sal lleguen a los alvéolos pulmonares y contribuyan a ensanchar las vías respiratorias, mitigando así las dificultades a la hora de respirar.

Consejo de Salud en 1 Minuto: La haloterapia (terapia natural que reproduce el microclima propio de las minas de sal) se emplea para atenuar los problemas respiratorios de personas con asma o sinusitis crónica, entre otros. Y ahora, a tenor de este informe del CSIC, también podrían beneficiarse de ella las personas que han superado la Covid-19. Podría ayudarles a recuperar la capacidad pulmonar, que en ocasiones se ve seriamente mermada por la enfermedad.

Fuentes:

  1. “Informe sobre transmisión del sars-cov-2 en playas y piscinas”. CSIC (Consejo Superior de Investigación Científica). Ministerio de Ciencia e Innovación. 2020.