¿Qué sabemos de la relación entre el cerebro y el ejercicio? Esta es la pregunta a la que se da respuesta en la obra divulgativa que acaba de publicar la editorial del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)(1). En ella queda ampliamente demostrado que los beneficios de la actividad física son numerosísimos, siendo capaz incluso de moldear el cerebro humano para hacer frente (y superar) diversas patologías neurodegenerativas.

Por ejemplo, aumenta la capacidad cognitiva por medio de la formación de neuronas nuevas. Pero también incrementa el flujo sanguíneo y el consumo de oxígeno por parte de las células neuronales, así como la disponibilidad de los neurotransmisores clave para proteger todas las áreas cerebrales. ¡Y da igual la edad que se tenga!

Precisamente estos beneficios son los que permiten que la actividad física disminuya la mortalidad por cualquiera causa en personas de entre 50 y 70 años. Y es que un correcto funcionamiento cerebral ayuda a envejecer con buena salud al aumentar la secreción de endorfinas, las hormonas responsables del bienestar, lo que mejora el estado de ánimo y la autoestima. Y, por si esto fuera poco, también retrasa la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, permitiendo incluso mitigar los síntomas de pérdida de memoria cuando la patología ya se ha desarrollado.

Consejo de Salud en 1 Minuto: Para obtener estos beneficios es importante practicar ejercicio de manera adecuada, sin exceder los límites, para que la frecuencia cardíaca aumente entre un 60 y un 80% como máximo. Superar ese límite puede conllevar incluso efectos negativos. La clave está en encontrar el justo equilibrio entre esfuerzo y placer y, por supuesto, atendiendo al estado de salud previo de cada persona.

Fuentes:

  1. Coral Sanfeliu y José Luis Trejo: “Qué sabemos de? Cerebro y ejercicio. Editorial CSIC y Catarata. 2021.