• “Los enfermos de diabetes son los únicos culpables de su enfermedad”.
  • “Lo único que se puede hacer es tomar insulina de por vida”.
  • “¿Diabético? ¡Ya puedes despedirte de la buena comida!”.

No es raro oír una o varias de estas afirmaciones cuando se habla de la diabetes tipo 2 (también conocida como “del adulto”). Y a mí es algo que me indigna muchísimo.

Ya no solo porque para las personas que sufren esta enfermedad es culpabilizador y terriblemente desmoralizante, sino porque, además, es totalmente falso.

Es importante saber discernir muy bien entre las extendidas creencias acerca de la diabetes, ya que algunas son muy ciertas pero otras no.

Por eso hoy quiero desmontar los 4 mitos más comunes que rodean a esta enfermedad. Lo más probable es que también usted, ya sea o no diabético, los haya escuchado alguna vez.

Allá vamos:

Mito 1: “Si sufre diabetes es por su culpa

Falso (en una gran parte). Está claro que cuidarse depende en gran parte de decisiones personales. Pero no es menos cierto que la legislación española y de muchos de los países de nuestro entorno es demasiado laxa (incluso se podría decir complaciente) respecto al uso de ácidos grasos trans, azúcares refinados y otros venenos metabólicos en los alimentos de venta masiva.

Es decir, que no se protege a los consumidores de sus efectos dañinos.

El Gobierno de España, por ejemplo, prevé subir los impuestos a los refrescos azucarados este año.

Pero, ¿por qué no se regula de algún otro modo su consumo?

Y es que el problema no se queda ahí. Los productos ultraprocesados en general son mucho más baratos que la mayoría de productos frescos, de calidad y de producción ecológica.

Asimismo, están por todas partes, mucho más accesibles: en quioscos, máquinas expendedoras… ¡Si en las grandes superficies y supermercados todo está orientado a su venta! ¿Por qué si no iban a llenar de snacks y golosinas las líneas de caja, al alcance de la vista del cliente que hace cola?
Y todo ello, por supuesto, sin una sola indicación visual acerca del peligro que contienen (edulcorantes químicos, aspartamo, pesticidas…). Estos términos solo ocupan la letra pequeña (si es que la ocupan).

Yo me pregunto, entonces, ¿por qué no se hace con ellos lo mismo que con las cajetillas de tabaco? ¿Es que no son también nocivos?

Mito 2: “No hay nada que hacer salvo medicarse de por vida

Ya no es solo que sea mentira, sino que además es muy temerario.

En realidad, hay dos cosas que de hecho se deben comenzar a hacer nada más recibir un diagnóstico de diabetes:

  1. Mantenerse bien informado acerca de los nuevos medicamentos para la diabetes que ven la luz y su perfil de seguridad, así como de todos aquellos tratamientos que el médico le aconseje (¿han demostrado su valía? ¿corren el riesgo de debilitar su corazón y sus riñones o de atacar su cerebro…?).
  2. Leer testimonios de personas que han logrado regular naturalmente su nivel de azúcar en sangre.

Por si no me cree, le dejo un ejemplo del que se hizo eco nuestra publicación Salud AlterNatura hace un tiempo.

Esto es lo que concluyeron los responsables de un estudio británico en el que 30 personas diabéticas demostraron que esta enfermedad metabólica sí puede revertirse: (1)

La diabetes tipo 2 puede considerarse ahora mismo como un síndrome metabólico potencialmente reversible mediante una pérdida de peso sustancial. No todos los enfermos serán capaces de realizar los cambios necesarios, pero aquellos que sí puedan hacerlo lograrán recuperar y conservar una buena salud en menos de un año. Este reconocimiento tiene grandes repercusiones en la salud de los enfermos y en la economía del sistema sanitario”.

Básicamente, con su estudio demostraron que 8 semanas de dieta hiperrestrictiva -a base de menús ricos en proteínas, verduras y mucha agua (entre 600 y 700 kcal al día en total)-, así como un mantenimiento del peso perdido, permiten revertir la diabetes.

De hecho, del total de participantes 13 personas terminaron el ensayo con un nivel de azúcar en sangre normal y sin necesitar medicamentos. Es decir, que ¡habían dejado de ser diabéticas!

¿Qué sucedió con las 17 restantes? Pues los investigadores lo tienen claro: quienes solo vieron mejorados sus niveles de glucemia también se habrían curado del todo si hubieran seguido el experimento a rajatabla hasta el final.

Está claro que esto no sale en los grandes medios de comunicación, pero existe. Y una persona en riesgo de sufrir diabetes o que acaba de ser diagnosticada necesita que alguien se lo cuente. (2)

Mito 3: “Despídase de sus alimentos favoritos (y prácticamente deje de comer)

¡Mentira! El ejemplo del estudio que acabamos de ver lo demuestra: los participantes siguieron una dieta muy restrictiva durante dos meses, lo cual les permitió perder peso, y después trabajaron para mantenerlo.

Pero eso no significa que deba mantenerse de por vida una dieta súper estricta.

Ahora bien, lo que no se puede pensar es que el mismo tipo de alimentación que una vez nos condujo a la diabetes no va a volver a hacerlo, o que incluso nos permitirá vivir con buena salud. La clave está en el valor nutricional de todo aquello que comemos.

Lo que desde luego es un error muy extendido -y personalmente a mí me exaspera- es equiparar los alimentos sanos a menos sabrosos. ¡Es que realmente es todo lo contrario!

¿Qué podría compararse al sabor de un tomate de la huerta recién cortado, o al de unos huevos ecológicos? ¡Es el mundo al revés!

Es necesario cambiar el enfoque: el placer no enferma, sino que lo hacen las calorías vacías y los alimentos ultraprocesados llenos de sal, de azúcar y de conservantes que no sirven para nada más que para para que la industria gane aún más dinero y usted pierda salud por el camino. (3)

Mito 4: “La diabetes conduce inevitablemente a una enfermedad cardíaca

Otro error garrafal que a lo que lleva es a no actuar a tiempo revirtiendo la propia diabetes y, efectivamente, otras enfermedades asociadas a ella.

En concreto hay dos indicadores a los que hay que estar especialmente atento cuando se teme sufrir una complicación cardíaca vinculada a la diabetes:

  • El factor de resistencia a la insulina. (4)
  • El nivel de albúmina en la orina.

En concreto, el nivel de esta última es un signo de daño renal diabético, lo cual a su vez se relaciona en cierto modo con el riesgo cardíaco asociado a la diabetes. (5)

De ahí que haga bien preguntándole a su médico por ambos valores en su próxima consulta si sufre diabetes o prediabetes.

Y, hágame caso: no se deje engañar por afirmaciones catastrofistas. ¡Siempre se está a tiempo de actuar!

No rendirse” es precisamente una expresión que utiliza mucho el Dr. Fred Pescatore, una auténtica eminencia en medicina natural en Estados Unidos.

Ha elaborado un completísimo Protocolo Antidiabetes -no solo para prevenir la enfermedad, sino también para revertirla- en el que plasma sus 30 años de experiencia clínica con miles de pacientes. ¡Lo cierto es que es todo un lujo contar con esa información por primera vez en nuestro país y en nuestro idioma!

Por si le interesa, aquí le dejo un enlace en el que encontrará más información sobre él.

¡A su salud!