Las lesiones cerebrales traumáticas pueden ocasionar trastornos en el intestino que, a su vez, acabarán incidiendo en un mayor deterioro cerebral. Y es que existe una interacción bidireccional entre el cerebro y el intestino, lo que explica la gran incidencia de infecciones generales que tienen lugar después de haber sufrido un trauma cerebral.

Hasta ahora se sabía que las lesiones cerebrales traumáticas podían afectar al tracto gastrointestinal, pero se ha descubierto que este problema hace que el colon se vuelva más permeable ante el paso de las bacterias dañinas, que de este modo pueden migrar a otras zonas del organismo… incluyendo el cerebro.

Esto ocurre porque las células gliales entéricas (EGC), un tipo de células presentes en el intestino, son muy similares a las células astrogliales que hay en el cerebro. En consecuencia, después de una lesión cerebral ambos tipos de células se activan, empeorando la inflamación producida en el cerebro.

Por ello, si ha sufrido algún tipo de lesión cerebral procure proteger su flora intestinal para mantener el buen funcionamiento del intestino a base de frutas, verduras y leguminosas, evitando los cereales que contienen gluten, los productos lácteos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para no agravar la situación.

Fuente: Ma EL, Smith AD, Desai N, Cheung L, Hanscom M, Stoica BA, Loane DJ, Shea-Donohue T, Faden AI: “Bidirectional brain-gut interactions and chronic pathological changes after traumatic brain injury in mice”. Brain, Behavior and Immunity. 2017.