Estimado Lector,

Era muy joven cuando la vi por primera vez, pero recuerdo que la película Lo que el viento se llevó me dejó completamente abrumado.

Rodada en 1939 y con el escenario de la Guerra de Secesión y la reconstrucción en el sur en Estados Unidos de fondo, me enseñó lecciones que me han resultado útiles a lo largo de toda la vida.

Entre otras cosas que llamaron poderosamente mi atención destacan:

– El horror y el absurdo de la guerra, con esas terribles imágenes de Atlanta en llamas y de moribundos tirados en el suelo, por miles, gimiendo sin medicinas ni desinfectante para sus heridas…

– Y el carácter ambiguo de Escarlata O´Hara, una joven que no acepta resignarse.

Escarlata O´Hara:

1) No acepta que el atractivo Ashley se case con otra mujer.

2) No acepta que su propiedad, la plantación “Tara”, sea destruida.

3) No acepta tener que adaptarse al nuevo mundo.

4) No acepta el amor y la protección de Rhett Butler, a quien desprecia, pero en cambio sí quiere tomar su dinero, sus medios y la comodidad y la protección que él le ofrece.

Esta negativa a rendirse ante la realidad hace que resulte algo molesta al principio, e incluso francamente hostil después, cuando comienza a maltratar a quienes la rodean, sobre todo a su joven esclava.

Sin embargo, más que arruinar las vidas de los demás, en realidad durante la película es su propia vida la que va destruyéndose poco a poco.

Podría haberlo tenido todo, o al menos mucho, pues a pesar de la guerra la vida le ofrece mil oportunidades para hacer el bien, para superar las desgracias e incluso para convertirse casi en una heroína.

No obstante, debido a su carácter inmaduro y caprichoso, así como vanidoso y temperamental, termina infeliz a pesar de vivir en una casa suntuosa y con una cama de seda y encaje; con una hija a la que no ama y que ha tenido con un hombre que desprecia (Rhett Butler, quien además terminará por abandonarla).

En resumen, Lo que el viento se llevó es una película -basada a su vez en una novela- que trata de la aceptación.

Muestra el precio que tenemos que pagar si nos negamos a aceptar la vida que nos es dada. Es la misma moraleja que la de la historia de la gallina de los huevos de oro: “la avaricia rompe el saco”.

Sí, Escarlata tiene problemas. Pero la vida le ofrece todo tipo de ventajas que termina utilizando mal simplemente por no haberse parado a pensar en qué era lo que realmente quería, lo verdaderamente importante para ella.

En el foco de la polémica

Además de la importancia de su mensaje, se trata de una película hermosa, con bellas imágenes y actuaciones notables.

Me refiero, sobre todo, al fantástico papel de “mama”, la esclava ama de llaves de la casa. De hecho, la actriz Hattie McDaniel obtuvo por ese papel el primer Oscar otorgado a un afroamericano.

Sin embargo, hoy esta película está siendo eliminada de ciertas plataformas online por ser considerada “racista”, de acuerdo con muchos titulares. Aquí van algunos de ellos:

 

Titulares

Es cierto que esta película presenta una visión “diluida” de la esclavitud, especialmente si se observa desde la perspectiva actual. De hecho, los más críticos argumenta que, precisamente, perpetúa los “estereotipos más dolorosos” en medio de la crisis social desatada tras el homicidio del ciudadano estadounidense George Floyd.

No obstante, es igualmente cierto que la esclavitud no es su tema principal.

De hecho, la película en realidad no plasma otra cosa que la visión nostálgica de la guerra que tienen, ya en la década de 1930, los aristócratas que la han perdido.

No hay más espacio que para el sufrimiento por esa derrota y, sobre todo, para los conflictos existenciales que presentan los personajes.

Y es que Lo que el viento se llevó va mucho más allá de un simple período histórico: realiza preguntas universales, tocando a cada ser humano sin importar su condición, su tiempo y el color de su piel.

Lo realmente importante, lo que interesa, es el carácter del personaje, sus elecciones, la forma en que recibe las alegrías y las penas de su existencia.

Y en ese sentido las lecciones de esta película son muy valiosas.

Nos pueden servir a todos, y especialmente en este momento en el que el mundo se ha puesto patas arriba por la pandemia de coronavirus y por el hilo de escándalos, injusticias y violencia que ahora vuelven a copar las portadas de los periódicos.

Para no enfermar, física y mentalmente, necesitamos aferrarnos a historias que nos enseñen qué hacer -y qué no hacer- ante las peores pruebas y dificultades.

¿Cómo salir adelante y triunfar en la vida, a pesar de todo? ¿Cómo evitar perderse? ¿Cómo lograr que nuestra situación no empeore, al igual que le sucede a Escarlata…?

Lo que el viento se llevó es, en mi opinión, un muy buen trabajo en este sentido, con enormes lecciones.

Y no es algo tan común ni tan fácil de repetir.

Además, como cualquier obra es un producto de su tiempo. ¿Tiene sentido querer borrarla de la faz de la Tierra porque nos incomode con los ojos y la perspectiva de hoy día el momento histórico que representa?

Las opiniones son libres, y por eso me encantaría conocer la suya al respecto y que la compartiera con el resto de lectores de Tener S@lud. Para ello puede dejar su comentario un poco más abajo.