Una investigación ha analizado los efectos que practicar ejercicio físico durante años tiene sobre la función cognitiva y la capacidad de memoria(1) y los resultados no podían ser más satisfactorios. Y es que se ha demostrado que el deporte mejora notablemente la neuroprotección y previene la oxidación neurodegenerativa, lo que lo convierte en una importante medida protectora frente a la pérdida de memoria asociada a la edad. Y hay algo todavía mejor: se ha demostrado que, cuantas más horas se practique a la semana, más aumenta esa protección.

El estudio contó con 86 hombres de entre 17 y 68 años que llevaban haciendo deporte desde hacía entre 15 y 35 años, junto a otros que no realizaban ningún tipo de ejercicio y que sirvieron como grupo de control. Todos los participantes se sometieron a pruebas de memoria y de aprendizaje, y los resultados fueron significativamente superiores en el caso de los que llevaban tiempo practicando deporte, en comparación con los que tenían una vida más sedentaria.

En concreto, se comprobó que la práctica de ejercicio a largo plazo (es decir, durante años), protege frente a la oxidación propia de la edad, visible en los músculos, los huesos y la sangre, pero también en el cerebro. Y que además esa protección, visible por ejemplo en un menor nivel de malondialdehído (un indicador del daño oxidativo), es mayor cuantas más horas se dediquen al ejercicio físico.

Fuentes:

  1. Adrián de la Rosa, Elisabeth Solana, Rubén Corpas et al.: “Long-term exercise training improves memory in middle-aged men and modulates peripheral levels of BDNF and Cathepsin B”. Scientific Reports. 2019.