La forma en la que las personas nos relacionamos con los amigos, los familiares y, sobre todo, con la pareja, afecta al sistema inmunitario y a la salud en general, haciendo a cada persona más fuerte o más vulnerable a determinadas enfermedades.

Quizá así planteado le suene un tanto extraño, pero muchos y grandes psicólogos, psiquiatras y estudiosos de la salud se han dedicado a investigar los esquemas que vinculan el comportamiento y la salud. Déjeme avanzarle algunas conclusiones sorprendentes, fruto de décadas de investigación:

  • Las personas de marcada personalidad competitiva, carentes de paciencia, susceptibles y que expresan abiertamente su cólera, tienen un riesgo más elevado que la media de padecer enfermedades cardiovasculares.
  • Las personas que son afectuosas y se vuelcan con los demás, siendo conciliadoras hasta el extremo y que, al mismo tiempo, presentan grandes dificultades para expresar sus propias emociones, especialmente la cólera; a las que además les cuesta decir que no y escuchar sus propias necesidades, son más proclives a padecer cáncer, al igual que quienes en su infancia no se sintieron cercanos a sus padres.
  • Parece haber una sorprendente y significativa correlación entre el hecho de haber recibido poca atención parental durante la infancia y la mayor presencia de problemas cardíacos, úlceras o alcoholismo 35 años más tarde.

Detrás de estas afirmaciones no están charlatanes de tres al cuarto, sino prestigiosos profesionales de universidades punteras y hospitales clínicos de renombre (como la Universidad Tech de Texas, el King´s College de Londres, la Universidad de Rochester o la Escuela de Salud Pública de Harvard).

Y tras ellas no hay una bola de cristal, sino razones psicológicas y fisiológicas. Por ejemplo, cuando una persona tiene relaciones sentimentales de tipo ansioso, en las que busca permanentemente a la otra persona pero impregnando la relación de falta de confianza, el resultado es un estrés fisiológico permanente que conlleva una disminución y menor eficacia de las células conocidas con NK (natural killers), uno de los linfocitos más importantes del sistema de defensa del organismo, el sistema inmunitario, y en consecuencia una mayor vulnerabilidad frente a las enfermedades.

Estos perfiles, de hecho, muestran un aumento de la tensión y del ritmo cardíaco si se les somete a estrés estando en presencia de su cónyuge, mucho mayor que cuando se enfrentan a esa misma situación estresante pero estando solos.

Los investigadores han llevado a cabo centenares de estudios relacionados con esta relación entre psicología de pareja y salud.

Por ejemplo, se llevó a cabo un estudio en el King’s College Hospital de Londres que contó con 69 mujeres a las que se les había detectado un cáncer de mama y con un grupo de control formado por 91 mujeres afectadas sólo por un tumor benigno. Las conclusiones fueron claras: una asociación significativa entre el diagnóstico de cáncer de mama y una anomalía en la expresión de las emociones.

Igualmente en 1995 un programa de investigación sobre el cáncer de mama de la Universidad de Stanford demostró que el índice de supervivencia de las mujeres que participaban en un programa de terapia de grupo y que expresaban abiertamente su cólera era el doble en comparación con el de las mujeres que la reprimían. La conclusión final fue que expresar las emociones aumenta la supervivencia en el cáncer de mama.

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Al responder, debe ser totalmente sincero con usted mismo. Le recomiendo que lo haga estando solo, para no sentirse juzgado por nadie ni tener que desnudar ante otros sus sentimientos más profundos. Tómese su tiempo para cumplimentarlo.

Si usted en este momento no se encontrara en una relación, puede hacerlo igualmente tomando como referencia sus sentimientos y reacciones en una relación pasada.

Muy importante: pese a lo fidedigna que es esta prueba, debe tener en cuenta que no debe darle valor de diagnóstico médico. Aun así, le recomiendo que se tome en serio sus predicciones, pues reflejan su forma de relacionarse con los demás y las consecuencias que ello puede tener en su salud.

Además -y esto es muy importante- debe pensar que el resultado obtenido no implica una personalidad fija, sino que por el contrario se trata de un comportamiento que puede modificarse, lo que conllevará una serie de mejorías en su salud (y seguramente también en su relación de pareja).

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