Estimado Lector,

Los aceites vegetales (AV) no se usan solo para cocinar.

Hay infinidad de soluciones de aromaterapia (es decir, que se basan en el uso de aceites esenciales -AE-) que los necesitan como aceite de base en el que diluir las gotas de AE para, por ejemplo, masajear zonas del cuerpo.

Y asimismo también muchas recetas de cosmética natural se basan en estos óleos, de los que aprovechan sus excelentes propiedades beneficiosas para la salud de la piel y del cabello.

Ahora bien, menos conocido es que algunos de los denominados “aceites vegetales”, debido a su composición o a su forma de elaboración, se encuentran en una especie de “limbo”. Y es que, en realidad, aunque sí actúen como tales, no deberían ser considerados aceites, tal y como está a punto de comprobar.

Aceites que no son aceites

El AV de caléndula es muy famoso y se incorpora a múltiples recetas de cosmética. Sin embargo, en realidad este óleo no se extrae, como sucede normalmente con los aceites, sino que se consigue a partir de una infusión de la planta realizada en un aceite, que adquiere así sus propiedades.

Y exactamente lo mismo sucede con el AV de zanahoria, que procede de la infusión de la raíz de esta hortaliza.

El AV de coco, por su parte, es sólido a temperatura ambiente, peculiaridad que comparte con el de karité (que de hecho se conoce como “manteca”, en lugar de como “aceite”).

En realidad, el karité es una grasa que se funde con el simple calor corporal facilitando la absorción de sus propiedades (es extraordinariamente nutritivo y suavizante), por lo que efectivamente termina funcionando como un aceite.

Algo similar sucede con el AV de jojoba, que es una cera líquida y no un óleo, aunque también actúe como tal. De textura ligera, es muy penetrante y posee propiedades hidratantes, lo que lo convierte en un gran lubricante natural muy útil para todo tipo de pieles (de ahí su fama creciente en los últimos años).

Y el caso del AV de onagra, por último, también muy famoso por sus utilidades frente a los trastornos menstruales, es todavía más curioso.

Quizá sea más conocido en forma de complemento nutricional de ácido gamma-linoleico, pero usado en forma de aceite vegetal ofrece excelentes cualidades hidratantes y es especialmente útil frente a la psoriasis, el eccema o la tensión premenstrual, entre otras afecciones (mejor utilizarlo diluido en un aceite más ligero en una proporción de ¼).

Ya ve que las soluciones a base de plantas esconden muchos pequeños secretos. Pero ¡no me diga que no es fantástico irlos descubriendo juntos poco a poco!

¡A su salud!

Luis Miguel Oliveiras