NOTA:

El lenguaje con el que voy a dirigirme hoy a usted es inevitablemente técnico. Y también encontrará en este texto gran cantidad de evidencia científica. Pero le aseguro que vale la pena. Le ayudará a comprender de una manera realista cómo el sueño de toda persona de extender su vida ha dejado de ser una quimera: vivir más años y hacerlo con mejor calidad de vida por fin es posible.

Créame, lo que va a leer a continuación no deja lugar a la duda.

Esto son cromosomas humanos.

Se encuentran en el núcleo de las células y están formados por moléculas de ácido desoxirribonucleico (ADN) organizadas en forma de doble hélice y enrolladas alrededor de unas proteínas específicas, las histonas. Su función principal es contener la información genética hereditaria de todos y cada uno de nosotros.

Fíjese ahora en sus extremos.

Estas regiones marcadas con puntos blancos contienen ADN sin carga genética y están compuestas por unos nucleótidos conocidos como telómeros.

Los telómeros juegan un papel decisivo en la protección de los cromosomas, ya que actúan como “capuchas” que protegen sus extremidades e impiden que los cromosomas se fusionen entre sí, lo que causaría daños genéticos irreversibles para la célula.

Este papel ya era conocido. Pero lo que las investigaciones más recientes han descubierto va más allá de una mera función protectora y establecen de forma indiscutible la relación entre la longitud de los telómeros y la vida celular.

¿Sabe lo que esto significa?

Pues sencillamente que estas partes de los cromosomas condicionan la vida y la muerte de la célula y, por ende, también la del individuo; por primera vez, se abre una puerta real (avalada por la ciencia) a vivir más y mejor.

No me diga que no es increíblemente prometedor lo que los telómeros pueden hacer por usted. Le invito a que me acompañe en este apasionante viaje hacia una vida más extensa, sin envejecimiento celular y sin las enfermedades degenerativas ligadas a la edad.

Por fin es posible. Y voy a explicarle cómo conseguirlo.

Descubriendo los telómeros

Los telómeros fueron descubiertos en las moscas en 1938 por los científicos Hermann Joseph Müller y Barbara McClintock. Su nombre proviene del griego “telos”, que significa “fin”, y “meros”, que significa “parte”. (1)

Pero no fue hasta hace pocas décadas cuando nuevos y determinantes estudios relacionaron los telómeros con la juventud celular (de hecho, algunos de los más recientes recibieron el Premio Nobel de Medicina en el año 2009).

Hoy sabemos que la función principal de los telómeros es garantizar la estabilidad estructural de los cromosomas en las células, favorecer la división celular y determinar el tiempo de vida de las estirpes celulares.

Estas propiedades hacen que los telómeros sean considerados como un parámetro endógeno y biológico, es decir, como un biomarcador capaz de medir el envejecimiento celular. (2)

¿Quiere saber cuántos años tienen sus células? Es fácil: encontrará la respuesta en los telómeros de sus cromosomas.

Le explico por qué.

Cada vez que una célula se divide (lo que se denomina mitosis celular) cada cromosoma de la célula madre se duplica para que las células hijas reciban una copia del mismo. Esta replicación es posible gracias a una enzima llamada ADN polimerasa. Pero el problema es que esta enzima no es capaz de replicar el ADN que se encuentra en los extremos de los cromosomas.

Así, con cada división celular, los cromosomas se van acortando un poquito por sus extremidades, es decir, por los telómeros. Debido a este proceso, los investigadores han logrado concluir que cuanto más cortos son los telómeros, mayor es la edad de las células.

Por tanto, es en la longitud de los telómeros, y no en otros factores, como se pensaba, donde reside la clave del envejecimiento. ¿Verdad que quiere saber más? Pues ahora viene lo mejor.

El acortamiento de los telómeros: el principio del fin

Al nacer, la longitud de los telómeros es de unos 15.000 nucleótidos de media. Pero, como acabamos de ver, las divisiones celulares van acortando sucesivamente su longitud. Así sucede exactamente:

Esto quiere decir que cuantas más divisiones celulares se produzcan, menor será la longitud de los telómeros. Y tras varias decenas de divisiones a lo largo de los años, los telómeros son tan cortos que la célula se vuelve inestable, entrando en un estado de envejecimiento celular. (3)

Y lo peor de todo es que nadie escapa a este fenómeno.

  • En todas las personas, sin excepción, se reduce la longitud de los telómeros con el tiempo.
  • Esta reducción se intensifica durante la infancia y la adolescencia, o sea, que durante las etapas de crecimiento es cuando se produce un mayor número de divisiones celulares.
  • Se estima que la longitud de los telómeros de una persona de 80 años se divide por 2 ó 3 respecto a su longitud en el momento de nacer.

A la vista de esta realidad, se puede decir de manera tajante que la longitud de los telómeros es uno de los relojes biológicos más importantes, como un testigo del tiempo que ha vivido.

Veamos ahora cómo puede llegar a afectar el acortamiento de estos telómeros al envejecimiento y sobre todo a su calidad de vida.

Los efectos sobre la salud de unos telómeros más cortos

Los rigurosos estudios científicos de los que han sido objeto los telómeros demuestran la relación entre su acortamiento y el envejecimiento de las células. Es lo que se conoce como “límite de Hayflick”, que establece la duración de la vida de las células ligada al acortamiento progresivo de los telómeros.

Pero, además, la investigación ha puesto de relieve tanto las causas que originan este fenómeno como sus consecuencias directas sobre la salud.

Entre las causas que aceleran el acortamiento de los telómeros, además de la edad y la disposición genética, se ha descubierto que existen numerosos factores asociados al estilo de vida que también influyen en el tamaño de los telómeros. Así, una mala alimentación, el sobrepeso, el tabaco o el estrés tienen una incidencia directa y aceleran su acortamiento. (4) (5) (6) (7)

También el estrés oxidativo y la inflamación favorecen el acortamiento de los telómeros. De hecho, algunos estudios señalan que las sustancias antioxidantes y antiinflamatorias podrían ralentizar este proceso. (8) (9)

Por su parte, el acortamiento de los telómeros tiene numerosas consecuencias en una doble vertiente:

A nivel celular, provoca disfunciones, pérdida de capacidad divisoria, envejecimiento acelerado, alteraciones genéticas, etc.

A nivel del organismo, está íntimamente ligado a numerosas patologías asociadas al envejecimiento metabólico del organismo. Así, las investigaciones han puesto de relieve el vínculo entre unos telómeros más cortos y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, desarrollar diabetes tipo 2 y tener mayor tendencia al sobrepeso y la obesidad. (10) (11) (12)

Pero aparte de estas patologías, todas ellas graves, lo verdaderamente preocupante proviene del resultado de tres estudios que evidencian la relación directa entre el tamaño de los telómeros y el riesgo de muerte por cualquier causa.

  • El primero, elaborado en la Universidad de Utah, demostró que en un grupo de personas mayores de 60 años era posible predecir, con 17 años de antelación, que aquellos que eran portadores de los telómeros más cortos tenían una menor esperanza de vida, con un riesgo 3,2 veces mayor de mortalidad cardiovascular y un riesgo 8,5 veces mayor de mortalidad infecciosa. (13)
  • Un segundo estudio sobre 12.199 voluntarios fue publicado en el año 2017. Durante la duración del estudio hubo un total de 2.882 muertes, y los resultados revelaron que el riesgo de mortalidad por cualquier causa fue significativamente más elevado en las personas con los telómeros más cortos. (14)
  • Por último, en este mismo año un nuevo estudio demostró que la longitud de los telómeros en los glóbulos blancos de los participantes estaba directamente relacionada con su esperanza de vida. Así, establece un “límite telomérico” que corresponde a la longitud de una secuencia de 5.000 nucleótidos, por debajo de la cual el riesgo de “muerte inminente” es muy elevado. (15)

Llegados a este punto y una vez vistos los graves efectos que los telómeros más cortos pueden tener sobre su salud me imagino perfectamente la pregunta que ahora le estará rondando la cabeza:

“¿Sería posible frenar el acortamiento de los telómeros?”

La respuesta es un rotundo SÍ. Enseguida descubrirá cómo hacerlo.

La telomerasa, la enzima de la larga vida

No quiero engañarle: la inmortalidad es una quimera. Pero sí existe un medio para ralentizar e incluso revertir el proceso de acortamiento de los telómeros. El secreto reside en una enzima que, a pesar de haber sido descubierta en 1985, no fue hasta la última década cuando ha asombrado totalmenet a la comunidad científica: la telomerasa. (16) (17)

La telomerasa es una enzima que permanece muy activa durante el desarrollo del embrión, cuando las divisiones celulares se suceden a un ritmo extremadamente elevado. De esta forma, permite a los telómeros conservar su tamaño hasta el nacimiento.

El problema es que a partir de ahí la cantidad de telomerasa y su actividad disminuyen drásticamente, conservando únicamente con el tiempo una actividad significativa en las células sexuales, los glóbulos blancos y las células madre.

Parece claro entonces que la clave para no envejecer pasa por estimular la actividad de la enzima telomerasa.

Desde luego la ciencia nunca ha estado más de acuerdo en este aspecto. Numerosos estudios así lo evidencian:

  • Por ejemplo, un estudio publicado en la prestigiosa revista Science demostró que estimulando la producción de la telomerasa en las células humanas era posible mantener el tamaño de los telómeros. Con ello las células se dividían un número de veces mucho mayor sin mostrar signos de envejecimiento. (18)
  • Otro estudio realizado sobre osteoblastos (las células implicadas en la construcción ósea) pone de manifiesto que la ausencia de telomerasa causa un rápido envejecimiento, mientras que aquellas células que fueron modificadas para favorecer la telomerasa presentaban telómeros más largos y continuaban activas de 2 a 3 veces más tiempo. (19)
  • Por último, es interesante constatar que en algunos animales la telomerasa sigue activa a lo largo de toda su vida. Estos animales parecen no envejecer nunca, siendo casi biológicamente inmortales. No crea que exagero: especies como la langosta pueden llegar a vivir más de 140 años. (20)

Son muchos los estudios realizados y no pretendo aburrirle. Pero todos evidencian que uno de los caminos más prometedores hacia la “fuente de la eterna juventud” celular consiste en ralentizar el acortamiento de los telómeros mediante el incremento de la actividad de la telomerasa.

E incluso algunos van más lejos y relacionan a esta enzima con un aumento de la longitud de los telómeros, que conlleva efectos sobre la longevidad aún más beneficiosos.

En este sentido, quizá el estudio más prometedor es aquel que lo demostró en 2016 sobre 608 voluntarios afectados por enfermedades cardiovasculares a los que se realizó un seguimiento de la longitud de los telómeros. Tras 5 años, los autores concluyeron que aquellas personas cuyos telómeros habían crecido tenían un 56% menos de riesgo de muerte con respecto a aquellos cuyo tamaño había permanecido estable. (21)

Y no acaban aquí los beneficios de la telomerasa sobre la salud.

En el caso del cáncer, más allá de los miedos iniciales que hacían temer que esta enzima pudiese transformar células sanas en cancerígenas (un tumor es una proliferación de células que se han vuelto inmortales y que se multiplican muy activamente), los resultados también son sumamente esperanzadores.

Primero, porque los diferentes estudios han desmentido rotundamente que la estimulación de la actividad de la telomerasa haga que las células sanas puedan convertirse en células cancerígenas. (22) (23)

Y, en segundo lugar, porque existe evidencia de que una mayor longitud de los telómeros disminuye el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer. Así lo constató un estudio publicado en 2010, que observó que la incidencia de casos de cáncer al año era 4,4 veces mayor entre aquellas personas cuyos telómeros eran más cortos. (24)

CONCLUSIÓN: Todas las investigaciones que acaba de ver demuestran cómo usted puede alcanzar más años de vida. Son estudios reales, sólidos y rigurosos que establecen de forma irrefutable la relación entre la longevidad y la longitud de los telómeros de sus cromosomas.

Y ahora que conoce la importancia de los telómeros, permítame hacerle una pregunta un poco obvia:

¿No le gustaría poder alargar los suyos?

No me cabe duda de que sí. Voy a presentarle a la planta que le ayudará a conseguirlo de forma natural.

Una planta increíble: el astrágalo

El astrágalo es una planta de la familia de las fabáceas que pertenece al género Astragalus, que engloba más de 2.500 especies diferentes. Pero hoy voy a centrarme sólo en una de ellas en concreto, el Astraglus membranaceus. A pesar de ser utilizada en la medicina tradicional china desde hace varios milenios, en la actualidad esta variedad ha sido objeto de incontables estudios que recalcan sus múltiples propiedades saludables: antioxidantes, inmunomoduladoras, neuroprotectoras, cardiosaludables, hepatoprotectoras, antitumorales… (25) (26) (27)

Pero volviendo al tema del envejecimiento celular y la longevidad que nos ocupa, si por algo destaca el astrágalo sobre el resto de las plantas medicinales es por su acción sobre la actividad de la telomerasa.

La clave se encuentra en dos principios activos presentes en sus raíces: el astragalósido IV y el cicloastragenol. Ambos tienen funciones similares y de nuevo están respaldados por una gran cantidad de evidencia científica que acredita su acción sobre la función cardíaca, los vasos sanguíneos, la síntesis del colágeno, el hígado, el sistema nervioso, así como el sistema inmunitario. (28)

El problema está en que estas sustancias no están presentes en grandes cantidades en las raíces del astrágalo, por lo que es importante recurrir a extractos estandarizados si queremos obtener todos los beneficios asociados a esta planta.

Por fortuna, recientemente la ciencia nos ha brindado un extracto de astrágalo estandarizado en ambas moléculas bioactivas.

Su nombre: TA-65.

Su tarjeta de presentación: se trata de la primera solución comercializada del mundo capaz de impedir el acortamiento de los telómeros de los cromosomas.

TA-65: ¿una puerta a la inmortalidad?

El TA-65 llegó a Europa en el año 2014 con el aval científico de ser capaz de ralentizar el proceso de envejecimiento.

  • En 2011 ya se había demostrado sobre células en cultivo que el TA-65 podía aumentar el tamaño medio de los telómeros y reducir el porcentaje de telómeros muy cortos a través de la activación de la telomerasa. El estudio también puso de relieve cómo una complementación oral con TA-65 en ratones aumentaba los niveles de telomerasa en varios tejidos (hígado, riñones, pulmones, cerebro), lo que se traducía en un alargamiento de los telómeros más cortos. (29)
  • Dos años después, otro estudio demostró que una complementación con TA-65 (de 5 a 50 mg de cicloastragenol al día durante 1 año) inducía una reducción del porcentaje de telómeros muy cortos (longitud inferior a 4.000 nucleótidos). Y no sólo eso, sino que los autores indicaron que esta complementación además mejoraba varios parámetros, tales como la glicemia en ayunas, las tasas de colesterol y la tensión arterial, sugiriendo un efecto benéfico sobre la salud cardiovascular e incluso sobre la densidad ósea. En otras palabras, no sólo aumentaba la longevidad sino también la calidad de vida. (30)
  • Y en el año 2014, se demostró que el cicloastragenol podía estimular la actividad de la telomerasa en las células neuronales. (31)

Es mucha la evidencia científica que sugería la capacidad del extracto TA-65 para activar la telomerasa y ralentizar el acortamiento de los telómeros, y le pido perdón si hoy le estoy citando demasiados estudios. Pero entienda que en un tema como el de aumentar la longevidad, tan dado a promesas falsas, vagas y ligeras, toda prueba que se pueda aportar, además de indispensable, es poca.

Volviendo a los estudios, no fue hasta el año 2016 cuando los investigadores probaron varias sustancias sobre células en cultivo para medir su capacidad de estimular la actividad de telomerasa. Los resultados que puede ver en el siguiente gráfico no dejan resquicio a la duda.

De entre todas las sustancias probadas, el TA-65 fue la que permitió aumentar más la actividad de la telomerasa, seguido de otras sustancias como la L-Carnosina o el extracto de té verde. (32)

Y, finalmente, en ese mismo año se llevó a cabo el estudio más preciso realizado en humanos, que demuestra que el cicloastragenol extraído de la raíz del astrágalo puede inducir un aumento del tamaño de los telómeros. (33)

Se llevó a cabo sobre 97 voluntarios con edades entre los 53 y los 87 años. Se dividieron en un grupo control (que tomó placebo) y otro grupo que tomó el TA-65 (1 cápsula al día de 8 mg de cicloastragenol).

Al cabo de 1 año se midió la longitud de los telómeros de sus glóbulos blancos. El resultado fue que mientras que en el grupo placebo el tamaño medio de los telómeros disminuyó (-290 nucleótidos), en el grupo suplementado con TA-65 la longitud media de los telómeros aumentó (+530 nucleótidos al cabo de esos 12 meses).

Los resultados son definitivos y demostraron la capacidad de este complemento para detener el envejecimiento celular y ganar unos años extra de vida.

A estas alturas, estoy convencido de que a usted le gustaría beneficiarse de todas las ventajas contra el antienvejecimiento celular que le ofrece este complemento.

Sólo hay una pega: un bote de 90 píldoras de TA-65 cuesta entorno a los 500 euros.

Pero… ¿sabe qué? Puede estar tranquilo. He encontrado una solución más asequible que seguro que va a agradecer: se trata de un complemento nutricional de Cell Innov, un laboratorio del que ya le he hablado en otras ocasiones, llamado Fórmula Telómeros.

Una fórmula única a un precio imbatible

Como ha visto son muchos los estudios que evidencian la capacidad del TA-65 para activar la actividad de la telomerasa y con ella aumentar la longevidad de las células.

Por eso, el complemento que hoy le recomiendo presenta la misma formulación que el TA-65 en relación al extracto de astrágalo y a su estandarización. Y aunque nunca suelo hablarle de dinero, le diré que la gran ventaja que tiene es que su precio es mucho menor: 179,90 euros por un bote de 120 cápsulas, frente a los 500 euros de media que otros productos similares pueden llegar a costar.

Ya sé que aún así es un precio elevado, pero está justificado por tres motivos:

  1. El alto coste de sus componentes (para que se haga una idea, un kilo de extracto de cicloastragenol cuesta alrededor de 35.000 euros).
  2. El origen de las plantas utilizadas, ya que provienen de Mongolia (la zona idónea para el crecimiento de esta variedad).
  3. Tras dos años de cultivo, las raíces se someten a un procedimiento único de extracción alcohólica y purificación en columna realizado en China, de donde se obtiene un extracto titulado al 10% en astragalósido IV de una calidad óptima.

Otro argumento que he tenido muy en cuenta a la hora de recomendarle este complemento es la dosificación de los componentes, ya que utiliza exactamente las mismas dosis que la ciencia ha demostrado efectivas para el alargamiento de los telómeros.

De esta forma, con las 4 cápsulas diarias recomendadas (2 por la mañana y 2 por la tarde) el organismo obtiene 500 mg de extracto de astrágalo estandarizado al 10% en astragalósidos IV (50 mg) y al 1,6% en cicloastragenol (8 mg). Pero no sólo eso: este complemento le ofrece el valor añadido de incorporar a su fórmula 500 mg de L-carnosina y 834 mg de extracto de té verde (en el gráfico anterior puede comprobar cómo también contribuyen a aumentar la actividad de la telomerasa), así como vitamina B9 y B12.

Esto convierte esta fórmula en algo único y a un precio mucho más accesible. Con la toma diaria de este increíble complemento usted obtendrá todos estos beneficios para su salud:

  • Activar el antienvejecimiento celular, ayudando a la prevención de las enfermedades ligadas al paso del tiempo.
  • Ralentizar el acortamiento de los telómeros e incluso alargar la longitud de los mismos.
  • Favorecer la acción antioxidante para estimular el sistema inmunitario.
  • Aumentar la actividad adaptógena que favorece la resistencia física y mental.
  • Y otras muchas virtudes para su salud: prevenir varios tipos de cáncer, revitalizar el organismo, mejorar las funciones cognitivas y mantener un sistema vascular sano y una buena densidad ósea.

Además, este complemento es muy seguro, ya que los efectos secundarios ligados al astrágalo son raros y no van más allá de cierto malestar digestivo en casos aislados. Sólo debe tener en cuenta que el astrágalo actúa sobre el sistema inmunitario, por lo que su consumo está desaconsejado en personas que sufren enfermedades autoinmunes o se encuentran bajo tratamiento inmunomodulador. También deben abstenerse niños y mujeres embarazadas o en período de lactancia.

Como empecé diciéndole, vivir más años y con mejor calidad de vida no sólo es posible: por fin está en su mano.

Ralentizando y revirtiendo el acortamiento de los telómeros de sus cromosomas usted verá pasar los años libre del envejecimiento celular y evitando las enfermedades degenerativas asociadas a la edad, que tanto afectan a la calidad de vida.

Hoy tiene una oportunidad única para hacerlo. No la deje escapar.

Si lo desea, pida ahora su complemento en este enlace.

 

P.D: Este complemento está aconsejado especialmente a partir de los 40 años, pero sea cual sea su edad le permitirá retrasar el envejecimiento y aumentar su longevidad.

 

Fuentes:

  1. O’Connor, C. (2008) Telomeres of human chromosomes. Nature Education 1(1):166. 
  2. Michael Fossel, « Use of telomere length as a biomarker for aging and age-related disease », Current Translational Geriatrics and Experimental Gerontology Reports 1, no 2 (2012): 121–127.
  3. Sanders JL, Newman AB. Telomere length in epidemiology: a biomarker of aging, age-related disease, both, or neither? Epidemiol Rev. 2013;35:112-31. doi: 10.1093/epirev/mxs008. Epub 2013 Jan 9.
  4. P. Eline Slagboom, Simone Droog, et Dorret I. Boomsma, « Genetic determination of telomere size in humans: a twin study of three age groups. », American journal of human genetics 55, no 5 (1994): 876.
  5. Ligi Paul, « Diet, nutrition and telomere length », The Journal of nutritional biochemistry 22, no 10 (2011): 895–901.
  6. Ann M. Valdes et al., « Obesity, cigarette smoking, and telomere length in women », The lancet 366, no 9486 (2005): 662–664.
  7. Elissa S. Epel et al., « Accelerated telomere shortening in response to life stress », Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 101, no 49 (2004): 17312–17315.
  8. Clara Correia-Melo, Graeme Hewitt, et João F. Passos, « Telomeres, oxidative stress and inflammatory factors: partners in cellular senescence? », Longevity & healthspan 3, no 1 (2014).
  9. Kedar N. Prasad, Meixia Wu, et Stephen C. Bondy, « Telomere shortening during aging: Attenuation by antioxidants and anti-inflammatory agents », Mechanisms of ageing and development 164 (2017): 61–66.
  10. Maren Weischer et al., « Short telomere length, myocardial infarction, ischemic heart disease, and early death », Arteriosclerosis, thrombosis, and vascular biology 32, no 3 (2012): 822–829.
  11. Jinzhao Zhao et al., « Association between telomere length and type 2 diabetes mellitus: a meta-analysis », PloS one 8, no 11 (2013): e79993.
  12. Omer T. Njajou et al., « Shorter telomeres are associated with obesity and weight gain in the elderly », International journal of obesity 36, no 9 (2012): 1176.
  13. Richard M. Cawthon et al., « Association between telomere length in blood and mortality in people aged 60 years or older », The Lancet 361, no 9355 (2003): 393–395.
  14. Ute Mons et al., « Leukocyte telomere length and all-cause, cardiovascular disease, and cancer mortality: results from individual-participant-data meta-analysis of 2 large prospective cohort studies », American journal of epidemiology 185, no 12 (2017): 1317–1326.
  15. Troels Steenstrup et al., « Telomeres and the natural lifespan limit in humans », Aging (Albany NY) 9, no 4 (2017): 1130.
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  18. Andrea G. Bodnar et al., « Extension of life-span by introduction of telomerase into normal human cells », science 279, no 5349 (1998): 349–352.
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  21. Sarah E. Goglin et al., « Change in Leukocyte Telomere Length Predicts Mortality in Patients with Stable Coronary Heart Disease from the Heart and Soul Study », PloS one 11, no 10 (2016): e0160748.
  22. Carmela P. Morales et al., « Absence of cancer–associated changes in human fibroblasts immortalized with telomerase », Nature genetics 21, no 1 (1999): 115.
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  28. Shuang Ren et al., « Pharmacological effects of Astragaloside IV: a literature review », Journal of Traditional Chinese Medicine 33, no 3 (2013): 413–416.
  29. Bruno Bernardes de Jesus et al., « The telomerase activator TA-65 elongates short telomeres and increases health span of adult/old mice without increasing cancer incidence », Aging cell 10, no 4 (2011): 604–621.
  30. Calvin B. Harley, Weimin Liu, Peter L. Flom, et al., « A natural product telomerase activator as part of a health maintenance program: metabolic and cardiovascular response », Rejuvenation research 16, no 5 (2013): 386–395.
  31. Fanny CF Ip et al., « Cycloastragenol is a potent telomerase activator in neuronal cells: implications for depression management », Neurosignals 22, no 1 (2014): 52–63.
  32. Samira Hassan, Miles Tweed, et Zuchra Zakirova, « Identification of telomerase-activating blends from naturally occurring compounds », Alternative therapies in health and medicine 22 (2016): 6.
  33. Laura Salvador et al., « A natural product telomerase activator lengthens telomeres in humans: a randomized, double blind, and placebo controlled study », Rejuvenation research 19, no 6 (2016): 478–484.