Aunque no lo parezca, el campo de la salud y el de la palabra están unidos por un vínculo muy especial.

Es crucial saber expresar lo que nos sucede a quien nos atiende en una consulta. Y de igual modo es vital que un médico sepa conectar con sus pacientes a través de la palabra (y por supuesto del lenguaje no verbal, que no deja de ser otra forma de comunicación).

Además, cada término vinculado a la salud termina adoptando una dimensión muy concreta en el imaginario colectivo.

Sin duda no produce el mismo efecto oír palabras amables como salud, bienestar, comida, plantas, nutrición… que enfermedad, dolencia, biopsia, tumor, cáncer, párkinson, etc.

Y el problema es que, por supuesto, las palabras negativas suelen pesar mucho más, como una losa, haciéndonos temer incluso llegar a oírlas de boca de un médico algún día.

Por ello, para que su lista personal se vea “equilibrada”, hoy le propongo descubrir 5 términos japoneses relacionados con el bienestar (los japoneses son unos auténticos maestros en el arte del buen vivir y, de hecho, ese país es cuna de grandes poblaciones híper longevas) de los cuales tenemos mucho que aprender.

Déjelos ganarse un hueco en su vocabulario de salud. ¡Le sorprenderán!

5 términos japoneses que todos deberíamos conocer

1. Ikigai

Se trata de la “misión” última de cada persona; un objetivo o meta que poseemos y que, vinculándose al cuerpo en una dimensión física, nos hace continuar a pesar de la edad, las adversidades e incluso de las enfermedades.

En ocasiones esa meta es luchar por contar la verdad tras una tragedia, buscando reparación para las víctimas. Otras veces es una labor solidaria que tenemos entre manos o el simple amor que nos une a nuestra familia y a otros seres queridos.

Ahora bien, muchas personas en nuestros días se encuentran algo alienadas y no saben cuál es su objetivo vital. Déjeme puntualizar que ni siquiera en ese caso hay que preocuparse demasiado. Y es que la propia búsqueda de la “verdad interior” es un muy buen motivo para seguir adelante.

Lo único que no puede faltarle es la ilusión por continuar descubriendo cuál es ese motor intrínseco, el porqué de estar aquí.

2. Ichigo ichie

Con este término la lengua japonesa describe cada momento único, que nunca volverá a repetirse exactamente igual. En definitiva, cualquiera de ellos, pues la propia existencia está en sí misma en continuo movimiento y evolución.

Y es que si el agua que discurre por un río forzosamente nunca podrá ser la misma de un instante antes, nosotros mismos, experimentando una situación u observando algo ante nuestros ojos, también somos diferentes cada segundo que pasa.

Pues bien, precisamente a lo que hace referencia esta idea es a darse cuenta de esa singularidad y apreciarla como un bello tesoro, disfrutando del momento presente.

3. Ganbatte

Si alguna vez se ha preguntado cómo los japoneses se han levantado, resurgiendo de sus propias cenizas cual ave fénix después de guerras y desastres naturales, aquí hallará la respuesta.

El ganbatte supone más bien una filosofía de vida que se resume de forma muy sencilla en esforzarse, en seguir adelante.

Ese no rendirse, ese hacerlo lo mejor que se pueda… es el espíritu de lucha, tenacidad y resiliencia que guía los pasos de muchos japoneses. Y sin duda arroja una gran enseñanza al mundo en tiempos como los que estamos viviendo, mentalmente agotados a causa de la pandemia.

Como curiosidad, le diré que ganbatte es la palabra que muchos japoneses usan antes de una competición, en lugar de nuestro clásico “buena suerte”. Con ella animan a la persona a dar lo mejor de sí, asumiendo su propio papel en la confrontación.

4. Gaman

Esta palabra, que tiene su origen en el budismo zen, podría traducirse literalmente por “resistir ante lo que aparentemente es insoportable con dignidad y paciencia”.

Es decir, que recoge en realidad varias ideas que van desde la capacidad de autocontrol a la entereza, la resiliencia, la estoicidad, la fortaleza mental, la paciencia…

Ahora bien, al mismo tiempo hace referencia a otra necesidad social indiscutible: la de cuidar a quienes nos rodean tanto como a nosotros mismos mientras seguimos nuestro camino.

5. Kintsugi

El significado de esta palabra es “juntura de oro” y, en realidad, hace referencia a una forma de arteterapia basada en recomponer vasijas rotas que está cada vez más extendida en Occidente.

Su origen se sitúa, según cuenta la leyenda, en un jarrón roto por un rey y el cual sus súbditos recompusieron con junturas doradas. Solo después de aquel trabajo el monarca realmente pudo valorar la belleza, única e imperfecta, de la pieza.

Pues bien, como terapia el kintsugi busca precisamente que, al mismo tiempo que recomponemos nuestro jarrón, pedazo a pedazo, hagamos un trabajo interior en el que, estableciendo una analogía con la vida, aprendamos a reconocer y a apreciar nuestras propias grietas, cicatrices y todo tipo de “marcas” emocionales.

¡Y por supuesto poniéndolas en valor, resaltando la belleza que hay en ellas!

¿Le gustaría probar esta técnica? ¿Tiene claras qué cicatrices emocionales saldrían a la luz?

Y, además, ¿conoce algún otro término inspirador y proveniente de otras culturas que quiera compartir conmigo y con el resto de lectores de Tener S@lud? Le animo a dejar un comentario más abajo. ¡Infinitas gracias de antemano!

¡A su salud!