Si usted tiene problemas de sueño, ansiedad o sufre dolor de algún tipo, especialmente relacionado con fenómenos inflamatorios, quiero animarle a probar el aceite de cannabis.

Pero que lo haga sin vulnerar la ley, sin “colocarse” y sin ningún riesgo de adicción.

Porque el cannabis que le voy a recomendar no contiene psicotrópicos y, por tanto, no tiene ningún efecto estupefaciente, sino exclusivamente su principal principio activo, el cannabidiol, que brinda unos fabulosos efectos beneficiosos para la salud.

El cannabis ha dejado de ser un tema tabú y hay buenas razones para ello.

Marihuana, cannabis, cáñamo, CBD… qué es qué para no confundir las cosas

La marihuana y el cáñamo pertenecen a la misma especie vegetal, el Cannabis sativa. Pero esta familia abarca miles de variedades diferentes que se cultivan en distintos lugares y con fines muy variados.

En estado natural, si las encontrara en el campo, apenas son distinguibles entre sí, pero en su interior presentan una diferencia concreta que marcará sus distintas aplicaciones.

La marihuana (o “maría” para aquellos que la usan con fines lúdicos) proviene de las flores desecadas de la planta hembra del Cannabis y contiene una mayor concentración de THC (tetrahidrocannabinol), la sustancia psicoactiva de la planta.

EL THC fue descubierto en 1964 y se incluyó en la lista de sustancias prohibidas por las Naciones Unidas en 1968. (1)

Son muchos quienes aún ven en esta planta solo su aspecto psicotrópico, sin entender que otra cosa muy distinta es hablar de las propiedades del cáñamo.

En los años 80 científicos franceses desarrollaron cepas de cáñamo con un bajo contenido en THC, permitiendo así que la planta pudiese ser cultivada y utilizada de nuevo para telas, papel, cuerdas y materiales de construcción.

A raíz de ello el Parlamento Europeo desarrolló nuevas regulaciones para el cáñamo, permitiendo que los países de la UE lo pudieran cultivar; eso sí, con una concentración máxima de 0,3% en THC. (2)

Por tanto, y por entendernos, la marihuana es rica en THC y es estupefaciente, mientras que el cáñamo no lo es.

Su uso terapéutico

Dentro de las especies de Cannabis sativa, entre ellas el cáñamo, se han descrito más de 150 tipos diferentes de principios activos, entre los que destacan los cannabinoides.

Los principales, el THC y el CBD, tienen de hecho efectos opuestos.

El THC es, como ha visto, el responsable en gran medida de su efecto psicoactivo y de la alteración del sistema nervioso (produce euforia, el típico “subidón”), mientras que al CBD (cannabidiol) se la atribuyen propiedades relajantes.

Por eso los estudios se han centrado en su gran potencial como analgésico frente a dolencias físicas (artrosis, artritis, cáncer, esclerosis múltiple, neuralgias como la ciática…), pero también como ansiolítico en trastornos neurológicos como la epilepsia, la esquizofrenia o el estrés crónico. (3)

Y todo ello sin efectos estupefacientes. Es decir, que ni coloca ni engancha.

Por tanto, la variedad de cannabis y la obtención selectiva de CBD (sin presencia de THC) es lo que determinará su uso como planta medicinal. Y cada vez son más las personas que apuestan precisamente por el cáñamo y sus productos (como el aceite estandarizado en CBD), en lugar de fármacos, como opción terapéutica segura y eficaz.

Siga leyendo y le aseguro que verá el cannabis con otros ojos.

Lo que el CBD puede hacer por su salud

El cannabidiol (CBD) posee una amplia gama de propiedades terapéuticas, tal como muestran las investigaciones científicas y los estudios clínicos que no dejan de llevarse a cabo.

Así, tiene propiedades antipsicóticas, analgésicas, neuroprotectoras, anticonvulsivas, antieméticas, antioxidantes, antiinflamatorias, antiartríticas y antineoplásicas, entre otras. (4) (5) (6)

Los cannabinoides actúan al fijarse a determinados receptores. Se sitúan especialmente en la superficie de las células del cerebro y del sistema nervioso central y en los tejidos del sistema inmunitario.

El hipocampo, así como el Globus pallidus (un área concreta del cerebro que regula los movimientos y la postura corporal) tienen una densidad de receptores CB1 muy elevada. En cambio, los receptores CB2 están más expresados en los tejidos inmunitarios. (7) (8)

Estas localizaciones son las que explican la implicación de los cannabinoides en la modulación de la memoria, de las emociones y del dolor (crónico, inflamatorio o neuropático). (9) (10)

Cuando el CBD se fija a sus receptores, se produce una reacción en cadena que lleva a una disminución de la liberación de los neurotransmisores.

¿Y sus efectos adversos? Pues ninguno en realidad.

Una revisión de los posibles efectos secundarios en humanos concluyó que el CBD es muy tolerado en un amplio rango de dosis de hasta 1.500 mg al día (por vía oral), sin ningún efecto negativo. (11)

Por ello le animo a leer más en detalle las indicaciones concretas del aceite de cannabis porque seguro que encuentra buenas razones para probarlo.

Control del dolor y de la inflamación

El CBD consigue reducir la respuesta inflamatoria. Ello implica múltiples dianas celulares que consiguen estimular el crecimiento y la diferenciación de nuevas neuronas, por lo que mejora la memoria y produce una disminución de los mediadores proinflamatorios. (12) (13) (14)

Este efecto antiinflamatorio es el que hace tan interesante al CBD para el alivio del dolor.

Además, ayuda a preservar la circulación cerebral y a reducir la neuroinflamación, por lo que también contribuye a aumentar los niveles de adenosina en el cerebro, lo que está asociado a la neuroprotección. (15) (16)

En otras palabras, que el CBD, en lugar de dañar su cerebro como hace su prima la marihuana… ¡lo protege!

Efecto ansiolítico… ¡comparable al diazepán sin sus efectos adversos!

El CBD también tiene unos increíbles efectos como ansiolítico natural, lo que lo convierte en una alternativa muy interesante frente a los fármacos, tan nefastos para la salud.  Hasta tal punto es así que incluso se ha demostrado su efectividad para reducir la ansiedad con una eficacia comparable a la ipsapirona o el diazepam. (17) (18).

La evidencia demuestra de manera concluyente la eficacia del CBD en la reducción de los comportamientos de ansiedad en varios trastornos, incluidos el estrés postraumático, los ataques de pánico, el trastorno de ansiedad generaliza o el trastorno obsesivo compulsivo. (19)

Los efectos ansiolíticos del CBD están relacionados con mecanismos que tienen lugar en regiones cerebrales concretas. Su administración reduce los picos de la frecuencia cardíaca y la presión arterial inducidos por el estrés, los efectos que provoca la ansiedad y la sensación de miedo o pánico. (20) (21)

Parece ser que los receptores de la serotonina (neurotransmisor que regula el estado de ánimo) juega un papel en los beneficios y las propiedades terapéuticas del CBD. Esta regulación de la serotonina podría explicar su acción en la regulación del estado de ánimo. (22)

Acción antioxidante y cáncer

Otras líneas de investigación actuales sugieren que los beneficios del CBD van mucho más allá del control del dolor y de la ansiedad.

De hecho ya se ha demostrado que también ayuda a reducir los daños del estrés oxidativo en las células y el envejecimiento prematuro, así como la peroxidación lipídica y la lipogénesis. Por eso algunos grupos de investigación están trabajando para explorar sus propiedades como agente terapéutico para mejorar la vasodilatación, frente a la obesidad, y para luchar contra las enfermedades degenerativas asociadas al estrés oxidativo. (23) (24) (25) (26) (27)

Pero hay más. El CBD está siendo investigado, con éxito, como una opción terapéutica valiosa frente al cáncer. Está relacionado con su virtud de inducir la apoptosis de células cancerosas (es decir, llevar a la muerte a las células tumorales) y con su capacidad para hacer frente al estrés oxidativo. (28) (29)

Cannabis sí… ¿pero cuál?

Del mismo modo que la ciencia se ha rendido a los efectos beneficiosos para la salud del CBD, el cannabidiol está empezando a causar furor en los pacientes afectados por las patologías frente a los que el cannabidiol ha demostrado ser más eficaz.

Eso hace que se haya creado un mercado al que se prevé un crecimiento exponencial (la revista Forbes augura un incremento del 700% para 2020), al calor del cual han surgido fabricantes con pocos escrúpulos.

Y del mismo modo que hay laboratorios serios y meticulosos, hay otros que saben que basta poner en la etiqueta las palabras “cannabis” o “cannabinoides”, las siglas CBD o el simple dibujo de una hoja de marihuana para encontrar compradores que buscan los beneficios de estas sustancias, aunque sus productos no las contengan.

Por eso si usted quiere utilizar CBD en beneficio de su salud es esencial saber dónde adquirirlo y tener plena confianza en el laboratorio que lo elabora, para tener la seguridad de que haya realizado pruebas exhaustivas para garantizar que su producto es CBD estandarizado y que está libre de cualquier rastro de THC. Si contuviera esta última sustancia, recuerde que se trataría de un estupefaciente, hasta el punto de que si lo tomara sin saberlo incluso podría dar positivo en una prueba de control de drogas.

¡No se la juegue!

Por eso, aunque siempre le invito a asegurarse de la calidad y le doy pistas para saber elegir entre los distintos productos disponibles en el mercado, en esta ocasión le pediré especial precaución.

Y es por ello, para darle facilidades y que pueda aprovechar los increíbles beneficios de esta sustancia de forma totalmente segura, por lo que un poco más abajo le daré el enlace donde puede pedir directamente el producto CBD Oil 6%, del laboratorio Supersmart, que cuenta con mi absoluta confianza.

Se trata de un complemento a base de aceite de cáñamo estandarizado al 6,4% en CBD y con garantía de estar libre de THC.

Su riqueza en CBD es incomparable.

Normalmente, el aceite de semillas de cáñamo contiene muy poco CBD (0,0025 %). El CBD está presente sobre todo en las flores de la planta Cannabis sativa y, en menor grado, en las hojas, pero no así en las semillas.

CBD Oil 6% contiene un aceite de semilla de cáñamo al que se le ha añadido una cantidad extra de CBD natural, extraída de las flores de cáñamo, para mejorar su calidad y eficacia.

Eche un vistazo a su etiqueta, pues en eso tiene que fijarse: en su máxima cantidad de CBD y en su ausencia total de sustancias estupefacientes (THC):

Sin ninguna contraindicación

Como le he dicho, el cáñamo utilizado en este complemento no contiene THC. Por tanto, no tiene ningún efecto estupefaciente y es completamente seguro.  

Bastan 2 cápsulas al día para beneficiarse de todas sus propiedades.

Una vez ingerido, el CBD se distribuye rápidamente en el organismo. Su carácter lipófilo le permite pasar rápidamente a través de la barrera hematoencefálica y alcanzar los tejidos cerebrales donde desplegar todos sus efectos beneficiosos sin ningún efecto negativo (ni altera el ritmo cardíaco ni influye en la tensión arterial ni en la temperatura corporal). Puede tomarlo con absoluta tranquilidad, pues es completamente inocuo (aunque como siempre le digo, por un principio general de precaución, en caso de embarazo o lactancia consulte con su médico).

La vida media del CBD es de aproximadamente 9 horas. A continuación, tras ejercer sus funciones, su metabolito es excretado por la orina.

CBD Oil 6% contiene CBD, además de muchos otros fitocannabinoides, lo que le confiere sus múltiples propiedades.

Si quiere beneficiarse del aceite de cáñamo, hágalo con seguridad y garantías. Recuerde que la ciencia ha corroborado que el CDB tiene múltiples aplicaciones terapéuticas: (30)

  • Contra el dolor.
  • Regulador del estado de ánimo.
  • Antiinflamatorio.
  • Neuroprotector.
  • Ansiolítico y antiestrés.
  • Antioxidante.
  • Antineoplásico (impide el desarrollo, crecimiento o proliferación de células tumorales malignas).

Estamos hablando de un complemento de una pureza extraordinaria y una eficacia excepcional. Pruébelo… y ya me contará su experiencia.

Pídalo aquí o en el siguiente botón:

 

Fuentes

  1. Instituto Internacional de Cannabis y Cannabinoides(ICCI).
  2. Fundación Canna. Investigación científica y análisis del cannabis.
  3. Mandolini GM, Lazzaretti M, Pigoni A, Oldani L, Delvecchio G, Brambilla PPharmacological properties of cannabidiol in the treatment of psychiatric disorders: a critical overview. Epidemiol Psychiatr Sci. 2018 Aug; 27(4):327-335. Epub 2018 May 23.
  4. Izzo AA, Borrelli F, Capasso R, Di Marzo V, Mechoulam R. Non-psychotropic plant cannabinoids: new therapeutic opportunities from an ancient herb. Trends Pharmacol Sci. 2009;30: 515–527.
  5. Campos AC, Moreira FA, Gomes FV, Del Bel EA, Guimarães FS. Multiple mechanisms involved in the large-spectrum therapeutic potential of cannabidiol in psychiatric disorders. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2012 Dec 5; 367(1607):3364-78.
  6. Mechoulam R, Peters M, Murillo-Rodriguez E, Hanus LO. Cannabidiol–recent advances. Chem Biodivers. 2007 Aug; 4(8):1678-92.
  7. Pertwee RG. The diverse CB1 and CB2 receptor pharmacology of three plant cannabinoids: Δ9-tetrahydrocannabinol, cannabidiol and Δ9-tetrahydrocannabivarin. Br J Pharmacol. 2008;153:199–215.
  8. Pettit DAD, Harrison MP, Olson JM, Spencer RF, Cabral GA. Immunohistochemical localization of the neural cannabinoid receptor in rat brain. J. Neurosci Res. 1998;51:391–402.
  9. Hill KP. Medical marijuana for treatment of chronic pain and other medical and psychiatric problems: A clinical review. JAMA. 2015;313:2474–83.
  10. Rog DJ, Nurmikko TJ, Friede T, Young CA. Randomized, controlled trial of cannabis-based medicine in central pain in multiple sclerosis. Neurology. 2005;65:812–9.
  11. Bergamaschi MM, Queiroz RH, Zuardi AW, Crippa JA. Safety and side effects of cannabidiol, a Cannabis sativa constituent. Curr Drug Saf. 2011 Sep 1; 6(4):237-49.
  12. Nestler EJ, Barrot M, DiLeone RJ, Eisch AJ, Gold SJ, Monteggia LM. Neurobiology of depression. Neuron. 2002;34:13–25.
  13. Wang Q, Shao F, Wang W. Maternal separation produces alterations of forebrain brain-derived neurotrophic factor expression in differently aged rats. Front Mol Neurosci. 2015;8:49.
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  30. Pisanti, S., et al., Cannabidiol: State of the art and new challenges for therapeutic applications. Pharmacol Ther. 2017. 175: p. 133-150