Hoy le hago llegar un texto que trata sobre los peligros del sujetador. Fue publicado en el último número de la revista “Le Journal de Michel Dogna”, cuya editorial me ha autorizado a reproducirlo.

Me ha parecido importante compartirlo con usted ya que, aunque no proporciona  referencias muy precisas de los estudios que menciona, de confirmarse la información se podrían salvar muchas vidas de una manera tan sencilla como… dejando de usar sujetador.

EL PELIGRO DE LLEVAR SUJETADOR

 

¡Y que vivan los pechos en libertad!

Una de las partes más eróticas del cuerpo femenino es el pecho y, por asociación de ideas, también lo es el sujetador. Por eso se ha convertido en un elemento clave de la moda, y su uso se ha impuesto hasta convertirse casi en una obligación.

Aún así, en los años treinta se publicó un primer estudio en el que ya se relacionaba al sujetador con el incremento de casos de mujeres con cáncer de mama. Desde entonces se han ido sucediendo estudios de investigadores y médicos que también se han publicado, pero que no han tenido apenas repercusión entre la población femenina, a menudo condicionada por los medios de comunicación y la publicidad.

Veamos el asombroso resultado de uno de esos estudios: 3 de cada 4 mujeres que sufren cáncer de mama suelen usar sujetador, mientras que en el caso de las que nunca lo usan, solamente una de cada 168 lo sufre. Por tanto, el riesgo de sufrir cáncer de mama es 125 veces mayor si se utiliza sujetador. Llevarlo supondría un riesgo 12 veces mayor de sufrir cáncer que fumar (y la mayoría de las fumadoras usan sujetador).

Sujetador y circulación linfática

Un estudio muy reciente llevado a cabo por dos expertos en medicina antropológica vuelve a destacar la relación existente entre llevar sujetador y el cáncer de mama. El sujetador comprime los diversos ganglios y canales linfáticos, las toxinas ya no se pueden eliminar de manera natural mediante el drenaje linfático y se acumulan en la mama originando con el tiempo quistes, nódulos fibrosos y tumores cancerígenos.

Los capilares linfáticos son subcutáneos y microscópicos. Se comprimen con una ligera presión impidiendo que la linfa cargada de productos de desecho los deposite en los vasos o incluso en los ganglios. La linfa entonces se estanca y las toxinas que no ha podido liberar se vuelven nocivas. Llevar el sujetador más o menos apretado por los elásticos, refuerzos o copas que elevan el pecho comprime estos capilares y vasos linfáticos, obstruyendo la circulación.

Además, los sujetadores hacen que la temperatura de los senos aumente considerablemente debido al tejido que cubre las mamas y a la compresión a la que se ven sometidas. Esto se ha podido comprobar mediante estudios termográficos. Sabemos que una mama precancerosa o cancerosa tiene una temperatura mayor que una mama sana.

El masaje natural que se produce si no se lleva sujetador

El movimiento natural del pecho al caminar, cuando no se lleva sujetador, produce un masaje que permite que la linfa circule. Cuando se interfiere en este movimiento natural, la linfa ya no puede circular, las toxinas se acumulan y aparecen los quistes y tumores.

En algunas partes del mundo (Japón, Fiji, regiones maoríes o indias…) no dudan en hacer campaña para volver a utilizar la ropa tradicional que deja los pechos en libertad, después de la aparición de cáncer en mujeres tras haber adoptado la forma de vestir occidental.

Una falsa necesidad

Desde 1978, varios estudios médicos llevados a cabo en Francia, Estados Unidos, Japón y Gran Bretaña han señalado que, a diferencia de lo que se creía, el sujetador puede aumentar la caída del pecho. A pesar de ello, la industria textil no deja de pregonar lo que ningún estudio médico confirma.

Algunos estudios paralelos realizado en Japón y también en Francia por el profesor Jean Denis Rouillon, especialista en medicina deportiva del Centro Hospitalario Regional Universitario (CHU) de la ciudad de Besançon, han demostrado que llevar sujetador favorece la caída del pecho. “Las mujeres son partidarias de dejar de llevar sujetador, tanto por comodidad como por estética. Contrariamente a lo que se pensaba, no sólo el pecho no se cae sino que se reafirma, se levanta y la calidad de la piel mejora”.

Así es. Al utilizar sujetador, los ligamentos de Cooper y los músculos de la piel, que son el sostén natural del pecho, dejan de trabajar, atrofiándose mientras el pecho pierde su firmeza, descolgándose aún más rápido con el paso del tiempo.

Los senos se encuentran recubiertos por una membrana fina y muy resistente, que a medida que desempeña su función se vuelve aún más fuerte. A su vez están suspendidos por sus ligamentos, como si de una redecilla se tratase. De ahí que en ocasiones, al dejar de llevar sujetador, se pueda experimentar una desagradable sensación de tirantez que se prolonga unas semanas hasta que recuperan su firmeza.

El desarrollo en las niñas

Condicionadas por nuestra sociedad, las madres disfrazan a sus hijas con este complemento desde el mismo momento en que les empieza a crecer el pecho. Este gesto ya contribuye a que se empiece a caer el pecho, puesto que los elementos anatómicos de suspensión del seno, tanto musculares (platisma) como conjuntivos (fascia), se fortalecen durante el desarrollo de la niña, cuando la fuerza de la gravedad o los movimientos mecánicos que se producirían si no se llevara sujetador se están ejercitando.

Un sostén mecánico natural

Mediante la colocación de sensores en el cuerpo de mujeres atletas, investigadores deportivos han podido descubrir que, durante la práctica deportiva, el pecho se mueve 6 cm de arriba abajo y 9 de izquierda a derecha. Estos movimientos (que con un sujetador se reducen en un 70%) permiten que el pecho se adapte y que multiplique de forma natural su sujeción. Tan desconcertante como asombrosa es la constatación de que, a pesar de todo lo que nos habían dicho, después de tres años de estudio a estas atletas no sólo no se les había caído el pecho, ni menos aún se les había quedado flácido, sino que hasta se les había realzado.

Estudio médico sobre la evolución de la comodidad de no usar sujetador (2009)

Al comenzar el estudio, el 42% de las participantes no se sentían cómodas sin sujetador. Tres meses después, la incomodidad había desaparecido. Tres años después, a nadie le duele ni le molesta ya no usar sujetador en sus actividades habituales, incluidas las deportivas. ¡El ángulo del eje del pezón con respecto a la horizontal aumenta de media un 180%!

Desde el punto de vista estético se trata de un cambio positivo, ya que sería el efecto contrario al de la caída del pecho (ptosis mamaria). El seno sin sujetador se hace más fuerte. No usar esta prenda proporciona a la mujer un pecho con más firmeza natural y más elevado, contrariamente a lo que se creía.

Desaparición de los dolores al dejar de utilizar sujetador

Dos cirujanos británicos, especialistas en patología de la mama, han llevado a cabo ensayos en dos clínicas en Inglaterra y Gales. Han realizado un estudio con mujeres para comprobar si el hecho de no utilizar sujetador podía disminuir los dolores de pecho. Según su investigación, la mayoría de las participantes sentían menos dolor después de tres meses sin utilizar sujetador. Para el estudio solicitaron a las mujeres que sustituyeran el sujetador por una especie de camiseta elástica o top, o incluso que no llevaran nada. Al terminar el estudio, ninguna deseaba volver a utilizar sujetador porque habían ganado en bienestar y comodidad.

Otro estudio ha arrojado los siguientes resultados con respecto al tratamiento del dolor de hombros en mujeres con mucho pecho. En la investigación, realizada a lo largo de cinco años, se propuso a las pacientes que durante dos semanas aligeraran el peso que ejercía sobre sus hombros el uso del sujetador dejando de usar éste. Según el estudio, a largo plazo se lograba que desapareciera el dolor de hombros simplemente dejando de utilizar sujetador. De hecho, el 79% de las pacientes decidieron, después del estudio, descargar de manera permanente a sus hombros del peso del pecho desprendiéndose definitivamente del sujetador, ya que se sentían liberadas.

•  La presión social es el enemigo número uno de nuestra salud.
•  Desde el punto de vista social, ¿está mejor visto sufrir cáncer de mama que vivir sin sujetador?

Reproducido con la autorización del “Le Journal de Michel Dogna”.