Para localizar el sitio exacto del cerebro en que se genera la empatía, investigadores estadounidenses escanearon el cerebro de 66 voluntarios mientras escuchaban testimonios reales de historias alegres y dramáticas. El objetivo era averiguar si esa capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos se generaba en un lugar en concreto del cerebro.

Para llevar a cabo el experimento los voluntarios tuvieron que valorar qué tipo de sentimientos despertaba en ellos cada historia, y rápidamente se diferenciaron dos patrones diferentes: uno relacionado con la solidaridad y la compasión, y otro con la angustia. Pues bien, según el tipo de empatía presente, se comprobó que intervenían distintas zonas del cerebro.

De este modo, ante las historias que despertaban una empatía compasiva, las áreas cerebrales que se activaban eran las del córtex prefrontal ventromedial y la corteza medial orbitofrontal, que son dos zonas del cerebro relacionadas con los procesos de conceder valor a algo (por ejemplo, el valor a la comida o al dinero). Y ante las historias que despertaban angustia se activaba la zona del córtex premotor del cerebro y la corteza somatosensorial primaria, y que por ejemplo son las mismas que se activan cuando se observan las expresiones faciales.

Pero lo más curioso fue que el hecho de empatizar con el protagonista de esa historia, independientemente del tipo de empatía que despertara, hacía que todos los cerebros presentaran un patrón similar.

Según los investigadores, estos patrones podrían servir como marcadores para detectar trastornos neurológicos, como por ejemplo ocurre con los psicópatas, que son personas incapaces de sentir empatía.

Fuente: Yoni K. Ashar, Jessica R. Andrews-Hanna, Sona Dimidjian and Tor D. Wager: “Empathic Care and Distress: Predictive Brain Markers and Dissociable Brain Systems”. Neuron. 2017