¿Qué le voy a contar del dolor de espalda que usted no sepa? No creo que sea muy aventurado pensar que usted sabe bien de qué le hablo, dado que el 80% de la población lo sufre a lo largo de su vida, un 35,5% de forma crónica.

Así que casi mejor sería que le preguntara ¿cómo está hoy de su dolor de espalda? ¿o quizá lo tuvo ayer?

Eche por favor un vistazo a este cuadro. Refleja el porcentaje de personas que han sufrido alguna de más de una veintena de dolencias en los últimos 12 meses. Y el resultado llama la atención. ¡A casi la mitad de la población le ha dolido la espalda! Hasta el punto de que es la segunda dolencia más frecuente, sólo por detrás de los resfriados.

FUENTE: Instituto de Investigación Psyma.

Es tan frecuente de que, de hecho, de media les ha dolido 17,7 veces al año (y para la tercera parte de las personas se trata de un dolor crónico, lo que significa que es recurrente o dura más de dos semanas cada vez).

Estos datos son los resultados de un estudio realizado en nuestro país por una empresa de investigación de mercados, en el que se puso de manifiesto que el 14% de las personas que entran en una farmacia lo hace porque le duele la espalda. (1)

Para aliviar los síntomas, el 60,7% de las personas toma algún medicamento prescrito por el médico, el farmacéutico o directamente automedicándose, pues se trata de medicamentos de venta libre de los que todo el mundo tiene en casa.

Los efectos secundarios de los analgésicos y los antiinflamatorios

Como tratamiento de primera línea, la medicina oficial recomienda el uso del paracetamol para luchar contra el dolor. Pero esta molécula tiene dos problemas: no resulta muy eficaz, sobre todo en los dolores intensos y duraderos y, lo que es peor, puede afectar al hígado, incluso en las dosis más bajas.

Por lo tanto, hay que desconfiar del paracetamol, que es un medicamento que se utiliza en exceso.

Los analgésicos de segunda línea son más potentes, ya que actúan sobre el cerebro, pero con frecuencia provocan trastornos de la atención y del equilibrio.

En cuanto a los antiinflamatorios clásicos (no esteroideos), los conocidos como AINEs, se sabe de sobra que pueden provocar ardor de estómago e incluso úlceras. Pero lo que se conoce menos es que también inducen a una toxicidad cardíaca y renal nada desdeñable. Así que debe tener mucho cuidado, sobre todo si ya tiene antecedentes cardíacos y renales.

La siguiente medida que tiene preparada la medicina convencional son las infiltraciones, es decir, las inyecciones de corticoides. Pero aquí el riesgo que se le presenta al paciente es sufrir una infección articular, así como la fragilización local de los tejidos en forma de cicatrices y rupturas tendinosas. Si se toman por vía oral y en un tratamiento de mayor duración pueden ocasionar una disminución de la inmunidad, así como un aumento de peso y riesgo de osteoporosis.

A grandes males… ¡grandes remedios naturales!

Comentando este asunto con nuestro experto el Dr. Frank Gigon, coincidimos en que sería interesantísimo que dedicara uno de sus extraordinarios artículos al dolor de espalda, porque nuestros lectores lo iban a agradecer.

Dicho y hecho.

El Dr. Franck Gigon es médico, micronutricionista y fitoterapeuta, y sus conocimientos sobre los beneficios del mundo vegetal en nuestra salud y sobre los recursos curativos a base de plantas son inagotables.

Le aseguro que ha hecho un soberbio trabajo.

Pero por darle un avance, le diré que usted mismo puede preparar una tisana de albura de tilo (Tilia sylvestris) que hará desaparecer el dolor de una contractura muscular simplemente bebiendo tres tazas.

O que una aplicación local de aceite esencial de lavanda verdadera (Lavandula angustifolia) diluido en una base de aceite vegetal, aplicado exactamente como indica el Dr. Gigon, tiene propiedades que muchos calificarían de “mágicas” frente al lumbago.

Como le he dicho, esto es sólo un pequeño adelanto con el que ir abriendo boca, pues en el artículo encontrará todos los detalles, la forma de preparación, la posología y en qué tipos de dolor de espalda están más indicadas unas u otras soluciones (no es lo mismo una contractura muscular puntual que un dolor de espalda crónico, por ejemplo).

Si usted sufre dolores de espalda, o los sufre alguien de su familia, le animo a decir adiós a los antiinflamatorios y analgésicos (de eficacia más que limitada y plagados de nefastos efectos secundarios) y pasarse a las soluciones vegetales.

Son muy económicas, naturales, libres de químicos y de eficacia demostrada.

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Pero por supuesto un solo número de Plantas & Bienestar da para mucho más. Por eso en este nuevo ejemplar también encontrará otro asunto de gran relevancia.