Un estudio(1) que ha relacionado la función cognitiva con la cercanía de zonas verdes se ha desarrollado en tres ciudades europeas (Barcelona, Doetinchem, en los Países Bajos, y Stoke-on-Trent, en el Reino Unido) y ha contado con 1.500 participantes en total, a los que se realizaron diferentes pruebas para medir su nivel cognitivo.

Las conclusiones fueron que cuanto mayor era la distancia que había entre la vivienda de esa persona y una zona verde (por ejemplo, un parque) los resultados en el test cognitivo eran peores. Incluso si el resto de factores que podían afectar a estos resultados (actividad física, contaminación atmosférica o acústica o si vivían en soledad o tenían una mayor interacción social con otras personas) se mantenían igual.

Los investigadores del estudio señalan que, aunque los mecanismos que explican esta relación entre zonas verdes y mejor función cognitiva no están del todo claros, de lo que no hay duda es que vivir cerca de la naturaleza, aunque sea simplemente de un parque, resulta beneficioso para las funciones cognitivas, de atención y memoria.

Fuente:

1.     Wilma L. Zijlema, Margarita Triguero-Mas, Graham Smith, Marta Cirach, David Martinez, Payam Dadvand, Mireia Gascon, Marc Jones, Christopher Gidlow, Gemma Hurst, Daniel Masterson, Naomi Ellis, Magdalena van den Berg, JolandaMaasfIrenevan Kamp, Peter van den Hazel, Hanneke Kruize, Mark J. Nieuwenhuijsen AND Jordi Julvez: “The relationship between natural outdoor environments and cognitive functioning and its mediators”. Science Direct. 2017.