Una nueva investigación(1) confirma que permanecer sentado durante períodos de tiempo prolongados estaría asociado a la atrofia cerebral, responsable del deterioro cognitivo. Y lo que es todavía más grave: realizar actividades físicas, incluso a un alto nivel, no revierte los daños provocados en el cerebro por ese sedentarismo.

 

Para confirmar esta relación los investigadores observaron el impacto que tiene el sedentarismo en los volúmenes cerebrales; más en concreto en los volúmenes del lóbulo temporal medial, zona del cerebro en la que se cree que se origina el deterioro cognitivo asociado a la atrofia cerebral.

 

Para ello contaron con 35 personas, 15 de las cuales tenían factores de riesgo genético de desarrollar alzhéimer; a todas ellas se les realizaron resonancias magnéticas de alta resolución para medir el grosor del lóbulo temporal medial. De este modo se pudo comprobar que existía una correlación inversa entre el grosor total de ese lóbulo y las horas que los voluntarios pasaban sentados al día. Dicho en otras palabras: cuanto mayor era ese tiempo, menos grosor tenía el lóbulo temporal.

 

Fuentes:

Sidarth P, Burggren AC, Eyre HA, Small GW, y col.: “Sedentary behavior associated with reduced medial temporal lobe thickness in middle-aged and older adults”. PLoS One. 2018.