Una de las peculiaridades del cerebro es su plasticidad, que es lo que permite que seamos capaces de memorizar la nueva información recibida gracias al refuerzo de las sinapsis (las interconexiones entre neuronas para transmitir información). Pero esta capacidad también es la que hace que el cerebro elimine aquella información que no es relevante para dejar sitio a la que considera que sí lo es.

Este borrado selectivo se define como “flexibilidad cognitiva” y es la que hace que, por ejemplo, recordemos lo que hemos comido hoy, pero no lo que comimos la semana pasada. Y es que sin este borrado el cerebro almacenaría una cantidad ingente de información que haría imposible su correcto funcionamiento.

Lo que ocurre es que en ciertas patologías como el alzhéimer este borrado se agudiza. Así lo ha confirmado un grupo de investigadores(1) que además ha descubierto que los astrocitos, un tipo de células que alimentan y mantienen a las neuronas, también intervienen en el debilitamiento de las sinapsis. Es decir, que participan tanto en el almacenamiento como en la eliminación de información. Esto hace que sean imprescindibles para el mantenimiento de la memoria, así como para desarrollar nuevas estrategias frente a esta y otras enfermedades neurodegenerativas.

 

Fuentes:

  1. Marta Navarrete, María I. Cuartero, Rocío Palenzuela et al.: “Astrocytic p38α MAPK drives NMDA receptor-dependent long-term depression and modulates long-term memory”. Nature Communications. 2019.