Estas son las conclusiones que se obtuvieron tras evaluar a 180 adolescentes españoles de entre 14 y 17 años, y observar evidencias de daño orgánico en algunos jóvenes. Pero lo más dramático es que muchos de esos jóvenes no eran considerados hipertensos atendiendo a las referencias empleadas para diagnosticar la enfermedad.

Estos resultados confirman lo difícil que resulta obtener cifras de incidencia y prevalencia en esta franja de edad, debido a que los distintos estudios que se han realizado en Europa sobre este tema no aplican la misma metodología. Por ejemplo, algunos jóvenes que presentaban daño orgánico tenían una tensión por debajo del nivel considerado estándar y que, por tanto, no debían presentar riesgo de hipertensión.

Se ha observado además que cada vez hay más casos de niños hipertensos de en torno a los 10 años de edad, lo que indica que se está adelantando esta patología debido al estilo de vida tan poco saludable que siguen los menores.

La prevención supone la clave para evitar el aumento de casos, y por ello los expertos recomiendan que se mida la presión arterial de todos los niños a partir de los 3 años. De este modo se podría realizar un seguimiento pormenorizado a aquellos menores cuyos valores sean superiores a los normales: entre 65 y 80 para la diastólica y entre 85 y 100 para la sistólica.

Fuente: Comité de Hipertensión de la Sociedad Americana de Cardiología (AHA).