Al igual que ha ocurrido numerosas veces en el pasado, un informe ha sido deliberadamente ocultado por un grupo muy poderoso porque habla de algo que pone en riesgo la salud.

En concreto, la salud mental de un grupo vulnerable: los adolescentes.

Hablamos de la red social Instagram, propiedad de Facebook, fundada por Mark Zuckerberg.

Se trata de una investigación interna que se llevó a cabo entre 2019 y 2020 y que ponía de manifiesto que esta red social provoca depresión, ansiedad e incluso pensamientos suicidas entre los más jóvenes (en concreto un 13% de las usuarias británicas y un 6% de las estadounidenses achacan a Instagram sus ideas suicidas).

Agravamos los problemas de imagen corporal de 1 de cada 3 mujeres adolescentes”, reconoce la propia empresa en el informe final. (1)

Las conclusiones de esta investigación se entregaron a los máximos ejecutivos de la compañía. ¿Y qué hicieron? Nada, simplemente se guardaron en un cajón.

¿Cómo es posible que informes como estos, que atañen directamente a nuestra salud y a la de nuestra familia, se sigan ocultando de esta forma en plena “era de la información”?

Estamos hablando de Facebook, la misma compañía que ha reconocido que elimina todas las publicaciones divergentes en un tema como son las vacunas frente a la Covid…

No es nuevo.

Ya sucedió algo parecido con el tabaco (que llegó a financiar estudios para negar los efectos negativos del humo) o con el teflón (cuyos efectos nocivos la industria trató de ocultar por todos los medios hasta que terminaron explotándole en las manos). (2) (3)

Un texto que debe leer

El polvorín mediático que se ha montado alrededor de esta noticia me ha recordado un texto que dediqué al problema de las redes sociales y sus efectos sobre las emociones y la salud mental hace ya un tiempo.

La verdad es que resulta descorazonador ver cómo algunos ya alertábamos de esto hace mucho y que no se ha hecho prácticamente nada para combatirlo. Al contrario: la propia compañía era consciente de ello y, simplemente se dedicó a ocultar esa información.

Sea como sea, en ese artículo que le recomiendo leer también encontrará interesantes alternativas para “resistir” en este tiempo de proyecciones sociales que tanto dañan nuestra salud mental.

De hecho, me atrevería a pedirle que lo comparta con sus hijos, nietos, amigos, conocidos… ¡Creo que todos podemos sacar beneficio de él!

Así que siéntase completamente libre de reenviarles este e-mail.

Sin más, le invito a leerlo y a dejarme su opinión acerca de este tema aquí. Estaré encantado de leerle y saber qué piensa sobre todo esto.

Leer ahora “Grave epidemia de FOMO”

¡A su salud!

P.D.: Por supuesto, no estoy diciendo que todo en las redes sociales sea malo, sino que hay que utilizarlas con responsabilidad y entendiendo cómo funcionan. En concreto, me viene a la mente un fantástico hábito que han ayudado a “contagiar”. Aquí tiene un poco más de información al respecto.

Fuentes:

  1. Bruno Toledano. “Depresión, ansiedad y pensamientos suicidas: el informe que Facebook ocultó sobre los efectos de Instagram”. El Mundo. Septiembre, 2021.
  2. María Sainz. “Las tabaqueras financiaron estudios para negar los peligros del tabaco”. El Mundo. 2005
  3. Carlos Serrano. “Dark Waters: el multimillonario escándalo en el que Dupont fue hallada culpable de enfermar con «químicos eternos» a miles de personas en EE.UU.”. BBC News. Marzo, 2020.