Recientes estudios han confirmado que, si bien una suplementación de apigenina (flavonoide presente en el perejil, la alcachofa o la cebolla) es beneficiosa como tratamiento coadyuvante para el cáncer, esta suplementación no se debe tomar el mismo día que se va a llevar a cabo la quimioterapia, ya que podría contrarrestar sus efectos.

Según los investigadores esto ocurre porque los flavonoides tienen una acción antioxidante, pero al mismo tiempo la quimioterapia destaca por su actividad prooxidación. Por tanto, si se aplican ambos tratamientos a la vez no ofrecerían ningún resultado positivo.

Sin embargo, si se toma la apigenina 24 horas antes de aplicar la quimioterapia, entonces sí se obtendrán excelentes resultados, ya que la suplementación permitiría “ablandar” las defensas de las células cancerígenas, para que después la quimioterapia pueda inducir a esas células a la apotosis (muerte celular programada). Los resultados han demostrado que si se emplea la apigenina antes de la quimioterapia, el porcentaje de células cancerígenas que se “suicidaron” pasó de ser del 8,4% al 43,8%.

En cualquier caso la apigenina, gracias a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, permite reducir el riesgo de padecer cáncer.

Fuente: Jodee L. Johnsona, Elvira González de Mejiaab: “Interactions between dietary flavonoids apigenin or luteolin and chemotherapeutic drugs to potentiate anti-proliferative effect on human pancreatic cancer cells, in vitro”. ScienceDirect. 2017.