La fisioterapia pediátrica es como se conoce a la terapia que se está aplicando en algunos centros para tratar enfermedades de bebés y niños, tanto congénitas como adquiridas, y que requiere de una formación muy especializada.

Y es que no es lo mismo fisioterapia que fisioterapia pediátrica, ya que las estructuras musculares y óseas de los bebés no son iguales que las que se pueden ver en un adulto, ya que éstas van evolucionando a medida que se crece.

Los pacientes que requieren esta terapia son bebés y niños que sufren una enfermedad o retraso en el crecimiento que pueda alterar su esquema motor, lo que acabará afectando a su correcto desarrollo. Pero lo bueno es que resulta útil tanto en aquellos niños que padecen alguna de estas anomalías, ya sea de manera transitoria o permanente (artritis reumática juvenil, parálisis cerebral, problemas posturales, escoliosis, espina bífida…), como prevención y como disciplina para su desarrollo corporal.

Gracias a la fisioterapia pediátrica el niño puede alcanzar su máximo potencial, pero también permite que las familias sepan cómo ayudar mejor a los niños y de este modo sean más independientes.