Una elevada ingesta de ácidos grasos saturados aumenta el riesgo de sufrir cáncer de mama. Así concluye un estudio publicado en The Journal of Nutrition(1), en el que se asegura que estos ácidos grasos conllevan una mayor densidad mamaria: es decir, un aumento en la cantidad relativa de tejido fibroglandular, un importante factor de riesgo de este tipo de cáncer.

Ya se habían realizado estudios previos que relacionaban la elevada densidad mamaria con el consumo de grasas, pero en ellos no se había analizado cada ácido graso de forma individual. Y esto es justo lo que diferencia a esta nueva investigación, en la que se contó con la participación de 1.400 mujeres premenopáusicas. Con ella queda claro que no todos los ácidos grasos son malos, ¡incluso existen algunos que son beneficiosos!

Los resultados confirman que las mujeres con un alto nivel de ácidos grasos de tipo saturados, presentes en carnes y lácteos, tienen una mayor densidad mamaria. Y lo mismo ocurre con las que tienen una elevada concentración de ácidos grasos monoinsaturados palmitoleicos (que pueden derivar también del consumo de grasas animales), así como de los ácidos grasos trans palmitelaídicos (en productos lácteos con un alto contenido en grasa) y elaídicos (lo contienen muchos ultraprocesados).

Por el contrario, las mujeres que tienen un alto nivel de ácido linoleico (un tipo de ácido graso poliinsaturado omega 6 presente en vegetales, frutos secos y semillas) y de su derivado, el ácido araquidónico, poseen unos menores niveles de densidad mamaria.

Fuentes:

1. Virginia Lope, María del Pilar del Pozo, Inmaculada Criado-Navarro et al: “Serum Phospholipid Fatty Acids and Mammographic Density in Premenopausal Women”. The Journal of Nutrition. 2020.