Lo que hoy quiero contarle es una historia de amor. Más bien, de cómo el amor puede salvarle la vida. Pero mejor será que empiece por exponer todo lo que necesita saber previamente.

A veces un lunar feo es inofensivo, mientras que otras un lunar de apariencia normal esconde un melanoma, el más maligno de los tumores de piel y uno de los más agresivos a nivel general. No espere que sea demasiado tarde ni a que le examine el dermatólogo; usted mismo puede comprobar si cada uno de los que tiene en su piel es inocente… o esconde malas intenciones.

La incidencia del cáncer de piel ha aumentado en España un 102% desde el año 2000 (y un 38% sólo en los últimos cuatro años). (1)

Son cifras absolutamente alarmantes y algunos expertos ya hablan del problema como de una pandemia incipiente. No obstante, si se diagnostica precozmente, la tasa de supervivencia es alta. De hecho, que la supervivencia en caso de melanoma haya aumentado en los últimos años se debe con toda probabilidad a que cada vez se diagnostica antes (lo que sin embargo no sucede entre la población de más edad, como verá más adelante). (2)

Es decir, que la clave ante el cáncer de piel radica en la observación y la detección precoz, tal y como indican los datos y reconocen la mayoría de dermatólogos. De hecho, el número de cánceres detectado en la población que se explora a sí misma es mucho mayor que a través de las campañas de control. (3)

Por eso hoy, más que pararme a detallarle las causas ya conocidas del cáncer de piel (las quemaduras solares, junto a la influencia de los componentes tóxicos presentes en la mayoría de cremas y productos convencionales para el cuidado personal, el estrés, el envejecimiento…), quiero ayudarle a identificar fácilmente un posible melanoma. Así, en caso de detectar alguna de las señales que está a punto de conocer, podrá acudir cuanto antes al especialista.

Usar el móvil para la exploración de la piel

El control de los lunares sospechosos y las manchas de la piel para identificar posibles melanomas exige una observación continuada de cada palmo de piel y visitas periódicas al médico.

Hoy día existen aplicaciones para el móvil que, a través de la cámara, reconocen las manchas y las analizan. Sin embargo, hay que tener cuidado con ellas y no fiarse de todo lo que dicen.

Ojo, no quiero que me malinterprete. No estoy diciendo que no haya que usarlas. De hecho, pueden resultar muy útiles para conocer el fototipo de piel, el riesgo de melanoma y el nivel de daño solar existente, por ejemplo.

Pero nunca sustituyen las revisiones en la consulta del dermatólogo ni ofrecen diagnósticos definitivos; hay que confirmarlos siempre con un especialista.

Los propios médicos consideran estas aplicaciones muy útiles para su trabajo, ya que les facilitan un registro completo de las lesiones cutáneas del paciente. Así lo reconoce Sergio Vañó, dermatólogo del Hospital Ramón y Cajal y creador precisamente de la “app” móvil FotoSkin. (3)

¿Cómo hacer una exploración idónea?

Por lo general, un lunar normal es una mancha uniforme en la piel de color café, canela o negro. Puede ser plano o prominente, redondo u ovalado, y lo habitual es que su tamaño sea muy reducido, de apenas unos milímetros.

Aunque algunos lunares y marcas ya están presentes en la piel al nacer, la mayoría aparecen durante la infancia o la juventud y pueden experimentar cambios a lo largo de toda la vida. También es común que, al ir envejeciendo, algunos de esos lunares desaparezcan.

La mayoría de lunares mantienen el mismo tamaño, forma y color a lo largo de los años, pero otros no. Y son precisamente los cambios en la dimensión, el tono o la forma que presentan los lunares los que advierten de que podría haber un melanoma desarrollándose.

No se trata de preocuparse sin motivo ni de acudir al dermatólogo cada semana. La mayoría de las personas tienen lunares y prácticamente todos son inofensivos. Pero también sucede lo contrario: hay señales evidentes que por desconocimiento pasan desapercibidas.

Precisamente si entre las personas de más de 65 años los cánceres de piel suelen detectarse casi siempre en un estadio avanzado es porque la mayoría confunde las marcas cancerígenas con manchas propias de la edad. (4)

Por eso es tan importante aprender a observar e identificar las mutaciones de los lunares potencialmente peligrosas de las que no lo son. Le pido que tome buena nota de la “chuleta” que va a encontrar a continuación, que podrá utilizar en sus futuras autoexploraciones de piel.

La regla de oro para identificar el melanoma

Observe con detenimiento los nuevos lunares que aparezcan en su piel, así como los ya existentes que presenten algún cambio, por pequeño que sea. También las posibles manchas que se diferencien en cualquier aspecto del resto.

Una vez identificados, utilice la conocida como “regla ABCDE” para comprobar si aprecia en ellos alguna de las señales más comunes del melanoma (y, en caso de identificar alguno de estos factores de riesgo, acuda cuanto antes al médico).

Este dibujo, incluido en el divertido libro Cuestión de piel, de la dermatóloga alemana Yael Adler, ayuda a entender la “regla ABCDE” a la perfección: (5)

  • A de Asimetría. Se refiere a cuando las dos mitades del lunar o marca de nacimiento no se corresponden, es decir, no son iguales. A mayor asimetría, mayor riesgo.
  • B de Borde. Que los bordes sean irregulares, difuminados, dentados o poco definidos es mala señal.
  • C de Color. Debe alertarse especialmente en caso de color poco uniforme y con sombras color marrón o negras, algunas veces incluso con manchas rosadas, rojas, azules o blancas.
  • D de Diámetro. Es una señal de advertencia que un lunar mida más de 6 milímetros de diámetro (lo que equivale aproximadamente al ancho de la goma de un lápiz). No obstante, este no es el indicador más fiable, ya que hay melanomas más pequeños.
  • E de Elevación. Que un lunar que siempre ha sido plano de repente engrose o se abulte es una muy mala señal.

Otros dermatólogos prefieren, no obstante, identificar la letra E con “evolución”. Y, de hecho, para el dermatólogo Sergio Vañó ningún parámetro sería tan importante como este último: “Si un lunar no ha cambiado en 10 años, aunque sea feo, asimétrico e irregular, no va a ser el origen de un cáncer de piel. Sin embargo, sí hay melanomas muy incipientes que nacen como lunares simétricos y después crecen”. (6)

Y es que algunos melanomas no se rigen por las reglas descritas anteriormente. Por eso es tan importante que informe a su médico sobre cualquier nuevo lunar o cambio sustancial que observe en su piel.

Ante la mínima duda, lo mejor es acudir sin demora al especialista.

Hay otras señales que también podrían estar apuntando a un cáncer de piel: (6)

  • Una llaga o herida que no cicatriza.
  • La propagación del pigmento del borde de una mancha por la piel circundante.
  • Un enrojecimiento o una hinchazón más allá del borde del lunar.
  • Una sensación nueva y repentina en la mancha o lunar (comezón, sensibilidad o dolor, por ejemplo).
  • Cualquier tipo de alteración en la superficie de un lunar (descamación, exudación, sangrado o la aparición de una protuberancia o bulto).

El invierno, la mejor época del año para autoexplorarse

Los meses de invierno, en los que la piel no está bronceada, son un buen momento para hacerse un estudio de la piel a fondo, ya que se puede distinguir bien cualquier cambio.

Tómese su tiempo para hacerlo, e incluso ayúdese de uno o varios espejos para examinarse a conciencia.

Piense que en las zonas más “inaccesibles” del cuerpo, aquellas que no se aprecian a simple vista, también hay lunares. Y también pueden ser peligrosos.

No todos los dermatólogos le harán un examen rutinario tan en profundidad como puede hacerlo usted mismo en su casa con la ayuda de un espejo o pidiendo ayuda a su pareja. Y créame cuando le digo que no siempre es el médico el primero en detectar un cáncer de piel cuando está en su fase más temprana.

Es por eso que he comenzado diciéndole que le contaría una historia de amor, o de cómo el amor puede llegar a salvarle la vida. Porque quizá la ayuda de su pareja para detectar posibles marcas cancerígenas en su piel resulte determinante, evitando complicaciones mayores y, en el peor de los casos, la muerte.

La dermatóloga Yael Adler relata un caso que describe como “conducta modélica” y que puede servir de ejemplo: “Hace poco llegó a mi consulta un matrimonio. El marido había señalado todos los puntos aparentemente sospechosos con un bolígrafo azul en el cuerpo de su esposa”.

Todas las marcas que el marido había delineado eran en realidad nódulos superficiales o excrecencias que le habían llamado la atención. Pero lo que está claro es que haciéndolo facilitó el trabajo de la doctora, que habría podido identificar una marca peligrosa más fácilmente.

Pero por supuesto no es indispensable que su pareja le ayude a realizar estas autoexploraciones. Como ya le he dicho, utilizar uno o dos espejos puede ser más que suficiente.

Aun así, si me lo permite, yo le recomendaría que en caso de considerarlo necesario pida ayuda a una persona de confianza. O directamente a su médico cuando acuda a su consulta. Y es que en este tipo de cuestiones no hay pudor que valga, la salud (la vida, en definitiva) siempre es lo primero.