Este verano debemos ser especialmente cuidadosos con el sol, a fin de prevenir el cáncer de piel.Y es que debido al confinamiento este año nuestra dermis no ha podido adaptarse al sol para protegerse de los estragos de la radiación ultravioleta. Dicho de otro modo: si se pasa de no tener apenas contacto con el sol a estar todo el día expuesto a sus rayos -y cuando estos son más intensos, como sucede por lo general cuando vamos a la playa-, la piel está más indefensa que nunca.

La baja protección con la que contamos este año se debe a la menor producción de melanina, un pigmento cutáneo que depende directamente de la radiación ultravioleta. Al producirla en menor cantidad, la dermis se vuelve más sensible frente a esa radiación y, en consecuencia, hay un mayor riesgo de quemaduras solares e incluso de desarrollar cáncer de piel.

Consejo de Salud en 1 Minuto: Para evitar estos riesgos la prevención es clave, pero lo cierto es que embadurnarse de cremas solares repletas de tóxicos es contraproducente. Mucho mejor es exponerse de manera gradual al sol (unos 10 minutos y evitando las horas centrales del día) para que la piel tenga tiempo de broncearse sin llegar a quemarse. De este modo, además, conseguirá que aumenten sus reservas de vitamina D, lo que precisamente tiene un efecto anticancerígeno. Asimismo, puede usar sombreros de ala ancha y ropa de manga larga (opte por tejidos frescos) para evitar quemarse.