Mantener una buena hidratación puede ayudar a retrasar e incluso a prevenir el desarrollo de insuficiencia cardíaca. Así lo concluye un estudio presentado recientemente en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología(1).

Esto ocurre porque, cuando se bebe poco, aumenta la concentración de sodio sérico, lo que también afecta a la salud del corazón. En concreto, el exceso de sodio retiene el agua a nivel renal y, a su vez, eso hace que suba la presión arterial.

De hecho, los investigadores usaron precisamente la concentración de sodio como marcador para predecir la insuficiencia cardíaca en los más de 15.000 adultos de entre 44 y 66 años con los que contó el estudio. Tras realizarles un seguimiento durante 25 años, observaron que una concentración de más de 142 mmol/l de sodio en la mediana edad está directamente relacionada con un mayor riesgo de padecer insuficiencia cardíaca hasta 25 años después.

Consejo de Salud en 1 Minuto: Vistas las conclusiones de este estudio, la solución para evitar problemas de corazón parece evidente: basta con beber a diario entre 1,5 y 3 litros de agua sin esperar a sentir sed (ojo que esta es más esquiva de lo que parece; aquí puede leer sobre el tema). Además, limite a 5 g/día la sal que consume (es decir, el equivalente a unos 2 g de sodio), para lo que le conviene vigilar las cantidades “ocultas” en ciertos alimentos como por ejemplo el pan.

Fuentes:

1. Natalia Dmitrieva: Drinking sufficient water could prevent heart failure. Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC). 2021.