Por las plantas de los pies transcurren miles de terminaciones nerviosas. Esto es algo que conocen muy bien los reflexólogos, razón por la que estimulan ciertas áreas de esa parte del pie para obtener efectos beneficiosos sobre todo el cuerpo.

Ahora usted también puede beneficiarse de estas propiedades sin salir de casa. ¿Cómo? Preparando un sencillo baño de pies.

Para ello rellene un barreño con agua caliente (máximo 40 ºC) y añada varios puñados de sal gruesa no refinada con los que obtendrá un efecto tonificante sobre todo el organismo. A continuación, incorpore entre 100 y 150 g de las siguientes mezclas (todas las plantas a partes iguales), según sea el objetivo que desee.

Para la mala circulación sanguínea: hojas de nogal, avellano, ortiga y sumidades de milenrama.

Para el estrés y la ansiedad: flores de lavanda y de manzanilla romana, así como hojas de naranjo.

Para la fatiga nerviosa: rizoma de jengibre, hojas de ortiga y sumidades de romero.

Para el pie de atleta: flores de caléndula, hojas de salvia y de serpol.

Para que tenga efecto, el baño debe durar entre 3 y 10 minutos.

Atención: los baños calientes están desaconsejados en caso de varices o úlceras varicosas.