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¿Bailamos?

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¿Qué le parecería celebrar su 94 cumpleaños bailando con 94 personas? ¿Imposible?

Frankie Manning fue mucho más que una leyenda del Lindy Hop, un estilo de baile con raíces afroamericanas que se hizo muy popular en Nueva York. Fue también uno de los mejores ejemplos de cómo hacer frente al paso del tiempo. En su 80 cumpleaños Manning bailó con 80 personas, y fue sumando una pareja de baile por cada nuevo año que cumplía, hasta que falleció a la nada desdeñable edad de 94 (en realidad le faltaba un mes para cumplir los 95).

Manning, en definitiva, mostró que bailar es una de las mejores medidas antienvejecimiento que existen, ¡y también de las más divertidas!

Pero no hace falta ser un experto bailarín para disfrutar del baile y de sus inmensos beneficios para la salud física y mental. Bailar está al alcance de cualquier persona. Salsa, swing, bailes de salón… ¡hay estilos para todos los gustos! Y usted puede elegirlos o combinarlos para aprovechar al máximo sus beneficios.

Los beneficios de bailar

¿Sabía, por ejemplo, que el tango contribuye a prevenir el colesterol? Su característico ritmo de 2 x 4 ayuda a disminuir el colesterol total y el colesterol malo (LDL), mejorando la tolerancia a la glucosa y ayudando en el tratamiento de la diabetes tipo 2. Además, previene la hipertensión y mejora la fuerza, la resistencia y la masa muscular, siendo un arma poderosa en la prevención de la osteoporosis y para ralentizar el proceso de envejecimiento. (1)

Y es que, en general, quien baila -practique la modalidad que practique- tiene menos probabilidades de tener una presión arterial alta y cuenta con unos niveles más bajos de colesterol, triglicéridos y azúcar en la sangre.

El baile está asimismo asociado a un menor riesgo de padecer hasta trece tipos de cáncer. (2)

Como ve, bailar no solo es una buena excusa para escapar de la rutina y conocer gente nueva. Además mejora la autoestima y la energía y, por supuesto, la agilidad y la coordinación del cuerpo (lo que reduce la fatiga y el riesgo de sufrir caídas).

Y, por si esto fuera poco, ayuda a perder peso (bailando salsa, por ejemplo, se queman una media de 400 calorías por hora) y mejora el funcionamiento de los aparatos respiratorio, circulatorio y óseo, así como el rendimiento mental.

Un baile para cada necesidad

Pero, ¿qué tipo de baile le conviene a usted? Aunque cualquier estilo ayuda a mejorar la salud global, algunos inciden más concretamente en ciertos aspectos. Por eso, dependiendo de la dolencia que sufra o de su estado de salud unos le convendrán más que otros.

  • Para aumentar la resistencia y la flexibilidad: danza del vientre, Bollywood y ballet

Cada estilo de baile ayuda a fortalecer diferentes grupos de músculos. La práctica continuada de movimientos repetitivos y coreografías permite desarrollar resistencia y flexibilidad, disminuyéndose así la fatiga al realizar cualquier actividad física (incluso las cotidianas como pasear o subir escaleras).

Bailar también fortalece los huesos, reduciendo el riesgo de padecer osteoporosis; y mejora la postura y el equilibrio, lo que ayuda a evitar las caídas. Por supuesto, el baile también tonifica el cuerpo y, puesto que favorece el sueño, aumenta la vitalidad durante el día.

Entre los tipos de baile más adecuados para obtener estos beneficios en general se encuentran la danza del vientre (ideal para fortalecer las caderas, la cintura y las piernas), la danza de Bollywood (este estilo se basa en las canciones de las películas musicales de la India y resulta muy útil para tonificar músculos, mejorar la coordinación y distribuir la energía de manera adecuada) y el ballet (que potencia la flexibilidad y tonifica los músculos, al estar basado en la repetición de posturas de piernas y brazos).

 

  • Para reducir el riesgo de caídas: tango

Las caídas son la principal causa de lesiones y muerte entre las personas mayores y, como ha visto, el baile puede ser una potente herramienta para paliar este problema.

Una investigación de 2017 analizó los escáneres cerebrales de personas con un promedio de 68 años que participaron bien en un entrenamiento deportivo bien en una danza de tipo social. Así se descubrió que, aunque ambas actividades aumentan el tamaño del hipocampo (una región del cerebro implicada en el aprendizaje, la memoria y el equilibrio), solo la danza mejora el equilibrio. (3)

En este sentido, el tango (que como dije antes también es de gran ayuda para hacer frente al colesterol) puede ser un gran aliado. Y es que una investigación sobre los efectos de este baile en la salud física de las personas mayores demostró que está asociado con un mayor equilibrio. Pero aún esconde más virtudes, tal y como está a punto de ver. (4)

 

  • Para combatir el párkinson: tango, salsa y danza irlandesa

El tango también puede ser un arma poderosa para los enfermos de párkinson. Así, los estudios sobre los efectos de bailar tango en personas con esta enfermedad han demostrado que este baile, que mejora la movilidad funcional y estimula el sistema nervioso central, puede tener óptimos beneficios sobre la cognición y la fatiga en la enfermedad de Parkinson. (5)

El dejarse fluir apenas suena la música es, en definitiva, una medida sanadora. De hecho, hay todo un conjunto de investigaciones que demuestran la capacidad de la “danzaterapia” (es decir, bailar) para frenar la progresión e incluso revertir los síntomas del párkinson y de otros trastornos del movimiento.

Y, aparte del tango, también la salsa y la danza irlandesa, entre otros tipos de baile, han demostrado ser de ayuda para combatir la enfermedad de Parkinson.

  • Para desarrollar la inteligencia y la memoria y reducir el riesgo de demencia: hip hop, soul y bailes de salón

Bailar también ayuda a mantener el cerebro en forma. El baile desarrolla la inteligencia mediante el aprendizaje de pasos de baile y la toma de decisiones rápidas y continuadas (dónde poner el pie en cada momento, por ejemplo). Y sus beneficios se ven multiplicados si el baile es de tipo social. Esto es así porque al esfuerzo mental para dominar los pasos se une la coordinación necesaria para bailar con otra persona. ¡No vaya a ser que nos pasemos toda la canción dando pisotones!

El baile puede revertir la pérdida de volumen en el hipocampo, la parte del cerebro que controla la memoria y que se encoge a medida que envejecemos (pudiendo conducir a problemas de demencia). En este sentido, la danza funciona mejor que otras actividades físicas e incluso que una actividad intelectual. Sin ir más lejos, mientras que los crucigramas disminuyen en un 47% el riesgo de demencia, bailar frecuentemente lo reduciría hasta en un 76%(6).

Para sacar provecho de estos beneficios puede comenzar por el soul o por el hip hop. Estos estilos le resultarán fáciles de seguir gracias a sus movimientos repetitivos. No obstante, el clásico baile de salón es una muy buena apuesta, ya que cuenta con los dos aspectos fundamentales de los que le he hablado: requiere memorizar los pasos y trabajar en pareja.

 

  • Para hacer frente a la ansiedad: ritmos latinos y swing

Bailar también reduce el estrés, ya que la música y el movimiento ayudan a relajarse y a liberar tensiones. Pero es que el baile incluso es capaz de disminuir la depresión, la ansiedad y los trastornos paranoide y de personalidad. Y es que ayuda a expresar las emociones y a canalizar la adrenalina. Además, disminuye los niveles de dopamina y mejora el estado de ánimo aumentando los niveles de serotonina(7).

Al levantarse el ánimo, se fortalece la autoestima y se fomenta la confianza en uno mismo. En este sentido, bailes animados y de música alegre como el swing y los ritmos latinos, como la salsa y la bachata, aportarán alegría y bienestar en su día a día.

 

Elija el baile que mejor se adapte a usted

Dependiendo de la velocidad de la canción quemará más o menos calorías. Además, con un ritmo rápido logrará una mayor capacidad pulmonar y una gran mejora de su forma física general. Pero tenga también en cuenta que cuanto mayor sea el esfuerzo más elevados serán tanto el nivel de desgaste energético como la exigencia cardiovascular.

El ballet u otras modalidades de bajo impacto que evitan los movimientos bruscos son ideales para empezar a trabajar la coordinación. Además, en alguno de estos bailes se usan accesorios como pueden ser cintas o pelotas, lo que ayudará a tonificar su cuerpo y acompañar al ritmo del corazón.

Lo importante es no dejar de divertirse y adquirir cierta disciplina. Así, poco a poco, podrá ir desarrollando sus capacidades motrices hasta llegar a realizar verdaderas coreografías.

Quién sabe, quizás llegue a convertirse en una estrella en las pistas de baile ¡o al menos a celebrar su cumpleaños a la manera de Frankie Manning!

Bailar es lo que me mantiene joven”, dijo el bailarín en una entrevista en TV hace años. Y añadió: “si no fuera por el baile, no creo que hubiera llegado a esta edad”.

¿Y usted? ¿Práctica algún tipo de baile? En caso contrario, ¿ha elegido ya el que le ayudará a mantenerse joven? ¿Y si se apunta a clases de baile junto a sus amigos y familiares? Comparta con ellos este email y ¡a bailar!

 

Fuentes:

  1. Peidro, Roberto. Con el corazón en el tango. 2007. Guadal.
  2. Moore SC, et al. Leisure-time physical activity and risk of 26 types of cancer in 1.44 million adults. JAMA Internal Medicine. 16 de mayo de 2016. DOI:10.1001/jamainternmed.2016.1548
  3. Rehfeld et al. Dancing or Fitness Sport? The Effects of Two Training Programs on Hippocampal Plasticity and Balance Abilities in Healthy Seniors. Hum. Neurosci., 15 June 2017. https://doi.org/10.3389/fnhum.2017.00305.
  4. McKinley et al. Effect of a Community-Based Argentine Tango Dance Program on Functional Balance and Confidence in Older Adults. Journal of aging and physical activity 16(4):435-53 · November 2008. DOI: 10.1123/japa.16.4.435.
  5. Romenets S. R. et al. Tango for treatment of motor and non-motor manifestations in Parkinson’s disease: a randomized control study. Complement Ther Med. 2015 Apr;23(2):175-84. Doi: 10.1016/j.ctim.2015.01.015. Epub 2015 Feb 9.
  6. Verghese et al. Leisure Activities and the Risk of Dementia in the Elderly. N Engl J Med; 348:2508-2516. June 19, 2003. DOI: 10.1056/NEJMoa022252.
  7. Jeong et al. Dance movement therapy improves emotional responses and modulates neurohormones in adolescents with mild depression. International Journal of Neuroscience, 115:12, 1711-1720,2005. Doi: 10.1080/00207450590958574.

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