Seguramente haya oído más de una vez aquello de “las cosas claras y el chocolate espeso”. Pues hoy precisamente me gustaría invitarle a redescubrir el verdadero chocolate espeso…. ¡diciéndole las cosas claras!

Tengo la impresión de que mucha gente considera que el chocolate como bebida (el “colacao”) es solo para niños. Y también veo que el chocolate espeso se suele relegar a momentos especiales como las navidades, que tenemos a la vuelta de la esquina.

Creo que incluso muchos se privan del placer de un buen chocolate espeso por temor a engordar… ¡Aunque solo con olerlo uno ya comience a animarse y a sentir ganas de lanzarse a por uno!

Pues enseguida verá que puede tomarse tranquilamente un chocolate caliente -aunque no uno cualquiera- sin que le remuerda la conciencia y sin que su forma o su salud se vean perjudicadas, sino todo lo contrario.

El cacao, alimento de los dioses

Puede que no lo sepa, pero el chocolate caliente ya ocupaba un lugar privilegiado en culturas precolombinas como las de los mayas, los incas y los aztecas. El cacahuatl (palabra de la lengua náhuatl -hablada en México- que significa “cacao”) era una bebida muy apreciada, reservada a los rituales, a las ceremonias religiosas o a los dignatarios.

Los aztecas preparaban un chocolate rojo mezclando cacao, chile y achiote (Bixa orellana, un grano rojo que tiñe) en agua. Y se dice que Moctezuma, emperador de los mexicas, bebía hasta cincuenta tazas por día(1). El cacao era considerado un regalo de los dioses y sus granos se usaron incluso como moneda de cambio.

Así, no es de extrañar que Hernán Cortés se interesara por este fruto a su llegada a México a principios del siglo XVI(2), ni que más tarde se diera al árbol del cacao el nombre científico de Theobroma cacao, que quiere decir “alimento de los dioses”.

Pero más allá de veneraciones divinas, a nivel médico comenzaban a comprobarse muchas de las propiedades beneficiosas del cacao, como las de ser un reconstituyente (frente a estados de debilidad) y un psicoestimulante (para combatir la apatía y la depresión), así como su capacidad para favorecer la digestión(3).

Alexander von Humboldt, naturalista alemán, alabó sus cualidades afirmando que “el grano de cacao es un fenómeno único en la Naturaleza; nunca hemos encontrado tantas cualidades reunidas en un fruto tan pequeño”(4).

Una auténtica “chocomanía”

Cuando se importó a Europa, el cacao era un producto de lujo que se vendía más caro que el té o el café, y la élite lo tomaba mezclado con miel o con azúcar de caña, para endulzar su sabor.

Fruto de esa “chocomanía”, que en cierto modo continúa hoy en día, algunos pensadores y científicos han dejado sus consideraciones sobre el cacao y el chocolate caliente escritas para la posteridad, como estas que recojo por su fuerza expresiva:

Ama el chocolate con toda tu alma, sin ningún tipo de vergüenza, porque recuerda: sin un grano de locura, no hay hombre razonable”. François de La Rochefoucauld, Máximas.

A las siete de la mañana ella me traía una taza de chocolate. Nunca había bebido nada igual. Un chocolate para morirse, suave, aterciopelado, fragante, estimulante. No podía alejar mi boca de los deliciosos bordes de su taza”. Guy de Maupassant, Los cuentos de la becada.

La bebida divina, que aumenta la resistencia y combate la fatiga. Una taza de esta preciosa bebida permite al hombre caminar durante un día entero sin comer”. Hernán Cortés.

El chocolate es obviamente el material del que están hechos los sueños. Sueños ricos, negros, sedosos y dulces que perturban los sentidos y despiertan las pasiones”. Judith Olney, escritora norteamericana.

A nueve de cada diez personas les gusta el chocolate, la décima miente”. John G. Tullius, autor estadounidense.

Anuncio especial

¿Está usted por encima de 14/9? Esto le interesa

Tener alta la tensión mata. Va arrebatando la salud poco a poco sin que quien la sufre apenas se dé cuenta. No avisa; hasta que un buen día da la cara en forma de ictus o infarto.

Usted elige: tratarla a base de medicamentos agresivos que alteran el metabolismo del organismo y están llenos de efectos secundarios, o de forma completamente natural con la ayuda de 11 plantas capaces de proteger y estimular el sistema circulatorio, reducir el colesterol y la presión arterial y mantener jóvenes los vasos sanguíneos.

Conózcalas en este enlace.

Continúa el e-letter de hoy:

8 motivos más para beber chocolate

Además de las pasiones que desata el chocolate y de lo ya dicho sobre sus primeras propiedades comprobadas, los científicos han ido descubriendo con los años otras muchas cualidades del cacao. En concreto que es rico en(5):

  1. Antioxidantes de la familia de los flavonoides, conocidos por luchar contra el envejecimiento prematuro.
  2. Magnesio, que participa en el mantenimiento de los huesos, así como en el buen funcionamiento de las proteínas y enzimas, de los músculos y del sistema inmunitario. Por eso el chocolate alivia la fatiga y el estrés y promueve la relajación muscular.
  3. Fósforo, indispensable para la salud de los dientes, de los huesos, de los tejidos (como las membranas celulares) y para estabilizar el pH de la sangre.
  4. Hierro, que contribuye a la formación normal de glóbulos rojos y de hemoglobina y que es particularmente útil para la vitalidad de las mujeres con anemia(6).
  5. Vitamina E, que protege los ojos frente a diversas patologías (y, en general, a las células frente al daño oxidativo).
  6. Potasio, razón principal por la cual el chocolate protege frente a la hipertensión (dilatando los vasos sanguíneos)(7).

Y por si eso fuera poco, el cacao también:

  1. Protege de las enfermedades cardiovasculares, sobre todo frente al colesterol LDL (o “colesterol malo”) y por su acción antiplaquetaria similar a la aspirina (8).
  2. Posee cierto poder antidiabético, ya que mejora la sensibilidad del cuerpo a la insulina.

Por supuesto, todas estas propiedades corresponden al cacao puro, sin azúcar ni leche.

Chocolate con azúcar: el error de los nuevos tiempos

En el siglo XX el chocolate fue víctima de un cambio radical en su constitución, modificándose por ello sus propiedades.

Al acercarse su consumo en Europa a todo tipo de clientela, comenzó a venderse en tabletas y a endulzarse cada vez más. Aparecen entonces el chocolate con leche, el chocolate blanco y multitud de combinaciones de chocolate con frutos secos, fruta… Pero casi siempre con azúcar.

Y, como usted ya sabe, el azúcar es malísima para la salud.

Por ello, en caso de comer chocolate en tableta lo más recomendable es el chocolate negro, solo que… no a todo el mundo le gusta.

El más saludable, con un 99% de cacao, a muchos les parece incomible. Y con un 90% su sabor sigue siendo muy amargo, además de que con este porcentaje ya empieza a ser menos sano por contener azúcar.

Para mí la solución pasa por volver al chocolate caliente como bebida.

Ya imagino lo que está pensando: que el chocolate espeso se hace con leche de vaca y que esta no es buena para la salud.

Pues precisamente me he anticipado a esta objeción y le voy a ofrecer algunas recetas de chocolate caliente buenísimas y nutritivas, ¡y sin leche de vaca!

3 recetas de chocolate caliente para chuparse los dedos

Lo primero y más importante es alejarse de las mezclas ya preparadas (y azucaradas). Opte en cambio por el cacao puro en polvo. Sí, es amargo, pero hay maneras de endulzarlo sin necesidad de utilizar azúcar ni leche de vaca.

Yo le aconsejo que utilice leche de coco o leche de avellanas. Pero también puede prepararlo con leche de almendras o con cualquier otra leche vegetal que le guste, o incluso con agua. ¡Es así de fácil!

Ahora solo tiene que elegir cuál de las siguientes recetas que le propongo es la primera que va a degustar.

Chocolate caliente mexicano

Caliente leche de coco en una cacerola, luego agregue unas cucharadas soperas de cacao en polvo (ajuste según su gusto) y guindillas (tenga cuidado, su sabor es muy fuerte). Mezcle bien. Si lo encuentra demasiado amargo, puede añadir un poco de miel o de jarabe de arce.

Chocolate caliente con plátano

Triture un plátano o una banana en leche de coco. Caliente todo y agregue cacao en polvo. Mezcle bien. Pruebe para ajustar la cantidad de cacao a su gusto y agregue un toque de canela en polvo.

Chocolate caliente con vainilla

Caliente la leche de coco. Tome un palito de vainilla en rama, haga un corte a lo largo y ábralo. Extraiga los granitos o semillas con la ayuda de un cuchillo y agréguelos a la preparación. Luego añada cacao en polvo según su gusto y mezcle bien con la batidora.

¿Qué le parece? ¿Se anima a probar estas opciones? Me gustaría conocer sus impresiones, así como que compartiera conmigo y con otros lectores de Tener S@lud otras recetas que conozca. Puede hacerlo más abajo.

Fuentes:

  1. Manuel Aguirre Botello. El cacao… orgullosamente mexicano. Mexicomaxico. 2005.
  2. Henri Joyeux y Jean-Claude Breton. Comment se soigner avec le chocolat (sin traducción al español). Rocher Eds Du. 2015.
  3. Francesco Bianchi-Demicheli, Lucka Sekoranja, Antoinette Pechère-Bertschi. “Sexualité, cœur et chocolat”. Rev Med Suisse 2013; volume 9. 624-629.
  4. Didier Hallépée, Jean-François Guédon y Coralie Grimaud. La culture générale par les citations : Les bons esprits, les cancres et les nuls se cultivent (sin traducción al español). CreateSpace Independent Publishing Platform. 2014.
  5. Le cacao. PasseportSanté.
  6. Int J Food Sci Nutr. 2016 Nov;67(7):773-8.
  7. Ndife Joel, Bolaji Pius et al. “Production and quality evaluation of cocoa products (plain cocoa powder and chocolate)”. American Journal.
  8. Le chocolat : tout sur cet aliment sucré. PasseportSanté.