Cuando la primavera hace acto de presencia se produce un fenómeno curioso y demostrado por la ciencia: la astenia primaveral.

Se manifiesta con cansancio, falta de energía, somnolencia, dificultades para concentrarse, irritabilidad, dolor de cabeza… ¿Le suena? Mucha gente nota estos síntomas en esta época y se pregunta qué le está pasando que explique ese agotamiento y apatía.

Se debe a una alteración de los ritmos biológicos, que provoca cambios en la producción de sustancias del sistema nervioso (endorfinas, serotonina, melatonina, etc.). Se trata de lo que se conoce como un trastorno adaptativo, que trae consigo alteraciones emocionales, físicas y de comportamiento como respuesta a traumas y factores de estrés. Y si la llegada de la primavera puede considerarse un factor en toda regla de los que desestabiliza el organismo, también lo son muchos hechos relacionados con la vida cotidiana (trabajo, problemas familiares, personales, etc.).

Por eso lo que hoy voy a contarle le interesará muchísimo, tanto ante un cambio de estación como el que ahora vivimos y que se sufre en forma de astenia primaveral como ante otras muchas situaciones estresantes. Porque las plantas de las que hoy voy a hablarle no sólo son extremadamente resistentes, sino que son capaces de trasmitir su espectacular vitalidad a quien sepa aprovecharlas.

Se trata de las conocidas como plantas adaptógenas. Desde hace miles de años, la medicina tradicional las ha utilizado para incrementar la energía y la resistencia de personas cansadas, debilitadas o enfermas.

En 1968, el doctor Brehkmann, de la Academia de Ciencias de Rusia, consiguió descodificar por primera vez el mecanismo de las plantas adaptógenas. Según él, tienen la particularidad de estimular directamente nuestro poder de resistencia y de autosanación, ya que actúan en la confluencia de la biología, la bioquímica, la neurología, la inmunología, la endocrinología… todos ellos campos donde los investigadores siguen trabajando de manera aislada. Esto explica, en parte, la dificultad de identificar claramente los mecanismos de acción de estas plantas.

Las plantas adaptógenas no actúan sobre nada concreto de forma directa, sino que ayudan al organismo a responder con mayor rapidez, y de una forma mejor adaptada, a aquellas situaciones de estrés con las que nos enfrentamos cada día. En otras palabras: aumentan la capacidad del organismo para adaptarse, aumentando la resistencia general (no específica) frente a las tensiones, ya sean de tipo físico, psicológico o climatológico.

No es lo mismo estimulante que adaptógeno

Antes de seguirle hablando de las plantas adaptógenas me gustaría hacer una aclaración importante. Y es que no es lo mismo que algo tenga un efecto “adaptógeno” que “estimulante”.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) lo explica muy claramente. En su “Reflection paper on the adaptogenic concept” aclaraba que el término estimulante alude a las sustancias con la capacidad temporal de aumentar la capacidad de trabajo seguido de un período en el que la energía disminuye considerablemente. En cambio, con las sustancias adaptógenas, después de tomarlas no se produce esa disminución de la capacidad de trabajo, sino que actúan a largo plazo y de manera sostenida. (1)

Es decir, que ante los cambios (de estación, de situación laboral o familiar, viajes, temporadas de mucho trabajo, alteraciones emocionales…) y las situaciones estresantes el cuerpo necesita su tiempo para adaptarse. Es en estos procesos de cambio donde las plantas adaptógenas tienen su cabida, además de tener algunos beneficios añadidos como su acción antioxidante, su poder de regulación del sistema inmunológico o incluso su acción hipoglucémica. (2)

Así, si el estrés es de tipo fisiológico (se está enfermo, le duele algo o está cansado), las plantas adaptógenas “piden” a su cuerpo que estimule sus defensas naturales, calme el dolor y reactive su energía. Y si el estrés es de tipo psicológico (agotamiento, ansiedad, depresión…), las plantas adaptógenas actúan en el cerebro para aliviar la tensión nerviosa y favorecer la sensación de confianza, de calma y de serenidad para poder retomar el control.

Diferentes medicinas tradicionales, como la china y la india, pero también las de la comunidad inuit o la chamánica, recurren desde siempre a estas extraordinarias plantas de las que tanto partido podemos sacar también nosotros.

Plantas que lo resisten todo

Entre las plantas adaptógenas más potentes destacan la ashwagandha y la rhodiola, de las que alguna vez ya le he hablado.

La ashwagandha prolifera en regiones semidesérticas en la frontera de la India con Pakistán y forma parte de la farmacopea ayurvédica (la medicina tradicional india) desde hace más de tres mil años.

Los vaidyas, los médicos tradicionales indios, la prescriben para favorecer la longevidad y la vitalidad. La ashwagandha también podría tener efectos positivos en la libido, según el antiguo Kamasutra. Su nombre en latín, Withania somnifera, hace referencia a su acción favorecedora del sueño, otra de sus propiedades.

La rhodiola es originaria de Siberia central y de China septentrional. Son regiones que se caracterizan por sus suelos pobres, temperaturas extremas y la alternancia de sequías con períodos húmedos. En estado salvaje, se puede encontrar en acantilados y taludes.

La rhodiola ha sido utilizada desde hace milenios por los curanderos de multitud de poblados, como los inuits de Alaska, los mongoles e incluso los vikingos. Los vikingos, después de descubrirla en las laderas de los volcanes de Islandia, empezaron a utilizar sus raíces para aumentar su fuerza física y su resistencia.

En Asia central, las infusiones de rhodiola se han utilizado siempre para los resfriados y la gripe. Los médicos mongoles la prescriben para el cáncer y la tuberculosis.

Los inuits (razas árticas originarias de Siberia presentes sobre todo en Alaska y Groenlandia) preparaban decocciones de las hojas y las flores para tratar problemas digestivos. La rhodiola aparece bajo el nombre de “rodia riza” en De Materia Medica, la primera recopilación de tratamientos del Viejo Continente, escrito en el año 77 d.C.

En los poblados de los montes de Altái, en la frontera entre Mongolia y Kazajistán, es costumbre ofrecer a los recién casados un ramo con raíces de rhodiola para favorecer la fertilidad y garantizar una descendencia numerosa y con buena salud.

Nuestros ancestros utilizaban estas plantas medicinales sin saber exactamente por qué eran medicinales, pero ahora la ciencia moderna ya puede explicarnos sus increíbles propiedades.

¡Tenían razón!

Como en muchos casos, los descubrimientos de la ciencia moderna llegan siempre más tarde que los saberes ancestrales. El médico soviético Nicolai Lazarev fue quien propuso, en los años 1950, la noción de “planta adaptógena”.

Una sustancia adaptógena ejerce una acción normalizadora en nuestros órganos. Dicho de otro modo, mientras que la molécula de un medicamento químico ejerce siempre el mismo efecto y en el mismo lugar del cuerpo, una planta adaptógena actúa (o no), en un sentido u otro, en función de la diferencia que observe respecto a nuestro punto de equilibrio natural.

El Dr. Israel Brekhman, discípulo de Lazarev, trabajó durante 45 años en Siberia con plantas adaptógenas y propuso la siguiente descripción de sus propiedades, aún vigente:

Las plantas adaptógenas:

  • Aumentan la resistencia del organismo frente a multitud de agresiones químicas y biológicas a las que estamos sometidos diariamente.
  • Poseen un efecto normalizador, ya que disminuyen en gran medida los desequilibrios originados por el estrés o relacionados con una patología.
  • Presentan una inocuidad total en las dosis terapéuticas estudiadas, al no alterar de ninguna forma el funcionamiento normal del organismo (al contrario que los medicamentos).

Por tanto, las plantas adaptógenas funcionan como unos reguladores globales de las funciones internas. Tienen la capacidad de favorecer el mantenimiento del organismo o recobrar su homeostasis, ese “equilibrio dinámico que nos mantiene con vida”.

Por decirlo claramente: las plantas adaptógenas ayudan a nuestro cuerpo para que se adapte a las diversas pruebas y transformaciones a las que se enfrenta, ya sean cambios que afecten a nuestra vida, modificaciones de nuestro entorno, el envejecimiento del cuerpo, agresiones de microbios o virus, o el simple y natural cambio de estaciones del año.

Actualmente las plantas adaptógenas son objeto de estudio de multitud de trabajos científicos.

Ashwagandha, la planta estrella de la medicina ayurvédica

Como le dije, esta planta, que también recibe el nombre de “ginseng indio”, lleva empleándose desde hace más de 3.000 años por la medicina ayurvédica, que le otorga propiedades afrodisíacas, sedantes y antienvejecimiento. Pero hoy día los estudios le atribuyen además efectos demostrados como los siguientes:

  • Adaptógeno. Con el consumo de raíz de ashwagandha conseguirá mejorar parámetros que se ven alterados en situaciones de estrés, como la concentración o la memoria, el insomnio y el sistema inmune. Uno de los mecanismos de acción que explica su efecto antiestrés es la capacidad de esta planta de reducir los niveles de la hormona cortisol. (3) (4) (5) (6)
  • Mejora del estado de ánimo en situaciones de ansiedad o depresión leve. El efecto ansiolítico de esta planta se ha llegado incluso a comparar con la acción de algunos fármacos como el lorazepam. (7) (8) (9)
  • Actividad antioxidante frente a los radicales libres, lo que favorece su acción neuroprotectora, cardioprotectora e incluso antitumoral. (10) (11)

Estas propiedades están especialmente relacionadas con su composición, en particular con su concentración de witanólidos, los principales principios activos de la ashwagandha, aunque su composición es mucho más compleja.

Diversos estudios realizados bajo la dirección de Manuel Candelario, profesor de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de California, demostraron que la ashwagandha actúa igual que el GABA (ácido gamma-aminobutírico), un neurotransmisor que reduce la actividad nerviosa y, por tanto, el estrés. (12)

Científicos de todo el mundo siguen estudiando las propiedades de esta planta realmente increíble, y están sacando a la luz efectos prometedores en muchos otros campos, algunos sorprendentes: podría tener efectos anticáncer (al conseguir que los tumores se vuelvan más sensibles a las radiaciones de los tratamientos y también por sus efectos citotóxicos), sería neuroprotectora, antiinflamatoria, protegería el cartílago contra la artrosis, ayudaría a perder peso y el porcentaje de grasa corporal… (13) (14) (15)

Rhodiola: la planta secreta clasificada por el KGB

Los primeros estudios de la rhodiola fueron llevados a cabo por científicos del KGB en tiempos de la Unión Soviética, ya que veían en esta planta un arma secreta para que sus soldados tuviesen una resistencia superior. Estos estudios demostraron su eficacia en la lucha contra la fatiga y la depresión. (16)

Al igual que la ashwagandha, la rhodiola es eficaz contra el estrés. Y sus efectos antidepresivos se pusieron de manifiesto en un estudio publicado en 2007 por el Nordic Journal of Psychiatry. (17) (18)

Estos resultados se confirmaron posteriormente con dos estudios publicados en 2015: uno comparaba los efectos de un extracto de rhodiola con la sertralina, una molécula sintetizada prescrita para episodios depresivos, mientras que el otro medía el impacto de un extracto de rhodiola administrado durante 14 días a 80 estudiantes que padecían ansiedad, de leve a moderada. Además, confirmaron la eficacia de la rhodiola, pero también evidenciaron la ausencia de efectos secundarios, una característica excepcional de las plantas adaptógenas. Los investigadores determinaron un informe favorable de beneficios/riesgos de la rhodiola en relación con los medicamentos que se prescribían habitualmente. (19)

Trabajo en equipo

Ya le he comentado otras veces que, en general, a las plantas “les gusta” trabajar en equipo. Es lo que llamamos efecto sinérgico, que sería algo así como “sumar fuerzas”. Pues bien, ¿por qué escoger entre la ashwagandha y la rhodiola si juntas actúan mejor y con más eficacia que cada una de ellas por separado? Y es que cada una actúa sobre distintos receptores, así que su sinergia es máxima al combinarlas.

Pero con ambas existe un problema, y que es el producto de base (es decir, la planta) es prácticamente inaccesible y, además, no se adapta a nuestro régimen alimenticio tradicional. Por ello, si quiere beneficiarse de las propiedades de estas plantas, es necesario recurrir a los complementos alimenticios.

Pero para poder sacar partido plenamente de sus beneficios es necesario conseguir una calidad constante y homogénea de principios activos, cuidando la dosificación y asimilación de las cantidades de sustancias activas.

Así que mi texto de hoy tiene como objetivo recomendarle un producto que reúna las mejores características, para que pueda beneficiarse realmente de toda la fuerza milenaria de las plantas adaptógenas.

El nombre que ha escogido para este producto el laboratorio que lo prepara desde luego no despista: Fórmula Adaptógena. Y ahora voy a explicarle por qué lo he seleccionado esta semana.

Está elaborado con 100% polvo de raíz de ashwaganda, donde se concentran la mayor parte de sus principios activos. La fuente de obtención es completamente natural procedente de la India, la cuna de la ashwagandha. Lo habitual en el mercado es encontrar extractos de esta raíz que se centran específicamente en un tipo de principio activo, los witanólidos. Pero en este caso el laboratorio apuesta por utilizar toda la raíz en polvo, lo que se conoce como totum, que contiene no sólo witanólidos sino todos los ingredientes activos de la planta que forman una mezcla molecular compleja y coherente. Así, las raíces enteras de ashwaganda contienen almidón, proteínas y varias sustancias activas, como alcaloides (anaferina, somniferina…) cuyo contenido varía entre el 0,1-0,3%, lactonas esteroideas (witanósidos, witanólidos, witaferinas…) y sitoindósidos. (20) (21)

De esta forma se aportan todas las sustancias bioactivas en una dosis importante, 1200 mg en 4 cápsulas al día (dosis recomendada por el propio laboratorio).

En cuanto a la Rhodiola rosea, el producto que hoy le recomendamos está titulado al 3% en rosavinas y al 1% en salidrosides, los principales activos de esta planta y responsables de su acción terapéutica. Pero lo más relevante es que su estandarización es precisamente la más empleada en los estudios clínicos.

Deje que le exponga ejemplos. Algunos de los estudios científicos que se han llevado a cabo con la rhodiola han trabajado con dosis terapéuticas de 370 mg, 400 mg y 576 mg, por lo que en esta fórmula han tomado la decisión (que a mí me parece muy acertada) de incluir una dosis media acorde con la evidencia actual, de 450 mg de extracto de raíz de rhodiola en esas 4 cápsulas al día. La rhodiola que se emplea procede exclusivamente de las mesetas limosas del interior de China.

El papel del té verde

Este producto contiene un ingrediente más que quizá le sorprenda: L-teanina.

La L-teanina (no confundir con la teína) es un aminoácido no esencial que representa entre el 1 y el 2% del peso de las hojas del árbol de té muy difícil de obtener de la alimentación. Actúa como adaptógeno, y además es el complemento idóneo para favorecer una acción rápida pero suave de los compuestos naturales de la ashwagangha y la rhodiola.

Por otra parte, la L-teanina se deriva de otro aminoácido, la glutamina, que favorece el acceso a las células del cerebro, donde desempeña un papel como psicotrópico natural que mejora el ánimo general. La actividad de la teanina en el cerebro induce la reducción del estrés mental y físico y produce un efecto relajante. (22) (23) (24) (25)

Las dosis utilizadas en los estudios clínicos oscilan entre los 50-200 mg/día, y la dosis seleccionada para este producto es de 150 mg, así que esa pizca de L-teanina es… ¡el equivalente a 6 tazas de té verde!

Esta combinación de ingredientes no es fruto del azar. Cada uno de ellos, y en esa cantidad precisa, está justificado porque implica una ventaja específica y absoluta, y todos juntos actúan de forma sinérgica, como hemos visto antes.

Qué puede esperar de esta fórmula

Las plantas adaptógenas ofrecen, de la manera más natural posible, una protección contra las múltiples agresiones que nuestro metabolismo debe gestionar diariamente.

Tienen la capacidad de restablecer el equilibrio celular de nuestros órganos y del sistema nervioso, actuando cuando y donde se necesita. Le proporcionará a su organismo, incluso antes de que necesite ayuda, la capacidad de adaptación física y mental, centrándose en las partes del cuerpo que lo requieran (y en ninguna otra).

No hace falta sufrir alguna patología o una crisis, sino que puede recurrir a las plantas adaptógenas como gesto preventivo. Pero además esta combinación de sustancias está especialmente indicada si usted:

  • Se siente cansado con frecuencia, pues las plantas adaptógenas actuarán en dos niveles. En el primero le permitirán conciliar mejor el sueño, que será más profundo, más relajado y, por tanto, más reparador. En el segundo le darán más energía. Se sentirá más alerta y más en forma. Sus neuronas fluirán más rápido y se recuperará con mayor rapidez tras un esfuerzo físico o una noche demasiado corta. Si ha notado un cansancio progresivo a partir de los 50 ó 60 años, las plantas adaptógenas le ayudarán a sentirse cada vez más en forma.
  • Si usted es una persona por naturaleza estresada, con ansiedad o triste. En ese caso, las plantas adaptógenas harán que las hormonas ligadas al estrés se reequilibren de forma natural. Se sentirá más relajado y con mayor confianza. Si debe afrontar una situación familiar, social o profesional difícil (divorcio, desempleo, problemas económicos, conflicto laboral o familiar, agotamiento…), podrá hacerlo de forma más positiva y luchadora.
  • Si debe afrontar una situación de estrés físico intenso (por ejemplo, por enfermedad). En este caso su cuerpo necesitará recurrir a su máxima capacidad de resistencia y sanación y las plantas adaptógenas le ayudarán a conseguirlo.

Casi todas las personas que lo toman se sorprenden al notar sus efectos positivos desde los primeros días. Los efectos beneficiosos que más se citan son la recuperación de la energía, una sensación de distensión y bienestar mental, así como el hecho de tener un ánimo de acero y estar más preparados para hacer frente a las situaciones estresantes.

Si usted quiere probar también la “magia” de las plantas adaptógenas, puede pedir aquí el complemento del que le estoy hablando.

Deberá tomar dos cápsulas por la mañana y dos por la noche, y en poco tiempo notará sus beneficios en sus defensas naturales, su vitalidad intelectual y su capacidad de responder mejor frente al estrés diario.

Y le invitamos a contarnos cómo le ha ido a través de los comentarios de esta entrada.

Fuentes

  1. EMA/HMPC/102655/2007.Reflection Paper on the Adaptogenic Concept. European Medicines Agency, London, 8 May 2008.
  2. Vanaclocha and Cañigueral (2003) Fitoterapia. Vademécum de prescripción. 4ª Edición. Elsevier España.
  3. Bone and Mills (2013). Principles and practice of Phytotherapy. Second Edition, Elsevier.
  4. Studies on the immunomodulatory effects of Ashwagandha. Mohammed Ziauddin et Al. Journal of Ethnopharmacology. 1996
  5. Kumar and Kalonia (2008) Effect of Withania somnifera on sleep-wake cycle in sleep-disturbed rats: possible GABAergic mechanism. Indian J Pharm Sci 70(6): 806–810.
  6. Auddy, Hazra, et Mitra, « A standardized Withania somnifera extract significantly reduces stress-related parameters in chronically stressed humans ».
  7. Pratte et al. (2014) An alternative treatment for anxiety: a systematic review of human trial results reported for the ayurvedic herb ashwagandha (Withania somnifera). J Altern Complem Med 20 (12): 901–908.
  8. Anxiolytic-antidepressant activity of Withania somnifera glycowithanolides: an experimental study. S.K. Bhattacharya et Al. Phytomedicine. 2000
  9. Singh et al. (2011) An overview on Ashwagandha: a Rasayana (rejuvenator) of Ayurveda. Afr J Tradit Complement Altern Med 8(5 Suppl): 208–213.
  10. Evidence for free radical scavenging activity of Ashwagandha root powder in mice. Sunanda Panda and Anand Kar. Indian J Physiol Pharmacol. 1997
  11. Kuboyama et al. (2014) Effects of Ashwagandha (roots of Withania somnifera) on neurodegenerative diseases. Biol Pharm Bull 37(6): 892–897.
  12. Manuel Candelario et al., « Direct Evidence for GABAergic Activity of Withania Somnifera on Mammalian Ionotropic GABAA and GABAρ Receptors », Journal of Ethnopharmacology 171 (2 août 2015): 264 72, doi:10.1016/j.jep.2015.05.058.
  13. Mishra, Singh, et Dagenais, « Scientific basis for the therapeutic use of Withania somnifera (ashwagandha) ». G. Singh et al., « Biological activities of Withania somnifera », Ann Biol Res 1, no 3 (2010): 56–63.
  14. https://www.mskcc.org/cancer-care/integrative-medicine/herbs/ashwagandha
  15. Body Weight Management in Adults Under Chronic Stress Through Treatment With Ashwagandha Root Extract A Double-Blind, Randomized, Placebo-Controlled Trial. Dnyanraj Choudhary, Sauvik Bhattacharyya, MPharm, Kedar Joshi, Sauvik Bhattacharyya, MPharm, PhD, Department of Pharmaceutical Technology, NSHM Knowledge Campus, 124 B. L. Saha Road, Kolkata 700053, West Bengal, India.
  16. E. D. Krasik, K. P. Petrova, et G. A. Rogulina, « About the adaptogenic and stimulating effect of Rhodiola rosea extract », in Proceedings of all-union and 5th Sverdlovsk area conference of neurobiologists, psychiatrists and neurosurgeons, Sverdlovsk, USSR, 1970, 215–217. M. N. Mikhailova, « Clinical and experimental substantiation of asthenic conditions therapy using Rhodiola rosea extract », Current Problems of Psychiatry. Tomsk, 1983, 126–127.
  17. D. Edwards, A. Heufelder, et A. Zimmermann, « Therapeutic Effects and Safety of Rhodiola Rosea Extract WS® 1375 in Subjects with Life-Stress Symptoms – Results of an Open-Label Study », Phytotherapy Research 26, no 8 (1 août 2012): 1220 25, doi:10.1002/ptr.3712.
  18. V. Darbinyan et al., « Clinical trial of Rhodiola rosea L. extract SHR-5 in the treatment of mild to moderate depression », Nordic Journal of Psychiatry 61, no 5 (2007): 343–348.
  19. Jun J. Mao et al., « Rhodiola rosea versus sertraline for major depressive disorder: A randomized placebo-controlled trial », Phytomedicine 22, no 3 (2015): 394–399.
  20. Lakshmi-Chandra Mishra, Betsy B. Singh, et Simon Dagenais, « Scientific basis for the therapeutic use of Withania somnifera (ashwagandha): a review », Alternative Medicine Review 5, no 4 (2000): 334–346.
  21. Umadevi, « Traditional and medicinal uses of Withania somnifera ».
  22. Yokogoshi H, Kobayashi M, Mochizuki M, Terashima T, « Effect of theanine, r-glutamylethylamide, on brain monoamines and striatal dopamine release in conscious rats », Neurochem Res, vol. 23, no 5,‎ 1998, p. 667-73 PMID 9566605
  23. M. Gomez-Ramirez, « The Deployment of Intersensory Selective Attention : A High-density Electrical Mapping Study of the Effects of Theanine », Clinical Neuropharmacoly, vol. 30, no 1,‎ 2007, p. 25-38 PMID 17272967
  24. Kimura K, Ozeki M, Juneja L, Ohira H, « L-Theanine reduces psychological and physiological stress responses », Biol Psychol, vol. 74, no 1,‎ 2007, p. 39-45 PMID 16930802
  25. Lu K, Gray M, Oliver C, Liley D, Harrison B, Bartholomeusz C, Phan K, Nathan P, « The acute effects of L-theanine in comparison with alprazolam on anticipatory anxiety in humans », Hum Psychopharmacol, vol. 19, no 7,‎ 2004, p. 457-65 PMID 15378679