Por el hecho de que las mujeres tienen menos testosterona que los hombres, generalmente olvidamos decirles que, para envejecer bien, es fundamental que ellas también se preocupen por su tasa de esta importante hormona… y no sólo de sus hormonas femeninas (estrógenos y progesterona).

Aunque la testosterona se conozca sobre todo como la hormona masculina, que hace aflorar el vello, los músculos, la agresividad y el deseo, también es esencial para las mujeres. En ellas, la testosterona sirve para proteger el cerebro, los músculos, los huesos, el corazón y, del mismo modo, es la que desencadena el deseo carnal.

Desde un punto de vista puramente estético, debe saber que la falta de testosterona es la principal responsable de dos fenómenos de decadencia física asociada a la edad en las mujeres: la pérdida de firmeza de los glúteos y en la parte de abajo de los brazos, que hace que la piel de éstos termine colgando.

La menopausia reduce la producción de testosterona

La mujer produce en torno al 60% de la testosterona que produce un hombre. Lo fundamental de esta producción tiene lugar en los ovarios, durante el periodo de fertilidad, pero la testosterona también se fabrica directamente en los tejidos, allí donde se utiliza. Es lo que se llama conversión periférica.

Con la menopausia, la producción de testosterona en los ovarios se detiene de forma natural. Por eso, a partir de ese momento, muchas mujeres tienen déficit de testosterona. Y sufren las consecuencias.

La falta de testosterona hace perder memoria

Este descenso de la testosterona viene acompañado de una disminución de la memoria, de la capacidad de aprendizaje y del sentido espacial, así como de un aumento del riesgo de demencia.

Este fenómeno se puede controlar administrando testosterona en forma de crema de uso tópico (que se aplica sobre la piel).

Estudiando a un grupo de mujeres menopáusicas que gozaban de buena salud y que se habían aplicado a diario durante seis meses o un gel de testosterona o un placebo, los investigadores se dieron cuenta de que el gel de testosterona mejoraba las capacidades de aprendizaje y la memoria. (1)

La falta de testosterona hace engordar

La falta de testosterona hace aumentar los niveles de colesterol y también engordar: por esta razón, al castrar un gallo se convierte en un capón, mucho más gordo y más grande. El mismo fenómeno se da en los humanos, como los eunucos, que tienen tendencia a ser más adiposos (gordos).

Del mismo modo, una mujer puede llegar a engordar durante la menopausia por el déficit de testosterona, empezando entonces a acumular grasa en las caderas y el vientre con más facilidad.

La falta de testosterona destruye los músculos, entre ellos el corazón

La testosterona es la principal hormona esteroidea anabolizante, es decir, que favorece el crecimiento muscular, al reforzar el cuerpo y reafirmar la silueta. Por lo tanto, una falta de testosterona hace perder masa muscular. Lo primero que observan las mujeres es una pérdida de tonicidad bajo los brazos: la piel se cae porque el músculo se ha diluido.

Pero cuidado: el corazón también es un músculo. Un nivel bajo de testosterona implica una disminución del músculo cardíaco y aumenta el riesgo de infarto.

Así pues, toda persona que presente problemas cardiovasculares debería hacerse unos análisis de testosterona.

El corazón posee más receptores de testosterona que el resto de músculos, por lo que en él la testosterona se acumula el doble. Estimula la formación de nuevas proteínas, lo que vuelve al corazón más resistente y más fuerte. Si le da un infarto, será menos grave si tiene mucha testosterona, y el riesgo de mortalidad a los seis meses será más bajo.

Además, la testosterona favorece la dilatación de las arterias coronarias. En la mayoría de pacientes, tomar testosterona es eficaz para reducir la arritmia (2) y la angina de pecho (dolor en el corazón provocado por una falta de oxígeno, ligado en general a una disminución de la llegada de sangre).

Por último, una tasa normal de testosterona puede prevenir la formación de coágulos sanguíneos.

Parece pues que la testosterona reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares en las mujeres menopáusicas.

Sin embargo, tampoco hay que pasarse al extremo contrario, porque unos niveles excesivos de testosterona aumentan la expresión de los receptores plaquetarios al tromboxano A2, lo que favorece el fenómeno trombótico (formación de coágulos dentro de los vasos sanguíneos) al tiempo que incrementa los efectos vasoconstrictores sobre las pequeñas arterias, por no hablar de los efectos secundarios potenciales: crecimiento exagerado del vello, etc.

La testosterona protege contra la osteoporosis

La osteoporosis, o enfermedad de los “huesos de cristal”, amenaza a todas las mujeres menopáusicas. Las expone a fracturas, en particular las de cadera, muñeca y cabeza del fémur. Según algunos estudios, el 70% de las personas de una edad media de 73 años con una fractura de cadera tenían déficit de testosterona, frente al 30% de aquellas de esa misma edad con los niveles controlados.

Así pues, parece que la falta de testosterona aumenta el riesgo de osteoporosis.

Efecto dinamizador y antiestrés

La testosterona nos vuelve más resistentes al estrés, más combativos y perseverantes, y hasta despierta el buen humor. Unos niveles bajos de testosterona son responsables de un poso de angustia, incluso de miedo.

En los casos en los que los niveles de testosterona son extremadamente bajos, este exceso de emotividad adopta la forma de crisis de histeria, desapareciendo la capacidad para abordar las pequeñas preocupaciones con serenidad, a la vez que se instaura una fatiga permanente.

Remediar la falta de testosterona

Para remediar la falta de testosterona, lo más eficaz es trabajar con un buen médico con formación en terapias hormonales bioidénticas (THB), que es quien puede recetar testosterona de sustitución, en formas naturales, no peligrosa, y por supuesto adecuando las dosis a sus necesidades.

Pero antes de llegar a ese punto, hay numerosas estrategias para aumentar la testosterona de manera natural. Puede ponerlas en práctica todo el mundo y los únicos efectos secundarios que tienen son… beneficiosos.

Pierda peso

Los kilos de más pueden hacer disminuir la tasa de testosterona, según los resultados presentados en el Congreso de 2012 de la Endocrine Society (asociación estadounidense de médicos especialistas en hormonas).

Si usted realmente desea perder peso, debe reducir estrictamente la cantidad de azúcar refinado de su dieta alimentaria, ya que el exceso de azúcar es el primer factor de obesidad. Debe disminuir el consumo de bebidas carbonatadas, zumos de fruta, así como los supuestos edulcorantes “naturales” como el jarabe de agave.

Además de eliminar o de limitar seriamente el azúcar, es fundamental eliminar la leche y los cereales, que aumentan la resistencia a la insulina. Hay que evitar ante todo los alimentos hechos a base de harina blanca como las pizzas, las pastas, las tartas y los bollos.

Es muy importante no pasar hambre, porque si no el organismo se pone en “modo hambre”, que consiste en almacenar grasa y ahorrar calorías. Para saciarse, coma mucha fruta y verdura, en particular cruda, junto con aceites y grasas de buena calidad.

Ejercicios de alta intensidad

Los esfuerzos de resistencia prolongada (maratón, triatlón, largas caminatas a pie, resistencia en bicicleta…) tienen un efecto catastrófico sobre el nivel de testosterona.

Por el contrario, los ejercicios intensos y cortos, repetidos varias veces seguidas tras un corto periodo de recuperación, aumentan el nivel de testosterona.

Este es un ejercicio que puede seguir:

  • calentar unos tres minutos.
  • hacer un esfuerzo (correr, saltar, nadar, flexiones sobre las rodillas…) tan rápido como pueda durante 30 segundos. Debe tener la impresión de no poder aguantar más tiempo.
  • recuperarse con movimientos lentos durante 90 segundos.
  • Repetir 7 veces este ciclo (8 veces en total).

En total, no le llevará más de 20 minutos, y la mayor parte del tiempo lo pasará recuperándose (y por tanto descansando). Y, sin embargo, es el mejor ejercicio que puede hacer (para el corazón, los músculos, el nivel de insulina, el nivel de testosterona…) y para el que no necesita comprar equipos caros ni apuntarse a un gimnasio.

Coma grasas buenas

El cuerpo necesita grasas poliinsaturadas, como las que contienen los aguacates y las nueces, y también grasas saturadas, para producir testosterona. Los investigadores han descubierto que una dieta que aporta menos del 40% de las calorías en forma de grasas lleva a la disminución de la tasa de testosterona. (3)

Es importante comprender que las grasas son indispensables para la salud, y que no se deben sustituir en favor de los azúcares, los cereales y las féculas.

Para mejorar los niveles de testosterona, puede aumentar su consumo de grasas buenas consumiendo aceitunas, aceite de oliva, nueces crudas (sin tostar ni salar), almendras, claras de huevos ecológicos, aguacates, etc.

La androstendiona y el androstendiol

La androstendiona y el androstendiol, presentes en el polen de pino escocés, son los precursores naturales de la testosterona. En Estados Unidos tienen el estatus de suplemento nutricional, lo cual no pasa con la testosterona, considerada en la mayor parte de países como un medicamento que se vende con receta médica.

Puede encontrar polen de pino escocés en las tiendas ecológicas. Se administra por la vía sublingual y rápidamente se metaboliza en testosterona. Su administración bajo esta forma hace aumentar la tasa de testosterona en 30 minutos para alcanzar un pico entre el 200 y el 300% una o dos horas después de la toma. La tasa de testosterona recupera su estado anterior a las tres o cuatro horas.

El interés de esta sustancia es obtener con rapidez los efectos energizantes y prosexuales de una elevación rápida e importante de la testosterona. Pero ¡cuidado!, la tasa de testosterona no se mantiene el tiempo suficiente para permitir recuperar la tonicidad muscular, perder peso o recuperar las mejores funciones cardiovasculares. Además, la androstendiona y el androstendiol están en la lista de sustancias dopantes y tomarlas antes de una competición deportiva podría tener como consecuencia dar positivo en el control antidoping.

La DHEA

Si no desea que le receten testosterona, la mejor alternativa es tomar un complemento alimenticio de DHEA. El DHEA es el precursor más abundante de andrógenos en el cuerpo humano, lo que equivale a ser la principal materia implicada en la fabricación de las hormonas vitales, entre ellas la testosterona.

El estudio DHEAge demuestra una mejora de las propiedades mecánicas de la piel y la densidad ósea en las mujeres menopáusicas, así como una mejoría de la libido (4).

En Estados Unidos se comercializa desde la década de 1990 como simple complemento alimenticio. Sin embargo, no se vende sin receta en España, ya que las autoridades temen efectos indeseables, en especial en determinados tipos de cáncer.

En dosis inferiores o iguales a los 50 mg, no se han observado efectos indeseables de la DHEA, pero se recomienda consultar con el médico.

¿Le sorprende descubrir que la testosterona no es sólo cosa de hombres? Le invito a compartir sus impresiones con el resto de lectores de saludnutricionbienestar.com haciendo un comentario un poco más abajo.

Fuentes:

  1. Maturitas. 2011 Nov; 70(3): 307-11. doi: 10.1016/j.maturitas.2011.08.006. Epub 2011 Sep 17
  2. Horm Metab Res. 2013 Sep 23. [Epub ahead of print]
  3. J Steroid Biochem. 1984 Ene; 20(1): 459-64.
  4. Dehydroepiandrosterone (DHEA), DHEA sulfate, and aging: Contribution of the DHEAge Study to a sociobiomedical issue [ archive ], E Baulieu, G Thomas, S Legrain, N Lahloue, M Roger, B Debuire, V Faucounau, L Girard, Ma Hervy, F Latour, MC Leaud, A Mokranel, H Pitti-Ferrandim, C Trivallef, O de Lacharrièren, S Nouveaun, B Rakoto-Arisono, JC Souberbiellep, J Raison, Y Le Bouc, A Raynaud, X Girerd, F Forette, PNAS , 2000;97;4279-4284.