La falta de saliva para tragar es habitual, en particular en niños, siempre un tanto rebeldes a las medicinas, y en personas de cierta edad.

Para ayudarles a tomarlas, en lugar de darles el medicamento tal como se presenta en la caja, mucha gente machaca las pastillas, o abre las cápsulas, mezclando el polvo medicamentoso con algún alimento para ayudar a tragarlo. Esta práctica en apariencia inocente encierra unos peligros insospechados.

Disminución del 40% de la eficacia

Un estudio del Hospital Universitario de Rouen indica que esta práctica implica una ineficacia farmacológica en el 40% de los casos.

Machacando el medicamento, se pierde una parte del producto, ya que las moléculas activas pueden ser sensibles a la oxidación o a la luz.

Pero todavía hay algo peor: cada medicamento tiene una “galénica” particular. La galénica es la ciencia de la presentación y la difusión de un medicamento o, dicho de otro modo, la apariencia bajo la cual se presenta (forma, tamaño, color…) y que influye en el modo en que lo absorbe el organismo.

Modificar la galénica tiene como consecuencia un cambio potencial de los efectos del medicamento. Estos son tres ejemplos:

  • Los medicamentos llamados “de liberación prolongada” se conciben especialmente para no ser absorbidos de golpe por el organismo. Se mezclan con excipientes, es decir, con productos que, sin tener un efecto activo por sí mismos, son capaces de modificar la consistencia y las características físicas del medicamento, en especial la velocidad de absorción. Además, el revestimiento del medicamento está específicamente concebido para liberarse en un momento dado: en la boca o, al contrario, en el estómago. Machacar el medicamento y consumirlo en polvo hace que todo el remedio actúe desde el primer momento, sobredosificándose al principio y sin ningún efecto después, cuando se suponía que su eficacia debía durar varias horas.
  • Existen también medicamentos gastrorresistentes, concebidos para atravesar intactos el estómago, que es muy ácido, y liberar los principios activos sólo en el intestino. Tomarlos sin la capa protectora los hace ineficaces.
  • Las cápsulas blandas (que pasan mal por el esófago) contienen líquidos. Algunos (los aceites de pescado) están encapsulados simplemente porque saben mal, pero extraerlos de su envase no es grave. Otros (como sería el caso del Mantadix, un antiviral que también se utiliza para el parkinson) no se deben extraer nunca de la cápsula blanda, pues perdería eficacia con el paso gastroesofágico.

Estos riesgos se unen a la polémica sobre los genéricos: primero se obliga a los laboratorios a ensayos terapéuticos largos y costosos, pero luego se dejan pasar genéricos cuya calidad varía mucho, a menudo debido a las diferencias de galénica.

Recuerde que los medicamentos tienen la presentación que tienen por alguna razón, y que no debe alterarlos bajo ningún concepto.

P.D.: Los medicamentos y la investigación farmacéutica han supuesto un claro avance a la hora de aumentar la expectativa de vida del ser humano. Pero no es oro todo lo que reluce. La lista de medicamentos con efectos secundarios peligrosos, y a veces mortales, no para de aumentar. Los médicos extienden recetas de medicamentos a las primeras de cambio y muchos pacientes los toman a ciegas, sin saber el efecto que realmente están teniendo en su organismo. Por eso, no es de extrañar que cada vez haya más personas que busquen soluciones alternativas para curarse. En Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar le aseguramos que las encontrará. Con seriedad y objetividad. Para que todos podamos tomar las riendas de nuestra propia salud, ayudando a nuestro cuerpo a estar sano –y a curarse cuando deja de estarlo- de forma natural. Infórmese aquí de lo que los Dossiers pueden hacer por su salud y la de los suyos.

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