Tanto la diabetes tipo 1 como la de tipo 2 se caracterizan por la imposibilidad del páncreas de segregar la insulina suficiente como para hacer frente a la glucosa presente en el organismo. Esto origina que los niveles de azúcar en sangre sean muy elevados, surgiendo numerosos problemas de salud como enfermedades cardíacas o fallos en los riñones y sistema ocular, e incluso amputación de miembros.

El actual tratamiento para hacer frente a la diabetes consiste en administrar a base de inyecciones esa insulina que el páncreas no puede producir, pero unos científicos norteamericanos pueden haber encontrado la manera para que las inyecciones desaparezcan.

El nuevo tratamiento parte del hecho de que, aunque la insulina sólo es producida por las llamadas células beta del páncreas, este órgano cuenta con otro tipo de células que este equipo ha podido modificar genéticamente para que también puedan segregar insulina como respuesta a la sobrecarga de glucosa.

De este modo, las células modificadas genéticamente y capaces de segregar insulina pasarían a formar parte del páncreas, desarrollando la misma labor que las células beta.

De momento las pruebas realizadas en ratones han tenido éxito, pero todavía queda un largo proceso para que la revolucionaria técnica pueda ser empleada en personas.

Fuente: Bruno Doiron, and Ralph DeFronzo: “Diabetes breakthrough increases insulin producing cells”. UT Health San Antonio. Mayo 2017.