Una de cada tres personas tendrá algún tipo de cáncer en su vida en nuestro país. Y las estadísticas suelen ser tozudas: a una de cada tres nos tocará. (1)

Tal día como hoy, Día Mundial Contra el Cáncer, he creído oportuno hablarle de esos indicios, esas señales de alerta que indican que puede que algo no ande bien en el organismo y que deben llevarle a pedir ayuda. Cuanto antes. Porque en esta enfermedad es muy importante actuar a tiempo. Pero no pretende asustar ni alarmar, sino algo mucho más valioso: ayudarle a identificar y no restar importancia a ciertos indicios. Hacerlo a tiempo puede salvarle la vida.

Casi todos conocemos a alguien que tiene o ha tenido cáncer. Con frecuencia, nadie se lo esperaba, y como mucho pensaba “vaya, parece que algo va mal”.

¿Hay señales dignas de preocupación? ¿Se puede aprender a encontrar indicios -en uno mismo o en los demás- que le puedan salvar la vida o ayudar a adelantarse a la enfermedad?

Sí, hay algunos indicios, los que usan los médicos para sospechar de un cáncer. La mayoría de esas señales no son difíciles de ver y no hace falta instrumental médico. Usted también puede actuar para adelantarse al diagnóstico de la enfermedad.

1. “Cáncer”: sólo el nombre ya atemoriza

Es imposible no tenerle miedo al cáncer; seguro que todos hemos pensado alguna vez en él. Y es que en la clasificación de causas de muerte figura entre las principales, sólo por detrás de las enfermedades cardiovasculares (ictus, infartos, etc.). Le puede tocar a cualquiera.

Pero aunque todo el mundo habla o piensa en él, con frecuencia vemos cómo llega gente al médico, o incluso al hospital, con un cáncer ya muy avanzado. Un claro ejemplo es el de la mujer que acude al médico de cabecera por un motivo totalmente distinto y le descubren que tiene un bulto de 3 cm en el pecho. Cualquiera habría pensado que podría tratarse de cáncer, pero eso… da miedo. Nadie tiene ganas de oír “usted tiene cáncer”, porque todo el mundo sigue pensando que tener cáncer significa “voy a morir pronto”. Entonces, antes que ir al médico, la gente prefiere decirse “no, no, a lo mejor no es”, “ya iré a mirarme, cuando tenga tiempo”, “no me duele, no será grave”, etc. Cualquier motivo vale para huir de la realidad.

Sin embargo, coger el toro por los cuernos y llamar a la puerta de la consulta puede salvar la vida. Literalmente. Y no diga nunca “he esperado demasiado, ya no sirve de nada ir”. ¡No! Siempre se puede ganar tiempo mientras se está vivo.

Por desgracia, los que más necesitan ir al médico no siempre son los que leen este tipo de artículos, al contrario. Huir y alejarse de todo pensamiento para aliviar el miedo suele ser la primera reacción. Por suerte, como lector de este artículo, usted puede aconsejar a las personas cercanas que le confían sus dudas. Así, podrá animarles a que vayan al médico si lo que le cuentan suena alarmante. Incluso no dude en acompañarles. Además de una prueba de afecto, ofrecerá a esa persona un apoyo inestimable.

2. Tenga cuidado si observa…

Pérdida brusca de peso

Ante una pérdida del 5 al 10% del peso habitual en menos de seis meses, no hay que pensar “¡qué bien!”, sino lo raro que es si no ha hecho régimen ni ha cambiado radicalmente su estilo de vida de “tele y coche” por el de “carrera y bici”. Normalmente es señal de que el organismo está utilizando las reservas de energía porque está librando una lucha interior, quizá contra el cáncer.

Cansancio constante

¿Está usted cansado últimamente? Pregúntese si su horario está ahora más cargado de lo normal, pero también si se acuesta antes, duerme siesta más fácilmente y aun así siempre está cansado.

Menos apetito

No tiene hambre, lo que contrasta con sus hábitos de alimentación. Hasta los alimentos que siempre le han gustado comer ya no le dicen nada.

Fiebre constante

Tómese la temperatura con un termómetro rectal si es posible. En estos casos, la fiebre no alcanza los 40 ºC; oscila más bien entre 38 y 38,5 °C. Si la fiebre es leve pero sólo dura unos días, no se alarme. Si dura semanas o se repite con regularidad, controle si además tiene otros síntomas.

Bultos en sitios estratégicos

Una clara señal de alarma es la presencia de bultos en determinados sitios (en órganos, como en el caso de un bulto en el pecho, o en el vientre).

A veces los bultos son ganglios que, al tocarlos, “reaccionan” aumentando de tamaño. Los ganglios que más se notan son los que se encuentran en las axilas, en el pliegue entre la pierna y el vientre (pliegue inguinal), en el cuello o en el hueco posterior de la clavícula (cavidad subclavicular). No se alarme a no ser que permanezcan hinchados varias semanas seguidas (por ejemplo un mes). Y si duele al tocarlos, tranquilícese, pues probablemente no se trate de un cáncer, sino de una infección.

3. Las señales propias de los cuatro tipos de cáncer más comunes

Pecho

Examínese los pechos con regularidad, tal y como se recomienda, una vez al mes (en la ducha, por ejemplo, ya que la piel resbala mejor). Si nota un pequeño bulto, intente tranquilizarse y espere al menos dos semanas, sobre todo si no tiene la menopausia. Con el ciclo hormonal, la textura de los pechos varía y puede ser que esa pequeña masa que ha palpado desaparezca al final del ciclo. En ese caso, probablemente sea un quiste o una pequeña anomalía sin importancia que sigue el curso de las hormonas.

Si la masa es bastante grande y persiste semanas después de encontrarla, no espere más para ir al ginecólogo u a otro médico experto. Le hará una mamografía para esclarecer el problema. Pero recuerde que no tiene por qué ser cáncer.

La textura del pecho también puede cambiar al retraer la piel, como si se estirara hacia dentro. Otro indicio es que el pezón tenga apariencia de eccema, con la piel roja y dolorosa, o su retracción hacia dentro.

Pulmón

Si fuma, téngalo en cuenta, pero si no fuma, tampoco lo descarte.

Los signos más típicos y fáciles de observar son: presentar esputos teñidos de sangre, que generalmente se acompañan de accesos de tos, cambios en la voz (dificultad para hablar, voz ahogada, voz bitonal…) y tener hipo durante semanas.

Próstata

Téngalo en cuenta si es hombre, puesto que las mujeres no tienen próstata. Las señales no son muy evidentes, ya que la próstata está más bien escondida y no tiene actividad visible a simple vista.

La señal que más se repite es la dificultad para orinar (disuria), ya que la próstata está atravesada por la uretra (que conecta la vejiga con el extremo del pene), pero hay otras causas, como la hiperplasia benigna de próstata (HBP), que también pueden producir ese síntoma. También puede ser que encuentre sangre en la orina.

Vías aerodigestivas superiores

Este cáncer se produce normalmente por la ingesta de alcohol y fumar tabaco durante años. Afecta a la boca, a la garganta (esófago, laringe) y a las cuerdas vocales.

Un signo de alerta es la dificultad para ingerir sólidos o líquidos o ambas cosas (disfagia). La sensación de tener algo atrancado en la garganta, que provoca un cosquilleo constante, también puede ser un signo si no remite en unos días.

Otro síntoma de alerta puede ser una llaga que no se cura tras varias semanas en la boca, en la lengua, en el interior de las mejillas, en el paladar o en las encías.

Una tos constante durante semanas, incluso meses, también puede ser una señal, sobre todo si no le había pasado antes. También puede cambiar la voz (como con el cáncer de pulmón), que ésta se apague o que cueste controlarla. Los ganglios hinchados en el cuello son otra pista si se asocian a otros síntomas.

4. Resumen

La combinación de varios de estos signos es lo que debería alarmarle. Pero aunque presente uno o varios de los síntomas anteriores, sobre todo no diga “ya está, tengo cáncer”. Estas señales no son infalibles, y también se encuentran en otras enfermedades poco o nada graves. Por este motivo, ¡vaya al médico! Su experiencia y su capacidad para interpretar toda la información y obtener un diagnóstico son clave para salir definitivamente de dudas. Lo que está en juego es su salud.

En caso de duda, háblelo con amigos si le da miedo ir al médico o pídale a alguien de confianza que le acompañe. Evite pensar demasiado y, aunque tema lo que pueda llegar a suceder, reaccione y tome el control sobre su destino.

Por eso le hago llegar este artículo, para evitar los “si lo hubiera sabido…”, “ya sabía yo que tenía algo raro” y todas esas frases de arrepentimiento. Actúe por sí mismo y por sus seres queridos.

Qué puede hacer ahora: comparta este artículo a las personas que quiere y a las que no desea oír decir “si lo hubiera sabido…”.

Nota: El boletín de hoy es una reproducción, autorizada, del excelente escrito de la Dra. Ludivine, publicado en su sitio web L’ordonnance ou la vie (La receta o la vida).

¿Es usted de los que teme al cáncer y lo aleja de su mente? ¿o de los que prefieren estar atento a sus primeros síntomas para poder atajarlo? Le invito a compartir su experienciacon el resto de lectores de saludnutricionbienestar.com dejando un comentario un poco más abajo.

Fuentes:

  1. ‘El cáncer en España 2016’, elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)