Que el sol es bueno para la salud es algo que pocos ponen en duda gracias a los numerosos estudios científicos que han confirmado los beneficios de la vitamina D, que se activa gracias a los rayos de sol. Ahora han surgido nuevas investigaciones que, además de seguir alabando las virtudes del sol para nuestra salud, señalan los problemas que trae consigo recibir demasiada luz artificial.

Por un lado, los investigadores de la Universidad de Aberdeen (Escocia) han demostrado que el abuso de la luz artificial provoca una desincronización del ritmo circadiano (el ciclo natural vigilia-sueño), alterando a su vez el sistema responsable de regular el metabolismo, lo que al final aumenta el riesgo de padecer obesidad y diabetes. Y eso por no hablar del hecho de que, si recibimos luz artificial a media tarde o por la noche, los niveles de glucosa en el organismo también aumentan.

Por su parte, el Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York ha demostrado que una exposición a la luz artificial de al menos dos horas antes de dormir disminuye en un 22% los niveles de melatonina, la hormona que regula el sueño, lo que acaba reduciendo el tiempo que pasamos dormidos.

Fuente: Universidad de Aberdeen. Instituto politécnico Rensselaer.