La ciática es un dolor terrible que baja por la nalga y el muslo a causa de un nervio comprimido por un disco intervertebral que se ha deslizado, generalmente hacia adelante.

Los discos intervertebrales son almohadones de cartílago dispuestos entre las vértebras para asegurar su confort, pero con mucha frecuencia terminan deteriorándose y causando problemas. De hecho, hasta el 90% de las personas de más de 50 años padecen algún trastorno relacionado con este fenómeno.

Sin embargo, en torno a ellos y a las dolencias que acarrean también hay muchas falsas creencias sobre las que conviene arrojar luz cuanto antes. Aquí van 8 de las falsas creencias más comunes respecto a las hernias discales y la ciática:

MITO Nº 1: “Las hernias discales deben operarse

No siempre es cierto. En muchos casos, de hecho, es mejor no hacerlo.

Hay que tener siempre en la mente que, sin operación, entre el 50 y el 80% de los pacientes mejoran al cabo de 3 meses.

MITO Nº 2: “Las hernias discales duelen

Falso. La mayoría de las hernias discales no provoca ningún dolor, con lo que el paciente ni siquiera se entera de que la tiene.

En esa línea, uno de los grandes problemas del dolor de espalda es que se suele someter al paciente a los siempre perjudiciales rayos X, con los que puede que se descubra una hernia discal. Si eso sucede, esta será identificada como el origen del dolor y tratará de “solucionarse” el problema mediante una intervención quirúrgica.

Como resultado, se operará la hernia pero, como esta no es la causa del dolor de espalda, la operación fracasará en su cometido y el dolor no desaparecerá.

En realidad, muchos casos de dolor de espalda no tienen causa médica identificada. Es decir, que son un auténtico misterio.

Por el contrario, el paciente corre el riesgo (y un riesgo importante en el caso de operaciones de este tipo) de sufrir una infección nosocomial (es decir, adquirida durante la estancia en el hospital). En particular hablamos de una infección por estafilococo dorado (Staphylococcus aureus), una bacteria que se instala en las vértebras y termina generando complicaciones muy serias.

MITO Nº 3: “Las hernias discales están causadas por el esfuerzo

Falso. De hecho, más bien se deben a todo lo contrario, y es que a nuestros discos vertebrales les encanta el esfuerzo.

Cuando corremos, por ejemplo, mejoramos la hidratación de nuestros discos intervertebrales, reforzándolos.

Recordemos que los discos están formados por cartílago, por lo que no se irrigan con el paso de la sangre. Son, por tanto, como esponjas que tienen la necesidad de comprimirse y descomprimirse para hacer circular el líquido cefalorraquídeo que los nutre.

Y en este sentido la actividad física hace bajar la presión sobre los discos intervertebrales, dado que los músculos espinosos y supraespinosos, entre otros, actúan como una especie de sujeción sobre la columna vertebral, disminuyendo el nivel de presión que se ejerce sobre ella. Un símil muy visual sería el de los obenques de un barco, esos gruesos cabos que sujetan el mástil. Pues los músculos actuarían de forma similar sobre la columna.

En definitiva, que la clave está en que la actividad física refuerza los músculos de la espalda y alivia la columna vertebral. Y que en cambio cuando se está sentado, con los músculos de la espalda relajados, la presión sobre los discos es máxima. De hecho, es ahí cuando estos se degeneran y empiezan a desarrollar hernias (lo que explica los tan frecuentes problemas de discos entre los empleados de oficina).

MITO Nº 4: “Nos rompemos la espalda trabajando

Tan falso como el mito anterior.

La actividad física, que también comprende el ejercicio que se realiza en el puesto de trabajo, no agrava una hernia discal. ¡Ni siquiera un oficio físicamente muy exigente contribuye a desarrollar o a empeorar un trastorno degenerativo de ese tipo!

En realidad ocurre justo lo contrario: tener un problema de espalda de base, con los discos dañados precisamente a causa de la inactividad, es lo que causa dolor al cargar un gran peso.

MITO Nº 5: “El dolor de la ciática justifica casi cualquier tratamiento

Eso es falso en el 80% de los casos. Permítame explicarlo:

Los dolores de ciática (y también de cruralgia -inflamación debida a la compresión del nervio crural-) por lo general se palían con analgésicos no del todo eficaces, como verá más adelante, concretamente en el mito nº 7.

No obstante, estos dolores se deben a una inflamación, la cual se manifiesta sobre todo por la noche debido a la liberación de citoquinas y por la hiperextensión a la que se somete la columna vertebral en la posición de decúbito supino (boca arriba).

Una vez que la inflamación remite, por lo general tras 6 u 8 semanas, el dolor desaparece. Y después de 3 meses habrá desaparecido de forma espontánea en hasta un 80% de los casos, mientras que en el plazo de un año el porcentaje de pacientes que habrá experimentado una mejoría es del 90%.

MITO Nº 6: “Cuanto más grande es la hernia, más duele

Falso.

El tamaño de la hernia no tiene nada que ver con el dolor que provoca. Es su forma lo que resulta relevante, y también su posición. ¿Comprime y desvía la raíz del nervio, por ejemplo? Es eso a lo que hay que prestar atención.

MITO Nº 7: “En caso de ciática, los analgésicos son inevitables

Falso. De hecho, el efecto de los analgésicos en estos casos es muy limitado.

Así, el paracetamol ni siquiera ha sido probado en estudios, la cortisona no tiene absolutamente ningún efecto y ni siquiera la morfina ha logrado demostrar demasiada eficacia.

MITO Nº 8: “Si sufre ciática, mejor repose

Falso. De hecho, eso es justo lo contrario de lo que hay que hacer.

El reposo lo que hace es alargar la crisis de ciática, mientras que la actividad física la acorta.

Son las sesiones de fisioterapia las que no parecen ser demasiado eficaces, como tampoco ciertos ejercicios de repetición.

La osteopatía, en cambio, sí puede ayudar a destensar la musculatura, aliviando un poco el dolor, al igual que la estimulación nerviosa transcutánea (también conocida por las siglas TENS, por sus siglas en inglés).

Y asimismo la ozonoterapia directamente inyectada en el punto doloroso resulta eficaz como tratamiento antiinflamatorio, logrando resolver el problema en un alto porcentaje de casos. (2)

Unas últimas recomendaciones

De forma general, para aliviar casi cualquier tipo de dolor de espalda es importante trabajar la postura: corregir la forma en que permanece de pie, camina, se sienta y se levanta del sillón, sale de la cama cada mañana, etc. marcará una gran diferencia en la salud y el bienestar de su espalda.

Por si le interesa conocer más medidas eficaces para prevenir el dolor de espalda cuando todavía no ha aparecido, permítame recomendarle la lectura de este texto de Tener s@lud publicado hace tiempo sobre el tema.

Y si lo que sufre no es ciática ni una hernia discal sino lumbago, lo más probable es que en este otro texto encuentre soluciones que no conocía.

Referencias bibliográficas:

  1. Dawkins R. The selfish gene. 3rd ed. Oxford: Oxford University Press. 2006 (1976).“Colloque interdisciplinaire de formation continue sur le rachis”. Cervico-brachialgie et hernie discale cervicale. La Tour Medical Group. Marzo 2019.
  2. La ozonoterapia consiste en la saturación de oxígeno en el organismo a través de la insuflación de una mezcla de oxígeno y ozono al cuerpo por diferentes vías.