Un estudio(1) llevado a cabo en Suiza plantea una hipótesis totalmente nueva a la hora de abordar una epidemia. Y es que los investigadores aseguran que las medidas de contención que se aplican para impedir que un brote epidémico se expanda a otras ciudades o incluso países, por ejemplo pidiendo a los infectados que se mantengan recluidos en sus casas, no sirven para la recuperación de la zona afectada.

Aunque el principal objetivo de las medidas que se aplican es reducir el número de personas afectadas, los investigadores señalan que también hay que tener en cuenta el impacto a largo plazo. Afirman así que esas medidas exigen una ruptura completa de la sociedad, lo que acaba traduciéndose en una posible recesión económica y conflicto social.

Pero además señalan que el cierre de fronteras que se suele imponer como prevención lo único que hace es retrasar el pico de afectados por la epidemia unas pocas semanas, pero no reducir significativamente su número. Por el contrario, si no se llevara a cabo esa intervención las infecciones alcanzarían su punto máximo en menos tiempo y además la sociedad podría recuperarse antes.

Fuente:

  1. Emanuele Massaro, Alexander Ganin, Nicola Perra, Igor Linkov & Alessandro Vespignani: “Resilience management during large-scale epidemic outbreaks”. Scientific Reports. 2018