Que un buen estado de la flora intestinal es clave para conservar la salud es algo que ya nadie pone en duda. Ahora, investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CISC) han desarrollado un método que permitiría, cual programa de diseño, “editar” esa microbiota para obtener unos resultados concretos(1).

Por ejemplo, permitiría añadir microorganismos muy beneficiosos pero que no abundan de forma natural entre las bacterias buenas del intestino. Es el caso de la Faecalibacterium prausnitzii, que ayuda a mantener estable la pared intestinal en caso de proceso inflamatorio. Y, por el contrario, con este programa también se podrían eliminar bacterias perjudiciales, como ocurre con la Clostridium difficile, responsable de graves diarreas y de colitis. Todo según las necesidades de cada paciente, creando así una especie de microbiota “a la carta”.

Pero aquí no terminan las posibilidades que abre esta nueva técnica, ya que también permitiría estudiar a fondo aquellas patologías -intestinales o no- cuyo origen está relacionado con el estado de la microbiota, así como ampliar el conocimiento que se tiene actualmente de cada uno de los microorganismos que forman parte de esa basta flora intestinal. Por ejemplo, los investigadores podrían analizar qué efectos tendría la eliminación de una bacteria en concreto sobre todo el organismo y si, dado el caso, interesaría repetir ese mecanismo a la hora de tratar otras patologías. 

Consejo de Salud en 1 minuto: A la espera de que esta tecnología sea accesible a todo el mundo, una manera muy sencilla de conseguir una microbiota equilibrada es por medio de la toma de complementos de probióticos, los organismos que promueven el equilibrio de la flora intestinal. Pero ojo, no vale cualquier complemento…

Fuentes:

  1. Raquel Marcos-Fernández, Lorena Ruiz, Aitor Blanco-Míguez et al: “Precision modification of the human gut microbiota targeting surface-associated proteins”. Scientific Reports. 2021.