El bricolaje, la carpintería o el modelismo aumentan el riesgo de cáncer de pulmón, especialmente si se practica como hobby durante bastantes años. Estas son las conclusiones de un estudio realizado por investigadores españoles que acaba de publicarse en Environmental Research (1).

Y es que en estas actividades suelen emplearse sustancias potencialmente cancerígenas: disolventes orgánicos, colas, pegamentos, barnices… Pero a esto hay que añadir el importante detalle de que, al considerarlas como una afición, muchas veces no se toman las medidas de seguridad que requieren este tipo de trabajos; por ejemplo, usar mascarillas o ventilar adecuadamente la estancia en la que se está desarrollando esa actividad.

Para confirmar esta relación los investigadores entrevistaron a unos 3.000 aficionados españoles a estas actividades para conocer el tiempo que dedicaban a ese pasatiempo. También se midió el nivel de radón de sus hogares, ya que este gas sigue siendo la primera causa de cáncer de pulmón entre los no fumadores.

Se demostró así que las actividades de bricolaje aumentan 1,77 veces el riesgo de cáncer de pulmón y 2,17 veces si además se han practicado durante al menos 10 años.

 

Fuentes:

  1. María Lorenzo-González, Alberto Ruano-Ravina, María Torres-Durán et al.: “Lung cancer risk and do-it-yourself activities. A neglected risk factor for lung cancer”. Environmental Research. 2019.