Nuestro país se sitúa tristemente a la cabeza del ranking mundial en consumo legal de benzodiacepinas, un tipo de fármacos prescritos contra la ansiedad. La crisis sanitaria ha hecho saltar todas las alarmas y la falta de acceso a tratamientos psicológicos no hace sino empeorar la situación.

De eso es de lo que advierte una reciente investigación(1) que denuncia las cifras récord que nos está dejando la pandemia en cuanto al consumo de estos medicamentos, particularmente adictivos. En opinión de los expertos, esto se explicaría por la necesidad de combatir la ansiedad que dejan la incertidumbre económica(2), el miedo y las restricciones, pero también los problemas de insomnio, los cuales han crecido notablemente este año. De hecho, diversos estudios prueban que más de la mitad de los españoles han sufrido ansiedad o depresión durante la pandemia.

Es evidente que el manejo de las emociones (no solo a través de la terapia psicológica, sino también de otras herramientas como la meditación, el yoga, etc.) sería la opción menos agresiva. Y, de hecho, afortunadamente la práctica de estas disciplinas orientales también ha crecido de forma notable el último año. Sin embargo, los ansiolíticos continúan siendo el recurso fácil por el que optan muchos médicos (son los que más se prescriben para tratar el insomnio y la ansiedad) pese a que pueden generar una importante adicción, entre otros graves efectos secundarios.

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Fuente:

  1. “El consumo de medicamentos para la ansiedad registró en 2020 la cifra más alta de la última década”. Civio. Abril, 2021.
  2. Barómetro de marzo de 2021 del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas).