La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA, por sus siglas en inglés) defiende que el glifosato, compuesto clave del herbicida Roundup, no es cancerígeno, pese a las conclusiones de informes previos y a las críticas recibidas.

El glifosato, compuesto clave del herbicida Roundup de Monsanto, ha sido durante mucho tiempo objeto de duras críticas y oposición por sus posibles efectos cancerígenos. Esos “probables” efectos fueron corroborados incluso por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras estudiar durante un año el efecto de varios insecticidas y herbicidas, entre ellos el glifosato, y llegar a la conclusión de que esta sustancia era dañina.

El año pasado, la Comisión Europea y estados miembros de la Unión Europea (UE) extendieron la licencia del glifosato hasta finales de 2017, al tiempo que se le encargó a la ECHA analizar los datos científicos.

Ahora ésta se ha pronunciado dictaminando que el glifosato no debería ser clasificado como cancerígeno, afirmación ante la que ya han reaccionado distintas organizaciones, reprobando que no tenga en cuenta los estudios negativos realizados previamente.

La ECHA, agencia responsable de determinar el eventual peligro de los productos químicos, enviará su informe este verano a la Comisión Europea para que sea tenido en cuenta en la decisión sobre el futuro de esta sustancia, que se tomará a lo largo de los seis meses siguientes.

 

FUENTE: “Glyphosate not classified as a carcinogen”. ECHA/PR/17/06.