A veces nos escriben lectores que quieren empezar a cuidarse recurriendo a las plantas compartiendo con nosotros su preocupación por no encontrar en las herboristerías los principios que buscan.

La medicina a base de plantas está viviendo actualmente un progreso espectacular. Numerosas enfermedades y trastornos de salud pueden tratarse mediante sustancias vegetales, y los avances científicos no dejan de corroborarlo. Pero es cierto que aún existe cierta dificultad para encontrar todas las plantas o sustancias naturales que uno querría.

A grandes problemas, grandes soluciones… ¿qué le parece cultivar en su propia casa las plantas que necesita? Así que esta es mi propuesta de hoy, invitarle a tener en su balcón una planta cuyo cultivo requiere mínimos esfuerzos y que actúa eficazmente sobre todo tipo de trastornos digestivos: la alcaravea.

¡Le va a ahorrar muchas molestias digestivas… y le evitará recurrir a medicamentos de farmacia!

Las virtudes de la alcaravea

La alcaravea se utiliza principalmente en infusión para aliviar los trastornos digestivos y atenuar los espasmos, los calambres estomacales o intestinales, los dolores digestivos, la hinchazón, las flatulencias y la aerofagia. Estimula las secreciones salivales, gástricas y biliares, lo que explica su acción en el conjunto del proceso digestivo.

También se utiliza para favorecer la lactancia y regular el ciclo menstrual.

La alcaravea es una planta de aparición espontánea en Europa y que se ha extendido a una gran parte de los climas templados. Puede encontrarse hasta en el Cáucaso y Afganistán, y también en el norte de África. En España, es tanto una planta silvestre como una planta aromática y medicinal cultivada en huertos y jardines. Se utiliza en medicina desde tiempos remotos. En el Antiguo Egipto se utilizaba para tratar los trastornos digestivos, como atestiguan algunos relatos que datan del 1500 a.C. También se utiliza en cocina para contrarrestar la contundencia de ciertos platos, así como en forma de bebidas digestivas y licores. La alcaravea se incluye también en la composición del Kümmel alemán (un licor casero), y también en aguardientes, ginebra o en el Brennivin islandés.

Pertenece a la familia de las apiaceae, que se denominan umbelíferas, un término que hace referencia a la floración de este tipo de plantas. Tiene forma de umbela (del latín umbella, quitasol, que son las flores o frutos que nacen en el mismo punto del tallo), generalmente de un color verde amarillento parecido al del hinojo silvestre, tan común en el borde de los caminos de nuestros campos.

Si se anima a cultivarla verá que la planta de la alcaravea parece una zanahoria, la especia en sí se asemeja al comino, y el sabor es parecido al anís.

¡Manos a la obra!

La siembra es el medio más económico de disponer de una cantidad suficiente de plantas. Es también la técnica más fácil, al alcance de los principiantes.

A menudo suele recomendarse el uso de una sembradora, pero las semillas de las apiáceas (¡que son los frutos!) son de tamaño considerable, por lo que bastaría con colocarlas en un trozo de hoja plegada en forma de teja y depositarlas con cuidado a la distancia adecuada unas de otras. Se siembra a principios del mes de mayo, cuando la tierra está ya caliente, en líneas paralelas separadas por una distancia de 40 cm, pero también en cerco o en cuadrado. Compacte la tierra ligeramente, lo justo para asegurar un buen contacto con las semillas. Riéguela con una pulverización fina y mantenga el suelo siempre fresco, incluso a pesar de que la alcaravea y el resto de apiaceae se adapten bien a la sequedad. Crecerá en unos 10 a 12 días. Deje crecer un poco las plantas, hasta que midan unos 15 cm, y limpie la plantación dejando una planta cada 20 cm.

Otra posibilidad consiste en sembrar las plantas en macetas pequeñas, que estarán listas a partir del mes de abril. En principio esto bastaría para utilizar la alcaravea con fines aromáticos pues, para un uso medicinal, con la cantidad de semillas de las que tendrá que aprovisionarse, necesitará un número mucho mayor de plantas.

Cuidado del cultivo

La alcaravea y el resto de apiaceae son plantas que se adaptan muy fácilmente a la vida en el huerto, sin enfermedades ni parásitos dignos de mención, y que precisan unos cuidados muy básicos. Conviene que les haya buscado un lugar soleado, y tendrá que vigilar la frecuencia del riego (lo justo para mantener la tierra fresca, pero sin excesos).

Cuando la superficie de la tierra parezca compacta, árela ligeramente para separarla. Termine con un desherbado, sobre todo en el caso de las plantas jóvenes, que después ganarán rápidamente en altura. En otoño, o a principios de la primavera, añada un poco de abono bien descompuesto a modo de preparación o, en su defecto, un poco de mantillo, para dar un empujón al crecimiento de la vegetación de primavera.

Recolecta y conservación

El verano del segundo año será el momento de la recolecta. Lo primero será valorar la madurez de los frutos. Suspenda todo riego a partir de finales de julio/principios de agosto y observe cómo evolucionan. Los frutos perfectamente maduros tienen un color marrón, de claro a medio, y muestran un color uniforme.

Espere a que los primeros frutos se desprendan solos de la umbela, pero sin tardar demasiado pues, de lo contrario, una parte de ellos caerá al suelo. Corte los tallos florales para hacer gavillas (es decir, un conjunto agrupado). Termine de secarlos colocándolos boca abajo en un lugar aireado pero sombrío, y coloque una gran sábana en el suelo para recuperar los frutos que vayan cayendo. Unos días más tarde, agite ligeramente las gavillas para desgranarlas.

Conserve las semillas en recipientes herméticos, protegidos del calor, de la luz y de la humedad; con ellas podrá preparar fantásticas infusiones reparadoras.

También en el balcón

Si necesita cantidades pequeñas, o si desea utilizarlas como plantas aromáticas, también puede cultivar las apiaceae en el balcón. Siémbrelas a partir del mes de marzo -en líneas si utiliza jardineras o en estrella si utiliza macetas- enterrando ligeramente las semillas. Cuando las plantas tengan unas 4 ó 5 hojas, aclare las plantas de forma que haya una cada 10 cm en cualquier dirección.

Lo que también puede hacer, que es más práctico y sencillo: en abril, siembre una planta por maceta de al menos 25 cm de diámetro. Si utiliza un buen mantillo, las plantas progresarán con rapidez. Riéguelas poco, lo justo para mantener la tierra ligeramente húmeda… ¡y eso es todo!

¿Se anima a cultivar alcaravea en su balcón?

La alcaravea es un ejemplo perfecto de que no solo en los lugares más recónditos del mundo (China, Nueva Zelanda, Papúa…) hay plantas con poderes incalculables sobre la salud. También las hay cerca de su casa, en prados, bosques y senderos, y que también pueden cultivarse en huertos, jardines y pequeños balcones.

Llevamos meses trabajando en un proyecto para poner en sus manos toda esta riqueza y sabiduría. Hoy lo compartimos con usted y esperamos que le entusiasme tanto como a nosotros.

Como lector de Tener S@lud, interesado en la salud natural, le invitamos a ver el siguiente vídeo y a dejar entrar en su vida el poder de las plantas.

http://www.saludnutricionbienestar.com/pyb/video/?pc=WPYBT304

Si en lugar de ver el vídeo prefiere leer directamente el texto puede hacerlo en este enlace.