Un estudio ha revelado que aquellas personas que toman IBP (inhibidores de la bomba de protones), uno de los medicamentos más comunes para tratar la acidez gástrica, tienen mayores probabilidades de padecer una enfermedad renal crónica en comparación con las que optan por otras alternativas.

El estudio se realizó en base a 100.000 pacientes que estaban siguiendo un tratamiento con IBP a largo plazo, y observaron que tenían un 26% más de probabilidades de desarrollar una enfermedad renal crónica. Además, cuanto más alta era la dosis, mayor era el riesgo de desarrollar esa enfermedad.

Dado que los IBP son unos medicamentos que toman todos los días millones de personas, incluso cuando no hay una indicación clara para hacerlo, es necesario que los pacientes sean conscientes del grave riesgo que supone la sobremedicación. Asimismo, deben sopesar los pros y los contras antes de optar por ellos, además de revisar periódicamente si es necesario continuar o no con el tratamiento si los síntomas han remitido.

 

Fuente: Derk C.F. Klatte, Alessandro Gasparini, Hong Xu, Pietro de Deco, Marco Trevisan, Anna L.V. Johansson, Björn Wettermark, Johan Ärnlöv, Cynthia J. Janmaat, Bengt Lindholm, Friedo W. Dekker, Josef Coresh, Morgan E. Grams, Juan J. Carrero: “Association Between Proton Pump Inhibitor Use and Risk o Progression of Chronic Kidney Disease”. Instituto Karolinska . Gastroenterology. Agosto 2017.