Pasar demasiado tiempo en el espacio acaba pasando factura a la salud, pues provoca cambios tanto fisiológicos como cognitivos. Así concluye el estudio realizado por la NASA y que ha contado con dos participantes muy particulares: los gemelos Scott y Mark Kelly, ambos astronautas(1).

Aprovechando que uno de ellos, Scott, estaría en la Estación Espacial Internacional durante un año (2015-2016), le realizaron un completo análisis de su estado de salud tanto antes como durante y después de la misión. Y luego compararon sus resultados con los de su hermano Mark, quien no ha abandonado la Tierra desde hace años (además de que sus anteriores misiones espaciales han sido mucho más cortas).

Pudieron comprobar así que los cambios producidos en la salud de Scott eran muy significativos: pérdida de peso, aumento de las capas íntima y media de la arteria carótida, engrosamiento del nervio óptico y alteración de la microbiota intestinal. Pero también, y esto es lo más sorprendente, se observó una disminución de ciertas capacidades cognitivas y hasta cambios genéticos que afectaban a su sistema inmunitario.

Además, estos cambios persistieron mucho después de que la misión hubiera concluido, lo que pone el foco de atención sobre el riesgo añadido de las misiones espaciales de larga duración, como por ejemplo las que se quieren realizar próximamente a Marte.

 

Fuentes:

  1. Francine E. Garrett-Bakelman, Manjula Darshi, Stefan J. Green et al.: “The NASA Twins Study: A multidimensional analysis of a year-long human spaceflight”. Science. 2019.