El sorprendente beneficio oculto de las infusiones

Cuando era pequeño, tras los contundentes guisos propios de las celebraciones familiares mi abuela siempre preguntaba: “¿quién quiere una infusión?”. Pero muy pocas manos se levantaban, siendo mucho más normal pedir un café. Y sin embargo este “remedio de abuela” es de los más antiguos de la Humanidad, ¡y no solo como digestivo!

Por eso, hoy me gustaría hablarle del increíble poder de las tisanas en invierno.

Usted me dirá: “¡Lo de las infusiones para el invierno no es nada nuevo ni original!”. Y estoy de acuerdo: las tisanas no son un invento de reciente creación.

Pero me gustaría hablarle de un beneficio de estas bebidas del que se habla poco: su contenido de vitaminas y minerales.

El remedio más viejo del mundo

¿Sabe usted cómo se inventaron las infusiones? La leyenda cuenta que hace unos 5.000 años en China el emperador Shennong se detuvo al pie de un arbusto de té. Entonces, llevada por el viento, una hoja cayó en el agua que él hacía hervir para calmar su sed.

Así nació la infusión de té.

En Occidente, fue la abadesa Hildegarda de Bingen en el siglo XII quien la popularizó. Para ella, la tisana es la primera medicina: sencilla de preparar, permite hidratarse y beneficiarse fácilmente de las propiedades de las plantas.

Entre sus preferidas, Hildegarda recomendaba particularmente:

  • La tisana de hinojo (Foeniculum vulgare) para la digestión.
  • La de milenrama (Achillea millefolium) para la cicatrización.
  • Y la de escaramujo (Rosa canina) para estimular las defensas naturales.

La mejor fuente de minerales

Las plantas son una gran fuente de minerales. Y es que contienen magnesio, calcio, potasio, zinc, fósforo, manganeso, sílice, cobre…

Pero cuando consumimos ciertas plantas en crudo, en realidad estamos absorbiendo solo una pequeña fracción de estos minerales. Y es precisamente aquí donde reside el poder de las tisanas: al infusionar las plantas en el agua activamos un proceso llamado ionización, y las moléculas de los ingredientes activos en las plantas (incluidos los minerales) se liberan en su forma más simple. En consecuencia, pasan directamente al torrente sanguíneo permitiendo el mayor provecho.

Es decir, que con apenas unos sorbos usted puede beneficiarse de toda la biodisponibilidad de los minerales en las tisanas (de plantas de cultivo orgánico), que es extraordinaria.

Es algo insólito.

Pero los minerales -alegará usted- se encuentran también fácilmente en lo que comemos, ¿no?”.

Pues lo cierto es que no. De hecho, desde hace décadas sufrimos una carencia considerable de minerales (y de vitaminas) en nuestra alimentación.

Se da en este sentido una gran paradoja: aunque cada vez tenemos más alimentos a nuestra disposición, estos contienen cada vez menos vitaminas y minerales (en el caso de los vegetales, porque suelen proceder de tierras con pocos nutrientes). Como resultado de ello, los aportes a través de la alimentación son demasiado bajos para la inmensa mayoría de la población.

Y se trata de una cuestión de suma importancia, ya que los minerales están implicados en casi todos los procesos del organismo:

  • Mantienen en buen estado nuestra salud ósea y cardiovascular.
  • Participan en el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
  • Ayudan a luchar contra los radicales libres.
  • Intervienen en la fabricación de glóbulos rojos, en el transporte de oxígeno…
  • ¡Y mucho más!

Así, un déficit de minerales y vitaminas debilitará nuestra salud, un riesgo que se agrava especialmente en invierno, cuando nuestro organismo resulta más frágil y es constantemente atacado por agentes externos.

Una forma muy simple de alcanzar el aporte adecuado: la tisana

Como ha visto, la cantidad de minerales de las plantas infusionadas son considerables. Aquí tiene algunos ejemplos y lo que aporta 1 litro de tisana:

  • De regaliz (Glycyrrhiza glabra) o de menta (Mentha × piperita), completa el aporte diario de magnesio necesario (que equivale a 200 mg por día). Además, 1 litro de infusión de menta también puede cubrir 1/5 parte de las necesidades diarias de potasio.
  • De pamplina (Stellaria media, también llamada “capiquí” o “hierba gallinera”), proporciona más de 8 mg de hierro (es decir, casi la totalidad de los 9 mg recomendados para hombres en general y para las mujeres que ya han llegado a la menopausia).
  • De ortiga (Urtica dioica), cubre la totalidad de las necesidades de calcio diarias y contiene una gran cantidad de hierro.

¿Y las vitaminas?

Además de minerales, algunas plantas, incluso secas e infusionadas, mantienen un alto contenido en vitaminas.

Es el caso, por ejemplo, del escaramujo, muy apreciado por Hildegarda de Bingen por su gran concentración de vitamina C. O el del hibisco (Hibiscus sabdariffa), rico en vitaminas A y C.

Una tisana contra los catarros y resfriados

Como recomienda el fitoterapeuta y redactor de Plantas & Bienestar Christophe Bernard, es bueno mezclar varias plantas para maximizar el aporte de minerales y vitaminas.

La siguiente mezcla, por ejemplo, es una combinación muy completa que le ayudará a mantener alejados los resfriados. Puede prepararla fácilmente en casa añadiendo 3 g de cada una de estas plantas a 1 litro de agua caliente (beba de 2 a 3 tazas al día):

  • Hojas de plátano (Musa × paradisiaca).
  • Hojas de tomillo (Thymus vulgaris).
  • Frutos de escaramujo (Rosa canina).
  • Flores de reina de los prados (Filipendula ulmaria).
  • Flores de saúco (Sambucus nigra).
  • Flores de prímula (Primula veris, también llamada “primavera”).
  • Hojas de eucalipto (Eucalyptus globulus).

Esta mezcla está repleta de vitaminas y minerales, por lo que constituye una excelente solución para prevenir las afecciones propias de la temporada de frío.

También puede optar, simplemente, por una tisana de tomillo y escaramujo para aumentar sus defensas inmunitarias. Deje infusionar de 3 a 4 frutos de escaramujo secos junto a 1 cucharadita de tomillo por taza y beba la mezcla de 2 a 3 veces al día.

Por último, para no sufrir déficit de magnesio Christophe Bernard recomienda en concreto una mezcla de ortiga y regaliz. Vierta de 20 a 30 g de ortiga en 1 litro de agua, agregue 1 cucharada de regaliz y… ¡a disfrutar!

¡A su salud!

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  • Afonía.
  • Bronquitis.
  • Cistitis.
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  • Sofocos.
  • Falta de deseo sexual.
  • Ardor de estómago.
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